OTAN

Las redes sociales imponen su relato

Ignacio Ramonet La guerra de Ucrania, iniciada el 24 de febrero pasado, apenas está empezando… Y cuando comienza una guerra, como se sabe, arranca un relato mediático plagado de desinformaciones cuyo objetivo es la seducción de las almas y la captación de sentimientos para ganar los corazones y cautivar las mentes. No se trata de informar. De ser objetivo. Cada bando va a tratar de imponer –a base de propaganda y toda suerte de manipulaciones narrativas- su propia crónica de los hechos, y desacreditar la versión del adversario… Lo que ocurre con todas las mentiras (1) que ambos bandos están difundiendo sobre el conflicto de Ucrania no es muy diferente de lo que ya hemos visto en otras guerras. Es la histeria bélica habitual en los medios, la proliferación de mentiras, de fake news, de posverdades, de intoxicaciones, de manipulaciones… La conversión de la información en propaganda es ampliamente conocida y estudiada, en particular en los conflictos de los últimos cincuenta años. Quizás ya con la guerra de Vietnam, en los años 1960 y 1970, se alcanzó el zenit de la sofisticación en materia de mentiras audiovisuales y manipulaciones mediáticas. Hoy, con la guerra de Ucrania, los grandes medios de masas, en particular los principales canales de televisión, han sido de nuevo enrolados -o se han enrolado voluntariamente- como un combatiente o un militante más en la batalla… Aquí, en donde nos encontramos nosotros, están combatiendo -y no informando- en favor esencialmente de lo que podríamos llamar la posición occidental. Sin embargo, dentro de esa normalidad propagandística, estamos asistiendo a un fenómeno nuevo. Porque, por vez primera en la historia de la información, en primera linea del frente mediático, intervienen las redes sociales. Hasta ahora, en tiempos de guerra, las redes no habían tenido la misma importancia. ¿Cuál fue el último conflicto de esta envergadura en el mundo? Realmente, desde 1945, final de la Segunda Guerra Mundial, o desde la guerra de Corea a principios de los años 1950, no ha habido una conflagración militar de dimensiones semejantes a la de Ucrania… Ha habido sin duda grandes conflictos como la guerra de Argelia, la de Vietnam, la de Angola, la del Líbano, la del Golfo, la de Irak, la de Afganistán, la de Serbia, la de Libia, la guerra contra el terrorismo después del 11 de septiembre de 2001 y la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York… Todos esos conflictos han sido colosales, espantosos. No cabe duda… Pero las redes sociales no existían entonces. Hoy, los ciudadanos no solo se ven confrontados a la histeria bélica colectiva y permanente de los grandes medios tradicionales, a su discurso coral uniforme (y en uniforme), sino que todo eso les llega ahora en sus teléfonos, en sus tabletas, en sus computadoras de bolsillo… Ya no solo son los periodistas sino nuestras amistades nuestros familiares, nuestros mejores amigos quienes contribuyen también, mediante sus mensajes en las redes, a amplificar esa incesante coral de discurso único… Se trata de una nueva dimensión emocional, un nuevo frente de la batalla comunicacional que hasta ahora no existía en tiempos de guerra. Por ejemplo, el asalto al Capitolio, el 6 de enero de 2021 en Washington -que fue una tentativa de golpe de estado-, constituyó un acontecimiento de primera magnitud desde el punto de visto político. Pero no militar. Y ese ataque sí fue el resultado de una gran confrontación previa en las redes sociales. En la que los fanáticos conspiracionistas leales a Donald Trump lograron imponer la tesis de un fraude electoral que nunca existió… Se produjo una encendida batalla frontal, en las redes, por el control del relato. Una confrontación digital de gran envergadura para desinformar, tratar de imponer una falsa verdad complotista y ocultar la realidad de las urnas. Ahí, las redes fueron decisivas… Pero en un conflicto militar de estas dimensiones, hasta ahora, las redes no habían tenido protagonismo… Lo están teniendo en esta guerra de Ucrania por primera vez en la historia de la información… También, por primera vez, se produce esta decisión de Google de sacar de la plataforma a medios del «adversario» como Russia Today (RT) y Sputnik… Mientras Facebook e Instagram declaran que tolerarán «mensajes de odio» contra los rusos (2)… Y Twitter tomó la decisión de «advertir» sobre cualquier aviso que difunda noticias de medios afiliados a Moscú, y redujo significativamente la circulación de esos contenidos (3)… Cosa que Twitter no hace del otro lado con quienes apoyan a Ucrania y a la OTAN… Esto no se había producido nunca hasta ahora. Poniendo en evidencia la hipocresía sobre la supuesta libertad de expresión y la neutralidad de las redes… Todo esto confirma que si el conflicto de Ucrania es una guerra local en el sentido de que el teatro de operaciones está localizado en un territorio geográfico preciso, por lo demás es una guerra global, mundial, en particular por sus consecuencias digitales, comunicacionales y mediáticas. En esos frentes, Washington, como en la época de maccarthysmo y la «caza de brujas», ha enrolado a los nuevos actores de la geopolítica internacional, o sea, las megaempresas del universo digital: las GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft). Estas hiperempresas -cuyo valor en Bolsa es superior al Producto Interior Bruto (PIB) de muchos Estados del mundo-, se han retirado de Rusia y se han enrolado voluntariamente en esta guerra contra Moscú… Esto es nuevo. Hasta ahora conocíamos la actitud partidaria y militante de los grandes medios que, en caso de conflicto, se alineaban con uno de los beligerantes y abandonaban todo sentido crítico para comprometerse unilateralmente y defender los argumentos de una sola de las potencias en presencia… Lo nuevo es que, por primera vez, las redes sociales hacen lo mismo ahora. Lo cual confirma que los verdaderos medios dominantes hoy son las redes sociales. Por definición, las redes no están hechas para informar, están hechas para emocionar. Evidentemente en las redes circulan muchos textos de calidad, testimonios, análisis, reportajes… Las redes retoman muchos excelentes documentales, videos, artículos de la prensa y de

