OTAN

Parlamento turco aprueba adhesión de Suecia a la OTAN

El Parlamento de Türkiye aprobó este martes la adhesión de Suecia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a casi dos años después de que Estocolmo junto con Helsinki, capital de Finlandia, solicitaran la membresía en la alianza. Con la confirmación de 287 de los 346 parlamentarios que participaron en la votación, el proyecto de ley fue aprobado, de acuerdo con medios locales turcos. Mientras que 55 integrantes del Legislativo votaron en contra de la iniciativa y cuatro miembros se abstuvieron. A pesar de la oposición de algunos parlamentarios que señalaron que el país escandinavo aún no había cumplido con todas las exigencias de Ankara, se tomó la decisión de aprobar la solicitud a integrarse a la alianza atlántica. Por otra parte, plataformas como RT confirmaron que el incumplimiento se debe a la extradición de los miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Entre tanto afirman que los diputados citaron la quema del Corán como motivo para rechazar la petición de Estocolmo. La membresía de Finlandia a la OTAN fue aprobada por Türkiye en abril de 2023. Fuente: TeleSUR

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China advierte a Japón sobre la OTAN

La Embajada de China en Japón rechazó este lunes el plan de la OTAN para expandirse a la región del Asia-Pacífico, denunciando que viola las reglas de la ONU. En ese sentido, instó a Tokio a abstenerse de realizar acciones que socaven la confianza entre los países del área en sus interacciones con la Alianza Atlántica. En mayo, el Gobierno japonés confirmó la intención del bloque militar de abrir en Japón su primera oficina de enlace en Asia. «Ya estamos en conversaciones, pero aún no se han concretado los detalles», señaló por aquel entonces el ministro de Exteriores nipón, Yoshimasa Hayashi. Por su parte, China cree que la medida podría perjudicar a la paz y la estabilidad regional. «De forma reiterada, la OTAN ha declarado públicamente que es una alianza regional y no busca una expansión geopolítica. Asia se encuentra más allá de los límites geográficos del Atlántico Norte y no necesita una réplica de ese bloque militar», señaló en junio el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Wang Wenbin. Apostar por el diálogo  Entre tanto, recientemente trascendió que el director de la Oficina de la Comisión Central de Asuntos Exteriores del Comité Central del Partido Comunista chino, Wang Yi, propuso a Japón y Corea del Sur llevar a cabo conversaciones a nivel de vicecancilleres con miras a una cumbre trilateral. De acuerdo al funcionario chino, los tres vecinos deben «crear una atmósfera para una reanudación temprana de reuniones entre líderes». Fuente: RT

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Putin comenta los resultados de la cumbre de la OTAN

El presidente ruso, Vladímir Putin, declaró que la adhesión de Ucrania en la OTAN creará amenazas para la seguridad de Rusia, destacando que la amenaza del ingreso de Kiev a la alianza era una de las causas del operativo militar especial. En opinión del mandatario ruso, el ingreso al bloque «no mejorará la seguridad de la propia Ucrania y en general hará el mundo más vulnerable y traerá una tensión adicional en la arena internacional». Fuente: RT

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Zelenski: Biden es quien decide si Ucrania será aceptada en la OTAN

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, es quien decide si Ucrania será aceptada en la Alianza Atlántica, aseguró el miércoles el mandatario ucraniano, Vladímir Zelenski, en una entrevista con CNN, instando al líder estadounidense a invitar a su país a ingresar al bloque lo antes posible. «La mayoría de los países de la OTAN apoyan la invitación de Ucrania a ingresar en la OTAN. Los que lo dudan solo miran al presidente Biden. Y el presidente Biden sabe que depende de él y será su decisión», declaró. Además, Zelenski subrayó que la postura del inquilino de la Casa Blanca a su vez afecta directamente a la motivación de los militares ucranianos. «Él [Biden] apoya nuestro futuro en la OTAN, pero ahora estamos hablando de la muy, muy importante motivación de nuestros soldados. La invitación [de Ucrania a la OTAN] es algo técnico. Es solo una formalidad», señaló, agregando que quería que el presidente estadounidense tome la decisión «ahora«. Sin embargo, el presidente ucraniano reconoció que mientras siga en curso el conflicto con Rusia, su país «nunca estará en la OTAN». «Lo entendemos todo«, agregó. El bloque militar estipula que la resolución de disputas territoriales es «un factor para determinar si se invita a un Estado a unirse a la alianza». Recientemente, Ígor Zhovkva, el principal asesor diplomático del presidente ucraniano, señaló a Reuters que Zelenski no participará en la próxima cumbre de la Alianza Atlántica si los países miembros no dan inicio al proceso de adhesión de Kiev. «Lo que estamos pidiendo es que se comience el trámite», declaró el funcionario golpeando una mesa, según describe la agencia. Fuente: RT

