Santa Cruz, Bolivia, 26 de marzo de 2025. La expresidenta de la Cámara de Senadores Adriana Salvatierra criticó la constante realización de encuentros y cumbres políticas que, a su criterio, no dieron resultados concretos para el país. Además, denunció que el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) trazó una ruta de “desinstitucionalización de la democracia”, lo que debilitó el equilibrio de poderes y, en consecuencia, afectó el funcionamiento de la Asamblea Legislativa y el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
En entrevista con El Central, de Abya Yala Tv, Salvatierra advirtió que las decisiones del TCP provocaron un deterioro de la confianza en las instituciones del Estado y pusieron en riesgo la estabilidad democrática.
De ese modo, cuestionó la realización del denominado “Encuentro por la Democracia”, impulsado por el gobierno y el TSE, en el que se buscó, entre otros puntos, reforzar el principio de preclusión para los procesos electorales. Según la exsenadora, esta normativa ya está contemplada en la Ley del Régimen Electoral y su reiteración es una muestra de la crisis de confianza en el sistema político.
Además, reveló que en dicho encuentro hubo intentos de incluir la inhabilitación del expresidente Evo Morales como candidato presidencial en las conclusiones finales. “Fue una solicitud planteada por la alianza entre Chi Hyun Chung y Manfred Reyes Villa, con respaldo de ministros del Gobierno, pero finalmente no prosperó”.
Salvatierra consideró este hecho como un intento de condicionar el escenario electoral y restringir la participación política de ciertos actores.
En otro punto, criticó la falta de avances en las mesas de diálogo entre el gobierno y los sectores empresariales. Mencionó que los temas discutidos en febrero de 2024, como la escasez de dólares y combustibles, siguen siendo parte de la agenda en 2025 sin soluciones concretas.
“Estos encuentros solo sirven para desactivar conflictos momentáneamente, pero no generan respuestas estructurales”, sostuvo.
Respecto al panorama electoral, cuestionó la proliferación de encuestas promovidas por distintos sectores de la oposición, asegurando que buscan influir en la opinión pública más que fomentar un debate de propuestas.
“El deterioro democrático se refleja en la falta de un debate real sobre soluciones para la crisis económica y política que enfrenta Bolivia”, indicó.