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Rusia: Despliegue de fuerzas de paz de la OTAN provocaría combates

El canciller ruso advierte de que el despliegue de los pacificadores de la OTAN en Ucrania provocaría combates militares entre Rusia y Alianza Atlántica. “Eso conllevará enfrentamientos directos entre fuerzas de Rusia y de la OTAN [Organización del Tratado del Atlántico Norte], algo que no es que todos quisiéramos evitar, sino que declaramos que no deben producirse por principio”, ha avisado este miércoles el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, en declaraciones ofrecidas durante una conferencia universitaria. De este modo, Lavrov ha reaccionado a la propuesta de Polonia a la OTAN de enviar una misión de un contingente internacional de paz compuesto por hasta 10 000 militares de varios países. El canciller ruso ha descrito la propuesta como una provocación y acusado a Polonia de albergar ambiciones territoriales en Ucrania. El ministro ruso de Exteriores también ha rechazado el suministro de armamentos occidentales a Ucrania y denunciado también las declaraciones hechas sobre la necesidad de desplegar en Ucrania misiles antiaéreos Stinger, alertando que eso supondría “una amenaza colosal”. En este mismo contexto, ha indicado que Estados Unidos está interesado en prolongar lo más posible la actual operación militar rusa en Ucrania, iniciada el pasado 24 de febrero. “Se ve que quieren mantenernos lo más posible en un estado de combate”, ha agregado. Por otro lado, Lavrov ha dicho que las negociaciones mantenidas entre las delegaciones rusas y ucranianas para poner fin al conflicto avanzan con dificultad. El ministro ruso de Exteriores ha acusado a Ucrania de “cambiar constantemente de posición” y rechazar sus propias propuestas, manifestando que la delegación ucraniana va de la mano de Estados Unidos. Es más, ha asegurado que Moscú no está en contra de la mediación de los países occidentales en el proceso de negociaciones con Kiev, pero tiene claras sus líneas rojas, de las que “lleva hablando muchos años”, y no dejará que se crucen, ha destacado. Vía: Hispantv

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Ucrania. El silencio de los culpables

Stella Calloni El mundo ha sido atrapado en estos momentos históricos, por el más despiadado terrorismo mediático que desinforma sin sutileza alguna, impunemente, con la difusión de videos falsos, muchos de ellos sacados de los violentos juegos de la internet, otros fabricados tratando de atrapar emocionalmente a los pueblos y haciendo silencio absoluto sobre la verdad de los hechos y las circunstancias y sobre quiénes son los verdaderos responsables de lo que está sucediendo entre Rusia y Ucrania, que debería titularse como ‘OTAN y Estados Unidos contra Rusia’. Utilizando el silencio como un arma, los culpables nunca publicaron una de las grandes noticias recientes como el hecho de que el ex primer ministro de Ucrania, Nikolai Azarov, informó el pasado 4 de marzo que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) planeaba lanzar una operación a gran escala, utilizando armas nucleares contra Rusia, por lo cual había asignado un papel clave a Kiev, algo de lo que ya se había hablado en 2014, cuando se produjo el golpe al gobierno ucraniano de Víktor Yanukovic, para imponer directamente a los fascistas alineados con los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros movimiento encubiertos que se desarrollaban en ese país, utilizando a los activos grupos nazis heredados de los colaboradores de los invasores alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Aquellos que habían actuado entregando a centenares de ucranianos judíos y rusos o convirtiéndose ellos mismos en una Gestapo local. En realidad la llamada “primavera ucraniana”, que comenzó con supuestos levantamientos al estilo “golpe blando” en diciembre del 2013, para terminar en la revuelta en la Plaza Maidán en febrero de 2014, mientras la flota de Estados Unidos y sus aliados realizaban constantes ejercicios de provocación, en especial contra Rusia, China, Corea del Norte y otros países cercanos. Azarov, respetado académico era primer ministro en 2014. Después de haber ocupado ese mismo cargo y otros en la administración ucraniana, sabía que la posición estratégica de Ucrania estaba marcada en rojo en el mapa de los objetivos de la OTAN. A través de su cuenta en la red social Facebook, Azarov denunció que “la OTAN había planeado una tercera guerra mundial, utilizando armas nucleares contra Rusia, y se les había asignado un papel clave a la actual élite gobernante, controlada por Estados Unidos en Ucrania y los ultranacionalistas”. El plan de guerra, precisó, era que la OTAN quería aprobar este despliegue de tropas en el verano de 2022, durante una reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El ex premier detalló que dicha estrategia concebía desplegar cuatro brigadas militares en territorio de Ucrania y una brigada aérea capaz de transportar ojivas nucleares, advirtiendo que el plan comprendía «provocaciones seguidas de peligrosos ataques con la destrucción de la población” en las áreas de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. “Sólo ahora tenemos la oportunidad de hacer públicos los datos de inteligencia» sobre este plan, dijo y aseguró que, de acuerdo al plan, para finales de 2022 la alianza militar habría provocado conflictos y lanzado operaciones militares nucleares a gran escala contra Moscú. Agregó que desde diciembre de 2021, el Gobierno del presidente Vladimir Putin ha estado recibiendo información sobre esos planes de la alianza militar. En Kíev “se tomaron decisiones fatídicas para exterminar a la población de habla rusa en el Donbáss, donde el ejército ucraniano se estaba preparando para comenzar una operación militar (…) el 25 de febrero», concluyó. En ese sentido, dijo que “para evitar una tercera guerra mundial y un ataque a Rusia con el uso de armas nucleares, el Gobierno (ruso) tomó la decisión de controlar esta situación y restablecer el orden en Ucrania”, motivo por el cual inició su operación militar especial el pasado 24 de febrero “y esta decisión de Putin salvó miles de vidas en el Donbáss”. Sólo basta con indagar en la historia de lo sucedido a partir del renacimiento de Rusia después de la caída de la Unión Soviética en los años 90, para llegar a colocar a la Federación Rusa como una de las grandes potencias en la actualidad, lo que llevó a la eterna conspiración de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros contra Putin. No se debe olvidar que uno de los tanques pensantes y eterno asesor de los gobiernos de Estados Unidos, Zbigniew Brezezinski, había propuesto la desintegración de Rusia después de la caída de la URSS en los años 90, para impedir su resurgimiento, trazando un mapa de la división en cuatro estados “manejables” para el imperio. Precisamente desde su llegada al gobierno, Putin planteó todo lo contrario, convirtiéndose en un objetivo desde entonces, más allá de las medidas que tomaba y los cambios que se producían. La Guerra fría continuaba con otras modalidades. En estos momentos la propaganda globalizada del poder hegemónico señala a Rusia como la responsable de esta “guerra” cuya raíz profunda han sido las acciones de la OTAN, en un proyecto de expansión que obedece a los planes de Washington para dominar el mundo, un viejo sueño imperial que llevará al suicidio del imperio arrastrando a su gran colonia: la Unión Europea. Se trata de un proceso activo para colonizar económicamente al este europeo que está en una serie de documentos como un paso necesario para la dominación mundial que hoy es ya imposible. Esto es lo que ha llevado a que la OTAN haya cercado a Rusia con bases en todas las exrepúblicas de la URSS y a lo largo de todas sus fronteras donde Ucrania es un objetivo central. De eso, por supuesto, no se habla. El silencio de los culpables sólo podrá mantenerse un corto tiempo. Como sostiene Azarov, actuando como un gran estratega Putin lanzó la Operación militar que tenía como objetivo los cuarteles y nidos de armas que iba almacenando la OTAN en Ucrania, cuando ya se llegó a un límite con una guerra de exterminio que durante ocho años libró el gobierno fascista de Ucrania contra las repúblicas de

