Hallan ‘signos de vida’ dentro de una momia de 5.300 años de antigüedad

Los investigadores aún no esclarecen cómo un grupo de microorganismos ha podido acompañar el cuerpo momificado a través de milenios.

Un grupo de científicos de Eurac Research (Italia) logró un descubrimiento asombroso al encontrar ‘signos de vida’ al interior de una momia de 5.300 años de antigüedad. Se trata de un cuerpo embalsamado identificado como ‘Ötzi’ y también conocido como ‘El hombre de hielo’, cuyos restos datan del 3.300 antes de Cristo y actualmente reposan en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, en Bolzano, Italia.

De acuerdo con el informe de la investigación, los expertos obtuvieron una imagen detallada de la comunidad microbiana asociada con Ötzi, así como información sobre un microbioma complejo, que va desde la flora intestinal de un ser humano de la Edad del Cobre hasta levaduras amantes del frío, que pueden haber acompañado a la momia durante milenios y seguir vivas como parte de un ecosistema activo, lo que representa «una visión excepcional del pasado microbiano de la humanidad».

La momia, que fue encontrada accidentalmente el 19 de septiembre de 1991 en un glaciar alpino por Helmut y Erika Simon, un matrimonio de alpinistas alemanes, fue revisada por los investigadores a través de una amplia variedad de muestras y métodos de análisis. Se evidenció así que los restos de Ötzi aún contienen una compleja comunidad de microorganismos antiguos y contemporáneos, lo que ofrece una visión excepcional del pasado microbiano de los primeros humanos.Los especialistas diferenciaron entre los microorganismos presentes durante la vida de Ötzi y los que colonizaron su cuerpo tras su muerte, a través de muestras de tejido, hisotopos y análisis genéticos del hielo de la superficie del cuerpo de la momia y el agua de deshielo del interior del cuerpo, al tiempo que revisaron datos del tejido intestinal y contenido estomacal.

Igualmente analizaron una muestra de suelo del sitio de descubrimiento, tomada y congelada durante la recuperación de Ötzi en 1991, para rastrear las influencias ambientales. Los restos del ‘Hombre de hielo‘ son más antiguos que la construcción de Stonehenge y las pirámides egipcias. Se estima que tenía entre 25 y 35 años al morir y medía aproximadamente 1,57 metros.

Los investigadores creyeron que había fallecido por hipotermia o agotamiento durante su travesía por los Alpes, pero exámenes posteriores revelaron que tenía una punta de flecha incrustada en el hombro izquierdo, lo que sugiere que probablemente murió desangrado. De otra parte, señalan que el microbioma de Ötzi es único, ya que contiene bacterias intestinales que no suelen encontrarse en los humanos actuales.

A pesar del hallazgo, los expertos aún no han determinado cómo esos microorganismos han podido sobrevivir e interactuar dentro de los restos congelados de la momia. «Estas levaduras han acompañado a Ötzi en su largo viaje a través de los milenios», declaró Frank Maixner, director del Instituto de Estudios de Momias de Eurac Research. Por lo tanto, se considera que Ötzi «no es una reliquia estática, sino un sistema biológico dinámico».