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Moscú: Las amenazas militares de la OTAN a Rusia «se están consolidando»

«Nadie tiene dudas de que la hegemonía de Occidente lleva al mundo a un callejón sin salida», mientras que las amenazas militares de la OTAN a Rusia «se están consolidando», declaró este jueves el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev. La política que busca una «derrota estratégica» de Rusia ya «ha llevado a una agudización de los problemas globales en el mundo», afirmó el alto funcionario, quien destacó que entre los «objetivos de las acciones inamistosas de los anglosajones y sus cómplices» está el «mantenimiento de su predominio mundial». Pátrushev comentó que está surgiendo un «mundo multipolar como un fundamento del desarrollo internacional estable» y, en estas condiciones, «la estructura del orden mundial unipolar basado en las reglas que dicta Estados Unidos no puede volver a la vida». Según él, las fuerzas políticas occidentales se han unido ante una presunta «amenaza rusa», algo que se les ha impuesto, pero esta unión tiene un carácter «provisional». «Métodos de los servicios especiales de Hitler» Rusia recibe «numerosas confirmaciones» de que Kiev está utilizando «métodos de los servicios especiales de Hitler» al preparar ataques terroristas y sabotajes en territorio ruso, dijo el secretario del Consejo de Seguridad en una reunión en la ciudad rusa de Krasnodar. Estos, a su juicio, «confirman la naturaleza neonazi del gobernante régimen de Bandera» (en referencia a los seguidores del histórico colaboracionista nazi Stepán Bandera), el cual «ha adoptado los métodos más sucios que alguna vez usaron la Gestapo nazi y la Abwehr». Decenas de ataques de drones contra Crimea Asimismo, Pátrushev señaló que las fuerzas ucranianas han llevado a cabo más de 70 ataques con vehículos aéreos y flotantes no tripulados contra Crimea en lo que va de año. Los territorios de la región de Krasnodar y la provincia de Rostov también han sido atacados y bombardeados por las Fuerzas Armadas de Ucrania, que fijan sus objetivos en la infraestructura energética e industrial, lo cual «pone en peligro la vida de los civiles y la salud humana», denunció. Fuente: RT