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Rusia denuncia ante la ONU que EE.UU. y Occidente «echan leña al fuego» en Ucrania con nuevos suministros de armas a Kiev

El representante permanente de Rusia ante el organismo, Vasili Nebenzia, acentuó que radicales ucranianos se aferran tanto a la ciudad de Mariúpol, porque «esconde muchas pruebas de sus delitos». El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, ha declarado este jueves durante una reunión del Consejo de Seguridad sobre la situación actual en Ucrania que EE.UU. y Occidente «echan leña al fuego» del conflicto con nuevos suministros de armas a Kiev. Nebenzia aseguró que el proyecto de resolución formulado por Occidente sobre Ucrania no contribuiría al trabajo de las organizaciones humanitarias. Además, constató que las delegaciones de otros países ante la ONU se enfrentan a la presión de Occidente, incluido el chantaje económico, para que no apoyen al proyecto de resolución ruso. Sobre esta cuestión, el representante subrayó que Rusia retira su petición para votar sobre su proyecto de resolución humanitaria el 18 de marzo, pero no retira el documento. Además, solicita para esta fecha una reunión urgente del Consejo de Seguridad para abordar el tema de los laboratorios biológicos en Ucrania. Mariúpol, «baluarte de batallones nazis» El alto diplomático acentuó que los radicales ucranianos se aferran tanto a la ciudad de Mariúpol, porque «esconde muchas pruebas de sus delitos». Según Nebenzia, los nazis ucranianos no olvidaron que los habitantes de la urbe «apoyaron casi unánimemente la independencia de la república [de Donetsk] en el referéndum» realizado en mayo de 2014 en algunos distritos y ciudades. Rusia revela nuevos detalles de documentos sobre los laboratorios biológicos secretos de la OTAN en Ucrania Rusia revela nuevos detalles de documentos sobre los laboratorios biológicos secretos de la OTAN en Ucrania El representante enfatizó que los radicales «ahogaron la ciudad en sangre», al convertirla en «una especie de baluarte de los batallones nazis voluntarios, sobre todo el Azov y el Pravy Séctor». «Precisamente por eso los radicales ucranianos se aferran tanto a esta ciudad. En primer lugar, oculta muchas pruebas de sus crímenes y, en segundo lugar, entienden que tendrán que responder por ello. Por eso están dispuestos a arrastrar a la tumba a toda la población de Mariúpol», dijo. En cuanto a la explosión ocurrida este miércoles en el Teatro Dramático de la urbe, en cuyo sótano se cree que podrían encontrarse cientos de civiles, Nebenzia reiteró la postura de Moscú de que el edificio nunca fue considerado como objetivo para la aviación rusa. El alto diplomático señaló que el pasado 13 de marzo algunos de quienes lograron salir de la urbe informaron de que el batallón Azov «retiene en el edificio a un gran número de personas y prepara una provocación sangrienta». «No hay militares rusos en Chernígov» En cuanto a la muerte de civiles en la ciudad de Chernígov, el representante insistió en que en la urbe no hay militares rusos y lo ocurrido es consecuencia de la entrega de armas discriminada por parte de las autoridades locales. «No hay militares rusos en Chernígov. Estos [incidentes] son, muy probablemente, el resultado de la distribución irracional de armas a cualquier persona en Ucrania», sostuvo. Vía: RT

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Senador pide a Duque aclarar si Colombia almacenará armas nucleares de EE.UU.

