La Paz, 3 de julio de 2025.– La facción «arcista» del Movimiento Al Socialismo (MAS) logró imponer el tratamiento del contrato para la industrialización del litio en Potosí en la Cámara de Diputados este jueves, a pesar de las protestas de legisladores y cívicos que exigían la postergación de su consideración.
A las 17:50, el ministro de Hidrocarburos, Alejandro Gallardo, inició la explicación del contrato internacional. Gallardo defendió el acuerdo, que estuvo paralizado, y subrayó la necesidad de su aprobación, señalando que «algunos diputados ni siquiera se molestaron en leer el contrato».
La bancada arcista incluyó el contrato en la agenda sin contar con acuerdos políticos previos, apelando únicamente al respaldo de sus propios legisladores, quienes propusieron ir directamente a una votación para medir la mayoría.
Los esfuerzos y protestas de los cívicos potosinos que llegaron al hemiciclo fueron infructuosos. La Policía desalojó las instalaciones y cerró las puertas de acceso, mientras que efectivos vestidos de civil impidieron que los diputados intentaran tomar la testera de la Cámara. La sesión continuó en medio de un clima de tensión y descalificaciones, con diputados como Walty Egüez (Creemos) utilizando «palabras de grueso calibre» sin que el presidente de la Cámara lo llamara al orden.
Los pedidos para someter a votación la postergación del tratamiento del proyecto no fueron atendidos. Representantes del gobierno argumentaron que ya habían esperado un «tiempo prudente» para su aprobación desde enero de este año.
Aunque el arcismo parece apostar al desgaste de sus adversarios políticos esperando las cinco horas de debate reglamentarias para solicitar la «suficiente discusión» y proceder a la votación, la aprobación del contrato podría enfrentar un «dique» en el Senado. En la Cámara Alta, donde predomina el «androniquismo» (bloque del MAS afín a Andrónico Rodríguez), ya se ha adelantado que no se aprobará ningún contrato de explotación de litio, al considerar que esta decisión debe recaer en el próximo gobierno.
Fuente: El Deber