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Competencia o cooperación

Posicionamientos antagónicos de la doctrina estadounidense de seguridad y política exterior. Jorge Elbaum Vía El Cohete a la luna . – El último 12 de octubre, con cuatro días de antelación al XX Congreso del Partido Comunista chino, la administración de Joe Biden difundió su Estrategia de Seguridad Nacional (NSS, por su sigla en inglés). El documento es una actualización de la doctrina trazada en 2017, durante el gobierno de Donald Trump, en la que se plantea por primera vez el fin de la posguerra fría y, a la vez, se postula el concepto de hegemonía imperfecta, eufemismo con el que se pretende disimular la caída relativa del poder estadounidense a nivel global. El documento de 48 páginas difundido por la Casa Blanca esboza un retorno solapado a la doctrina de la contención estratégica, ideada por George Kennan luego de la Segunda Guerra Mundial, orientada a aislar a la Unión Soviética de la mayor cantidad de países posible del resto del mundo. Esa configuración, desarrollada desde 1947 por el gobierno de Harry Truman, se autoasignó el rol de gendarme global y motivó en América Latina y el Caribe la implementación de la Doctrina de la Seguridad Nacional, para evitar la propagación de experiencias políticas como la cubana. En la nueva doctrina, la administración de Biden busca impedir la multipolaridad planteada por la emergencia de China como potencia económica global, y la resistencia de la Federación Rusa a ser amenazada en su seguridad por parte de la OTAN. La estrategia estadounidense se difundió intencionadamente antes del XX Congreso con la intención de restarle protagonismo a Xi Jinping, titular del Partido Comunista chino, que condujo las deliberaciones del cónclave desde el 16 al 22 de octubre en el Gran Salón del Pueblo, ubicado en Beijing. En las sesiones participaron 2.296 integrantes. Dichos congresistas votaron a los 200 miembros del Comité Central y reeligieron a Xi para un periodo de cinco años. A su vez, los miembros del Comité Central fueron los encargados de designar a los 25 miembros del Buró Político y a los nueve del Comité Ejecutivo, el órgano decisorio más encumbrado de la República Popular. Las orientaciones de política exterior estadounidense –en la presente NSS y en las precedentes– son definidas por programas de seguridad nacional y configuradas desde una perspectiva de contención, conflicto y competencia. Como contrapartida, las políticas internacionales de Beijing, planteadas en los diferentes congresos partidarios, se sustentan en los conceptos articulados de cooperación y complementariedad. Mientras Washington habla de un necesario enfrentamiento a las “potencias autocráticas”, Beijing postula una modernización capaz de “emprender una nueva expedición de construcción integral de un país socialista moderno [con la] formación concreta de los modos de producción y de vida ecológicos, limitando las emisiones de carbono y configurando un entorno ecológico para cumplir el objetivo de construir una China bella”. En agosto, Beijing –a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi– anunció la condonación de 23 préstamos otorgados a países de África en los últimos años. En el período que va de 2000 a 2019, el gobierno chino ha perdonado un total de 3.400 millones de dólares que fueron invertidos en obras de infraestructura. El anuncio fue hecho en el Foro de Cooperación China-África (FOCAC), en Beijing. Esa es una de las razones por la que la NSS califica a la República Popular como el “desafío geopolítico más importante” que puede llegar a reconfigurar el mundo, en el marco de patrones diferentes a los planteados/exigidos por Washington. Beijing –dice textualmente el documento firmado por Biden– “es el único competidor con la intención de remodelar el orden internacional, y cuenta cada vez más con el poder económico, diplomático, militar y tecnológico para hacerlo”. Para evitar que China participe de esa reconfiguración global, Washington lo ubica en el grupo de actores malignos que buscan establecer contactos, nexos y alianzas con otros países. En ese marco, el documento plantea dos tipos de desafíos: (a) los estratégicos, que postulan como enemigos a Rusia y China, y (b) los transversales o transfronterizos, ejemplificados por los problemas ambientales, los pandémicos, la inseguridad alimentaria, el terrorismo y la inflación estructural. Para el primer desafío, Washington dispone de un presupuesto de defensa de 800.000 millones de dólares, que casi triplican los recursos gastados por Beijing. Geopolítica de guerra El documento difundido por el Departamento de Estado cuenta con un párrafo revelador respecto a este paradigma: “La competencia estratégica es global, pero evitaremos la tentación de ver el mundo únicamente a través de una lente competitiva y comprometeremos a los países en sus propios términos”. Esto se relaciona en forma directa con otro de los capítulos orientativos de la Estrategia: la apelación a “invertir en las fuentes y herramientas subyacentes del poder y de influencia estadounidenses”, lo que Joseph Nye definió como poder blando, a ser desarrollado a través de dispositivos de influencia cognitiva. El programa –que se operativizó inicialmente durante la administración de Donald Trump– supone una forma de desglobalización, entendida como ruptura de las cadenas de valor, una mayor presencia de los Estados en la orientación productiva, la reimposición de barreras comerciales transfronterizas, la relocalización –retorno doméstico– de las empresas, y la configuración flexible de bloques ligados a Washington o Beijing, definida como desacoplamiento progresivo. Esto supone progresivos grados de desconexión, capaces de aislar tecnológicamente a China, cuidando que ese divorcio no dañe los intereses de las trasnacionales residentes en Norteamérica. Una de las batallas más subrayadas en el documento por la NSS es la que remite a la geoeconomía y a su centro neurálgico, la ciberseguridad. El programa de la Casa Blanca se propone un mayor control de las cadenas de suministro tecnológico, sobre todo las relativas a los microprocesadores. Para ese objetivo se propone promover la innovación tecnológica, limitar la dependencia extranjera, generar articulaciones con empresas de software y sabotear la investigación científico-tecnológica desarrollada por los actores malignos. En 2014 el director ejecutivo de Cisco Systems, John Chambers, pidió en una carta pública dirigida a Barack Obama que la Agencia de Seguridad