El senador Iván Cepeda solicitó al Ejecutivo aclarar las obligaciones adquiridas por Colombia ante posible designación sobre la OTAN. El senador colombiano Iván Cepeda informó este jueves que envió una misiva al presidente del país, Iván Duque, pidiendo que aclarara si prevé que esa nación almacene armas nucleares y biológicas de Estados Unidos (EE.UU.). Después que el mandatario estadounidense Joe Biden anunciara su intención de designar a Colombia como un significativo aliado no miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Duque explicó el alcance de tal decisión. El presidente colombiano subrayó en una entrevista que el país “puede almacenar en nuestro territorio equipos para los EE.UU. que puedan servir ante cualquier situación de riesgo”. Tras estas declaraciones, Cepeda solicitó al Ejecutivo aclarar las obligaciones adquiridas por Colombia con tal designación. El senador Cepeda solicitó que se expliquen «qué medidas tiene previstas el Gobierno colombiano para garantizar que, la implementación de equipos estadounidenses en nuestro territorio, no se convierta en una amenaza» para el país y su soberanía, ante una posible acción militar de EE.UU. en medio de la crisis en Ucrania. Sobre la designación de Colombia como aliado no miembro de la OTAN, el Polo Democrático, en una nota de prensa, valoró que las posturas de Duque y Biden se producen en un momento crítico en la escena internacional. En el texto refieren que la designación permitirá a Colombia «participar de los proyectos cooperativos del Departamento de Defenda de Estados Unidos (…) da la potestad para que Colombia pueda almacernar elementos militares de EE.UU. que son parte de su reserva de guerra». “Cepeda insiste en aclarar cuáles son las obligaciones adquiridas por Colombia como consecuencia de dicha designación, y si tal decisión fue consultada con la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores del Senado de la República, como cuerpo consultivo del presidente para estudiar los asuntos relacionados con la política internacional, negociaciones diplomáticas, celebración de tratados públicos, entre otros”, refirió el Polo Democrático. Vía: TeleSur

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Rusia y Ucrania reanudan ronda de negociaciones

Representantes de ambas naciones han subrayado que el proceso de negociación para dejar atrás por vía pacífica el actual conflicto en Ucrania es complejo. Representantes de ambas naciones han subrayado que el proceso de negociación para dejar atrás por vía pacífica el actual conflicto en Ucrania es complejo. Entre el 28 de abril y el 31 de mayo se reportaron 3.789 casos de violencia policial contra los manifestantes del Paro Nacional, según la ONG Temblores. ¿Considera que el Gobierno colombiano ha tomado medidas para evitar que sigan ocurriendo estos hechos? Se cumplen cinco años del asesinato de Berta Cáceres, luchadora social y defensora de pueblos indígenas en Honduras. ¿Consideras que se haga justicia en el caso cuando falta saber quiénes son los autores intelectuales del crimen?. La agenda de la quinta ronda de pláticas incluye el análisis de posibles acuerdos entre Moscú y Kiev. Autoridades de Rusia y Ucrania confirmaron a medios de prensa la reanudación este martes de la cuarte ronda de negociaciones en torno a la operación militar especial desplegada por Moscú para desmilitarizar y desnazificar a Kiev. El diputado de la Rada Suprema ucraniana, David Arajámiya, quien forma parte del equipo negociador de ese país, informó a un medio de prensa local que las pláticas se reanudaron a través de videoconferencia. Otro tanto hizo el asesor y jefe de la oficina presidencial ucraniana, Mijaíl Podoliak, quien refirió que “en este momento está en marcha una discusión bastante dura entre las partes”. El funcionario añadió que Ucrania exige el cese inmediato de hostilidades y la retirada de las fuerzas rusas del país. Al mismo tiempo, dijo que no entregarán posiciones. También confirmó la continuación de las negociaciones el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, quien valoró que se trata de un proceso complicado, que dedica parte de la agenda a posibles acuerdos entre Moscú y Kiev. Por su parte, el canciller ruso, Serguei Lavrov, reiteró a la prensa que el objetivo de las actuales negociaciones es asegurar el estatus neutral de Ucrania en el contexto de la desmilitarización de Ucrania como parte de las garantías de seguridad que exige Rusia para que no Kiev no devenga amenaza al país y sus ciudadanos. Este lunes, las delegaciones decidieron hacer una pausa técnica en la cuarta ronda de negociaciones y reanudar el diálogo este martes para realizar un trabajo adicional en los subgrupos de trabajo creados, y así aclarar definiciones conceptuales de cada país. Más temprano, durante este martes, el presidente ucraniano calificó de difíciles las pláticas, cuyos primeros tres encuentros se realizaron en formato presencial en Belarús. La representación de Rusia en la negociación señaló que el tercer encuentro, efectuado el pasado 7 de marzo, no alcanzó los resultados esperados, pero permitió abordar cuestiones logísticas para articular corredores humanitarios y detener el fuego mientras los civiles son evacuados. El 24 de febrero pasado Rusia desplegó una operación militar especial para proteger a la población del Donbás y desmilitarizar-desnazificar Ucrania. La operación está enfocada en destruir objetivos militares, no atacar a civiles, y desarmar a los nacionalistas ucranianos. El presidente ruso, Vladimir Putin, dejó claro que no se pretende ocupar ese país ni derrocar a su Gobierno, sino impedir su ingreso a la OTAN y que adquiera armas nucleares. Rusia ha reiterado que puede cesar las hostilidades si el Estado ucraniano declara su neutralidad, y si reconoce la soberanía rusa sobre Crimea y a la autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. Vía: TeleSur

