Cochabamba, Bolivia, 18 de abril de 2025. Desde su reclusión en la cárcel de El Abra, Cochabamba, el excomandante del Ejército de Bolivia, Juan José Zúñiga, envió una carta al medio mexicano Fuerza Informativa Azteca, publicada el jueves 17 de abril de 2025, en la que denuncia lo que considera un plan de corrupción y traición orquestado por el gobierno de Luis Arce.
En su misiva, Zúñiga revela detalles sobre un presunto plan de autogolpe que, según su testimonio, le fue encomendado por Arce. Según el excomandante, la estrategia consistía en generar un caos violento en Bolivia para justificar una concentración de poder y mantener al gobierno en el poder mediante un fraude electoral. Asegura que se le ordenó entregar rifles, entrenar grupos de choque y manipular las elecciones para asegurar un triunfo fraudulento.
Zúñiga también menciona una operación secreta de hackers encargados de vigilar a la oposición, controlar el padrón electoral y garantizar el éxito de este fraude. En su carta, denuncia además la existencia de un plan para eliminar a figuras que pudieran obstaculizar el régimen, mencionando a varios ministros, altos oficiales y personajes de la oposición.
El excomandante describe cómo, en su intento por evitar que la violencia se desatara en el país, frustró las órdenes de actuar violentamente, y optó por una táctica de engaño, presentándose como leal a Arce mientras, en su interior, trataba de evitar el derramamiento de sangre.
Zúñiga también critica abiertamente el enriquecimiento de los allegados al gobierno a costa de los recursos naturales de Bolivia, mientras el pueblo sufre las consecuencias de la pobreza. Además, señala la represión de los opositores y el encarcelamiento de figuras como Jeanine Áñez, Luis Fernando Camacho y Marco Pumari, quienes, según él, han sido silenciados por atreverse a cuestionar el régimen.
En su carta, Zúñiga hace un llamado a la comunidad internacional y a organizaciones de derechos humanos para que intervengan en la situación. Asegura que no permitirá que lo silencien mediante “accidentes” o “suicidios” y reitera su compromiso con la verdad y la justicia.
La carta finaliza con un firme mensaje al pueblo boliviano: “Es hora de levantarse, de decir basta a la corrupción, la manipulación y la represión”. Zúñiga concluye con un llamado a la unidad del pueblo para recuperar la dignidad y el futuro del país.