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Estados Unidos teme que China preste ayuda militar al Kremlin

El consejero de Seguridad de la Casa Blanca se reúne en Roma con el jefe de la diplomacia de Pekín para advertirle contra cualquier apoyo a Putin en la guerra con Ucrania Estados Unidos avisó a sus aliados de que Pekín está abierto a prestar ayuda militar a Moscú, después de que el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, se reuniera este lunes en Roma con el más alto representante de la diplomacia china, el consejero de Estado Yang Jiechi. Los cables diplomáticos con ese mensaje, que el Departamento de Estado envió desde Washington a gobiernos de Europa y Asia, citados por medios estadounidenses y confirmados por fuentes diplomáticas, no especifican si esa ayuda habría comenzado o cuándo está previsto que empiece. Tanto Pekín como Moscú negaron tajantemente esas informaciones. La reunión —celebrada en el hotel Astoria, uno de los más prestigiosos de Roma— terminó pasadas las siete de la tarde hora local, según informó la televisión pública italiana Rai. Un escueto comunicado de la Casa Blanca se limitó a informar después de la cita y a destacar “la importancia de mantener abiertas líneas de comunicación entre EE UU y China”. Un funcionario del Pentágono explicó a continuación, en una llamada con periodistas y con la condición del anonimato, que Sullivan había advertido a Yang de que Pekín se enfrentará al aislamiento y a las sanciones si decide ayudar a Rusia. “Es [una amenaza] real, es consecuente, y es realmente alarmante”, añadió el funcionario. Pekín, por su parte, aseguraba en un comunicado sobre la reunión sin hacer referencia directa a las acusaciones estadounidenses que “China se opone firmemente a la diseminación de información y a cualquier acto o palabra que distorsione o calumnie la posición de China”. Yang, según la versión oficial de su Gobierno, insistió en que la actual situación en Ucrania “es algo que China no quiere ver… China está comprometida a promover las negociaciones de paz, y la comunidad internacional en conjunto debería apoyar esas conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania”. El encuentro se celebró entre los temores en la OTAN a que los ataques rusos, cada vez más peligrosamente cerca de la frontera con Polonia, puedan provocar un incidente en territorio aliado. Y después de que, según fuentes estadounidenses, Moscú haya pedido a China el envío de equipos militares —una información que Pekín negó durante el fin de semana, tachándola de “desinformación”—. En su conferencia de prensa diaria, Ned Price, portavoz del Departamento de Estado, dijo: “Hemos sido muy claros, tanto de manera privada como pública con Pekín, de que habrá consecuencias si ofrece ese apoyo”, afirmó Price. Mientras Sullivan y Yang hablaban en Roma, sendas delegaciones rusa y ucrania retomaron el lunes sus negociaciones, por ahora sin frutos. Ambas partes se emplazaron a continuar las conversaciones el martes. Este lunes también trascendieron los planes, aún por concretar, del presidente de EE UU, Joe Biden, de viajar a Europa la semana que viene, para verse en Bruselas con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y con otros mandatarios europeos, según informa la agencia AP. La petición rusa y la respuesta aparentemente favorable de China han hecho sonar la alarmas en la Casa Blanca, tres días después de que Biden advirtiera en un acto de su partido en Filadelfia que un enfrentamiento directo con Moscú derivaría en “una tercera guerra mundial”. La embajada china en EE UU dijo el domingo que no tenía conocimiento de ninguna solicitud rusa o respuesta china positiva a Moscú. Rusia también negó el lunes haber hecho ninguna solicitud a China. Los gobiernos de Rusia y China afirmaron en sendos comunicados emitidos el domingo que los dos altos funcionarios tenían previsto abordar asuntos “regionales” y que tratarían de mantener abiertas sus líneas de comunicación. El Consejo de Seguridad de la Casa Blanca precisó que ambos abordarían “el impacto de la guerra de Rusia contra Ucrania en la seguridad global y regional”. La versión del Ministerio de Exteriores chino no mencionaba a Ucrania, y solo se refería a “cuestiones internacionales y globales de interés para ambos”. China rechaza calificar lo que sucede en Ucrania como una “guerra” o “invasión”. En su lugar, se refiere a los ataques rusos con los términos de “situación”, “crisis” o “conflicto”. Sus medios de comunicación, controlados por el Gobierno o rígidamente censurados, siguen la línea oficial a la hora de informar. Diplomáticos y medios de comunicación oficiales se han hecho eco de acusaciones rusas sin pruebas que denuncian la existencia de casi una treintena de laboratorios estadounidenses de armas químicas en Ucrania. Sullivan llegó a Roma con la intención declarada de advertir a Yang sobre cualquier posibilidad de ayudar a Rusia en el conflicto, ya sea lanzándole un salvavidas para evadir o paliar las sanciones que Occidente ha impuesto a Moscú ya sea perjudicando a Ucrania. “Estamos comunicando en privado y directamente a Pekín que habrá consecuencias en respuesta a intentos de evasión a gran escala de las sanciones, o un apoyo a Rusia para paliarlas”, declaró el consejero de la Casa Blanca en una entrevista emitida este domingo en la cadena de televisión CNN. “No permitiremos que eso ocurra y que Rusia cuente con una tabla de salvación frente a esas sanciones por parte de ningún país, en ningún lugar del mundo”. Equipos militares Sullivan no hizo referencia explícita al suministro de equipos militares, pero altos funcionarios de Defensa estadounidenses aseguraron que Moscú ha solicitado a Pekín envíos de ese tipo, sin detallar el tipo exacto de material. En Pekín, el Ministerio de Exteriores calificó esas acusaciones de “desinformación procedente de Estados Unidos”. En Washington, el portavoz de la Embajada china, Liu Pengyu, negó tener conocimiento de ningún tipo de sugerencia de que Pekín tenga intención de asistir a su socio estratégico. “China está profundamente preocupada y dolorida por la situación en Ucrania”, indicó. “Esperamos que la situación se calme y la paz vuelva tan pronto como sea posible”, añadió. China —el segundo inversor del mundo en Defensa tras Estados

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América Latina y la guerra de Ucrania

Ignacio Ramonet En nuestro mundo globalizado e interconectado, un conflicto de la envergadura de la guerra de Ucrania tiene obviamente consecuencias planetarias. Desde el inicio de las hostilidades, el 24 de febrero pasado, las dos hiperpotencias nucleares del planeta han iniciado un peligrosísimo pulso. Washington, la Unión Europea, la OTAN y todos sus aliados, incluidas las megaempresas digitales GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft), han prometido ahora, en respuesta a la invasión de Ucrania, aplastar a Rusia, aislarla, descuartizarla… Consecuencia: esto se está convertiendo en una guerra mundial de nuevo tipo. Un hiperconflicto hibrido que, en su arista militar, se desarrolla, por el momento, en un teatro preciso y local: el territorio de Ucrania. Pero que, en todos los demás frentes -político, económico, financiero, monetario, comercial, mediático, digital, cultural, deportivo, espacial, etc.- se ha transformado en una guerra mundial y total. Latinoamérica no es un actor relevante en el escenario donde se desarrollan las principales tensiones geopolíticas ligadas al conflicto Rusia-Ucrania. Excepto en sus relaciones con Cuba, Venezuela y Nicaragua, Moscú no posee, ni de lejos, en la región, la influencia que siempre ha tenido Washington y que últimamente ha adquirido Pekín. Para que tengamos una idea, en 2019, por ejemplo, Sudamérica exportó bienes y servicios por un valor de 66.000 millones de dólares a Estados Unidos y de 119.000 millones a China, pero apenas de 5.000 millones a Rusia… Obviamente, como el resto del mundo, esta nueva situación global impacta a América Latina y el Caribe. Sobre todo por sus repercusiones económicas. Los precios de todas aquellas materias primas de las cuales Rusia y Ucrania son importantes productores se han disparado. En particular, el petroleo y el gas. Pero también varios metales : aluminio, nickel, cobre, hierro, neón, titanio, paladio… Algunos productos alimentarios: trigo, aceite de girasol, maiz… Y también los fertilizantes. Todos los países importadores de estos insumos se van a ver fuertemente afectados. En un contexto mundial de inflación en alza, estas alzas de costes contribuirán, en algunas naciones, a una fuerte subida de los precios, muy particularmente en los transportes, la electricidad, el pan y otros productos alimentarios. En sociedades latinoamericanas que acaban de ser ya fuertemente golpeadas por las consecuencias de la pandemia de covid, no es imposible por consiguiente que, en varios países, se produzcan protestas populares contra el aumento del coste de la vida. Inversamente, los Estados exportadores de hidrocarburos, minerales o cereales -por ejemplo, Venezuela, Chile, Perú, Bolivia, Argentina, Brasil- se beneficiarán del importante auge actual de los precios. Las nuevas sanciones impuestas a Moscú y el cierre del espacio aéreo en todo el Atlántico norte a los aviones rusos afectará también, en particular, a las potencias turísticas del Caribe, en particular a Cuba y República Dominicana. Para ambos países, Rusia fue, en 2021, respectivamente, el primer y segundo emisor de turistas. La guerra de Ucrania les podría hacer perder, este año, unos quinientos mil visitantes, y miles de millones de dólares… Moscú ha tratado últimamente de acercarse a la región. Por varias vías. Incluso con ocasión de la crisis sanitaria durante la pandemia de covid-19. Cuando las naciones ricas acapararon las vacunas, el Kremlin supo responder presente: la Sputnik V fue la primera vacuna en llegar (aunque no gratuitamente) a Argentina, Bolivia, Nicaragua, Paraguay y Venezuela. En el aspecto geopolítico, desde hace años, Putin ha tenido la habilidad de aportar apoyo político y diplomático a gobiernos de la región sancionados por Washington como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Los cuales, como parte de su estrategia de resistencia frente a las medidas estadounidenses, han intensificado las relaciones con Rusia inclusive en el aspecto militar. Recordemos que, cuando fue subiendo la tensión en las semanas antes de la guerra, hubo aquellas declaraciones del viceministro ruso de exteriores, Serguei Riabkov, que no descartó un «despliegue militar» en Cuba y Venezuela como respuesta a la política de EE UU en Ucrania. A lo cual, el asesor de Seguridad Nacional de EE UU, Jake Sullivan, le respondió que si Rusia avanzaba «en esa dirección«, EE UU «lidiará» con ello «de forma decisiva«. En ese sentido, el presidente Iván Duque de Colombia -único país latinoamericano con estatus de socio extracontinental de la OTAN- durante su reciente visita a la sede de la Alianza Atlántica, en Bruselas, expresó su preocupación por la «profundización de la cooperación entre Rusia y China, incluido su apoyo a Venezuela«. Y declaró en días posteriores que confiaba que «la asistencia militar de Rusia a Venezuela no se utilice para amenazar a Colombia«… Por su parte, el canciller ruso, Sergei Lavrov, declaró que Moscú reforzará su cooperación estratégica con Venezuela, Cuba y Nicaragua «en todos los ámbitos«. En los días que precedieron el inicio de la guerra, Vladimir Putin recibió sucesivamente, con gran cordialidad, en el Kremlin a dos importantes mandatarios sudamericanos: Alberto Fernández, de Argentina, y Jair Bolsonaro, de Brasil. El primero le ofreció al presidente ruso que su país sea «la puerta de entrada» de Moscú a América Latina… Putin le respondió que Argentina debe dejar de ser un satelite de Washington y cesar de depender del Fondo Monetario Internacional. A Bolsonaro, el mandatario ruso le propuso la construcción de varias centrales nucleares y la dinamización de una alianza tecnológica entre ambos países en áreas punta como biotecnología, nanotecnología, inteligencia artificial, y tecnologías de la información. Días después Rusia invadía Ucrania… Varios mandatarios latinoamericanos -en particular el presidente Nicolás Maduro, de Venezuela- declararon entender la exasperación de Moscú frente a las constantes provocaciones de EEUU y de la OTAN. Pero ningún país de la región se alineó de modo incondicional con las posiciones del Kremlin. Todos, en última instancia, de una manera o de otra, incluidos Cuba, Venezuela y Nicaragua, defendieron el Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas, y abogaron por un entendimiento diplomático para resolver la crisis por medios pacíficos y diálogo efectivo que garantice la seguridad y soberanía de todos, así como la paz, la estabilidad y la seguridad regional e internacional. A pesar de la

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La guerra de Ucrania. Una nueva edad geopolítica

Ignacio Ramonet Le Monde Diplomatique en español. – El 24 de febrero de 2022, fecha del inicio de la guerra en Ucrania, marca la entrada del mundo en una nueva edad geopolítica. Nos hallamos ante una situación totalmente nueva en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Aunque ha habido en este continente, desde 1945, muchos acontecimientos importantes, como la caída del muro de Berlín, la implosión de la Unión Soviética y las guerras en la antigua Yugoslavia, nunca habíamos asistido a un evento histórico de semejante envergadura, que cambia la realidad planetaria y el orden mundial. La situación era evitable. El presidente ruso Vladímir Putin llevaba varias semanas, si no meses, instando a una negociación con las potencias occidentales. La crisis se venía intensificando en los últimos meses. Hubo intervenciones públicas frecuentes del líder ruso en conferencias de prensa, encuentros con mandatarios extranjeros y discursos televisados, reiterando las demandas de Rusia, que en realidad eran muy sencillas. La seguridad de un Estado solo se garantiza si la seguridad de otros Estados, en particular aquellos que están ubicados en sus fronteras, está igualmente respetada. Por eso Putin reclamó con insistencia, a Washington, Londres, Bruselas y París, que se le garantizara a Moscú que Ucrania no se integraría a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La demanda no era una excentricidad: la petición consistía en que Kiev tuviera un estatus no diferente al que tienen otros países europeos, tales como Irlanda, Suecia, Finlandia, Suiza, Austria, Bosnia y Serbia, que no forman parte de la OTAN. No se trataba por lo tanto de evitar la “occidentalización” de Ucrania sino de prevenir su incorporación a una alianza militar formada, como se sabe, en 1949, con el objetivo de enfrentar a la antigua Unión Soviética y, desde 1991, a la propia Rusia. Esto implicaba que Estados Unidos y sus aliados militares europeos no instalasen en el territorio de Ucrania, país fronterizo con Rusia, armas nucleares, misiles u otro tipo de armamento agresivo que pudiera poner en peligro la seguridad de Moscú. La OTAN –una alianza militar cuya existencia no se justifica desde la desaparición, en 1989, del Pacto de Varsovia– argumentaba que esto era necesario para garantizar la seguridad de algunos de sus Estados miembros, como Estonia, Letonia, Lituania o Polonia. Pero eso, obviamente, amenazaba la seguridad de Rusia. Recuérdese que Washington, en octubre de 1962, amagó con desencadenar una guerra nuclear si los soviéticos no retiraban de Cuba sus misiles –instalados a 100 millas de las costas de Estados Unidos–, cuya función, en principio, era solo la de garantizar la defensa y seguridad de la isla. Y Moscú finalmente tuvo que inclinarse y retirar sus misiles. Con estos mismos argumentos, Putin reclamó a los jefes de Estado y primeros ministros europeos una mesa de diálogo que contemplara sus reivindicaciones. Simplemente, se trataba de firmar un documento en el que la OTAN se comprometiera a no extenderse a Ucrania y, repito, a no instalar en territorio ucranio sistemas de armas que pudieran amenazar la seguridad de Rusia. La otra demanda rusa, también muy atendible, era que, como quedó establecido en 2014 y 2015 en los acuerdos de Minsk, las poblaciones rusohablantes de las dos “repúblicas populares” de la región ucrania del Donbás, Donetsk y Lugansk, recibieran protección y no quedasen a la merced de constantes ataques de odio como desde hacía casi ocho años. Esta demanda tampoco fue escuchada. En los acuerdos de Minsk, firmados por Rusia y Ucrania con participación de dos países europeos, Alemania y Francia, y que ahora varios analistas de la prensa occidental reprochan a Putin haber dinamitado, estaba estipulado que, en el marco de una nueva Constitución de Ucrania, se les concedería una amplia autonomía a las dos repúblicas autoproclamadas que recientemente han sido reconocidas por Moscú como ”Estados soberanos”. Esta autonomía nunca les fue concedida, y las poblaciones rusohablantes de estas regiones siguieron soportando el acoso de los militares ucranios y de los grupos paramilitares extremistas, que causaron unos catorce mil muertos… Muchos observadores consideraban que la negociación era una opción viable: escuchar los argumentos de Moscú, sentarse en torno a una mesa, responder a las inquietudas rusas y firmar un protocolo de acuerdo Por todas estas razones, existía un ánimo de justificada exasperación en el seno de las autoridades rusas, que los líderes de la OTAN no lograron o no quisieron entender. ¿Por qué la OTAN no tuvo en cuenta estos repetidos reclamos? Misterio… Muchos observadores consideraban que la negociación era una opción viable: escuchar los argumentos de Moscú, sentarse en torno a una mesa, responder a las inquietudes rusas y firmar un protocolo de acuerdo. Incluso se habló, en las 24 horas que precedieron los primeros bombardeos rusos del 24 de febrero, de un posible encuentro de última hora entre Vladímir Putin y el presidente de Estados Unidos, Joseph Biden. Pero las cosas se precipitaron e ingresamos en este detestable escenario de guerra y de peligrosas tensiones internacionales. Desde el punto de vista de la armadura legal, el discurso de Putin en la madrugada del día en que las Fuerzas Armadas rusas iniciaron la guerra en Ucrania trató de apoyarse en el derecho internacional para justificar su “operación militar especial”. Cuando anunció la intervención sostuvo que, “basándo[se] en la Carta de Naciones Unidas” y teniendo en cuenta la demanda de ayuda que le formularon los “gobiernos” de las “repúblicas de Donetsk y Lugansk” y el “genocidio” que se estaba produciendo contra la población rusohablante de estos territorios, había ordenado la operación… Pero eso es apenas un atuendo jurídico, un andamiaje legal para disculpar el ataque a Ucrania. Por supuesto, se trata claramente de una intervención militar de gran envergadura, con columnas acorazadas que penetraron en Ucrania por al menos tres puntos: el norte, cerca de Kiev; el este, por el Donbás; y el sur, cerca de Crimea. Se puede hablar de invasión. Aunque Putin sostiene que no habrá una ocupación permanente de Ucrania. Lo más probable es que Moscú, si gana

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Rusia afirma estar abierta al diálogo con todos los países

Rusia sigue abierta a dialogar con todos los países, declaró el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov, citado por la Cancillería. «Por supuesto, siempre estaremos listos para un diálogo que nos devuelva a la justicia y los principios de la carta de la ONU», dijo Lavrov. El ministro afirmó que Occidente no aprovechó la oportunidad para dialogar con Rusia y declaró que su país dará una respuesta recíproca a las sanciones occidentales. Además, el alto diplomático aseveró que las medidas que toma Rusia en Ucrania buscan «garantizar la seguridad del país y del pueblo ruso». Añadió que los acontecimientos en Ucrania marcan el fin de la guerra que comenzó hace 8 años. Según Lavrov, la declaración que hizo esta mañana el presidente ruso, Vladímir Putin, sobre el inicio de la operación militar en Ucrania, se produjo «en relación con las acciones de la OTAN y el anuncio de que ahora [los aliados del bloque] no se limitan a los territorios de los Estados miembros, sino reclaman una escala mayor». La promoción por parte de la OTAN de sus estrategias en la región del Indo-Pacífico, subrayó, pone de manifiesto su deseo de expandir su esfera de influencia por todo el mundo. Sin embargo, Rusia, tras celebrar «discusiones intensas y detalladas» con los países de la Alianza Atlántica, espera que todavía haya una oportunidad de «volver al derecho internacional y las obligaciones internacionales», indicó al canciller ruso. El presidente ruso, Vladímir Putin, durante una alocución televisada el 24 de febrero por la mañana, anunció el lanzamiento de «una operación militar especial» en el territorio de Ucrania alegando que las Repúblicas Populares de Donetsk (RPD) y Lugansk (RPL), ya reconocidas por Rusia como Estados soberanos, solicitaron la ayuda miliar en virtud de los recién firmados tratados de amistad y asistencia recíproca, frente a lo que califican como agresión por parte de Kiev. Putin afirmó que uno de los objetivos de Rusia es lograr «la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania». También amenazó con llevar al juicio a los autores de «numerosos crímenes sangrientos contra civiles». El mandatario ruso pidió a uniformados y civiles en Ucrania que no opongan resistencia a esa operación, y advirtió de que Rusia responderá de inmediato a cualquier fuerza externa que le amenace o se ponga en su camino. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que los ataques militares no van dirigidos contra ciudades ucranianas ni ponen en peligro a la población civil sino que buscan inutilizar la infraestructura bélica. El presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, anunció la imposición de la ley marcial en todo el territorio nacional.Numerosos países ya condenaron la intervención militar de Rusia en Ucrania.

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