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EXPRESO DE ORIENTE

La respuesta de Rusia y China a la OTAN El 16 de septiembre concluyó la XXII reunión del Consejo de Jefes de Estados de la Organización de Cooperación (OSC) en Uzbekistán, y cinco días después el Presidente Vladimir Putin decretó una movilización parcial de los reservistas de su país, situación que supone una escalada del conflicto iniciado por la OTAN en Ucrania en 2014. La proximidad de ambos eventos pone en evidencia la continuidad de transformaciones geopolíticas que diversifican los centros de poder global y que establecen un eje oriental que articula a Moscú con Beijing, enfrentado a la Organización del Atlántico Norte (OTAN). La conferencia de la OSC concluyó con tres importantes novedades. La primera fue la incorporación plena de la República Islámica de Irán. La segunda consistió en la solicitud –por ahora informal– de Turquía de sumarse al organismo. Y la tercera el compromiso asumido por todos los integrantes por redefinir y ampliar los esquemas de cooperación en áreas de seguridad y defensa común. La cumbre se realizó en la ciudad de Samarcanda, localidad que formó parte 20 siglos atrás de la antigua Ruta de la Seda, que conectaba a China con el Mediterráneo. A diferencia de la articulación atlantista, que en su última Cumbre en Madrid decidió desafiar de forma directa a Moscú y a Beijing, la OSC volvió a afirmar su formato defensivo, sin nominar la existencia de enemigos explícitos. La cumbre se constituyó en el primer viaje realizado por Xi Jinping por fuera de su país desde que la pandemia se inició en Wuhan a fines de 2019. También fue la primera reunión presencial entre los mandatarios de Rusia y China desde el inicio del conflicto bélico en Ucrania, en febrero de este año. El último cónclave entre ambos se había llevado a cabo en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, evento en el que anunciaron “la convergencia sin límites”, comprometiéndose a apoyarse de forma incondicional en los desafíos planteados por el atlantismo contra sus países. Desde que se inició la Operación Especial, planteada por Moscú, para darle apoyo a las milicias del Donbás, el comercio entre China y Rusia creció un 35%, y las comisiones de trabajo conjunto en áreas intergubernamentales se han multiplicado, sobre todo las vinculadas con la ciberseguridad y las tecnologías satelitales. El encuentro bilateral entre los mandatarios ruso y chino ha sido el número 38 desde que Xi asumió la jefatura del Estado hace nueve años. La OCS es un organismo reconocido por las Naciones Unidas. Congrega a más de tercio de la población mundial, contiene un 67% del territorio euroasiático y una cuarta parte de la extensión territorial del mundo. Reúne a la mitad de las potencias nucleares del mundo (Rusia, China, India y Paquistán) y sus integrantes sustentan una cuarta parte del PIB mundial. La organización cuenta desde 2004 con una oficina de despliegue rápido antiterrorista, el RATS, con sede en Uzbekistán, y desde 2006 articula iniciativas conjuntas de lucha antiterrorista. La incorporación de la República Islámica de Irán –convulsionada durante los últimos días por manifestaciones contra las autoridades teocráticas— permitirá su membresía completa a partir de abril de 2023. De esta manera, una gran cantidad de los países sancionados de forma unilateral por Washington han logrado asociarse para limitar la capacidad de daño del atlantismo, superando el aislamiento comercial y económico plantado por Occidente. El encuentro de Uzbekistán fue prologado por dos iniciativas que enmarcan la convergencia: del 1 al 7 de septiembre se realizaron los ejercicios militares “Vostok 2022” —en el Extremo Oriente ruso— en el que participación 50.000 efectivos de los 14 Estados que se sumaron a las maniobras. El segundo evento, realizado también en Vladivostok, fue el 7º Foro Económico Oriental, efectuado entre el 5 al 8 de septiembre bajo el lema “Puerta de entrada a un mundo multipolar”, del que participaron 60 países, incluyendo delegaciones de América Latina y África. El cónclave fue presidido por el primer mandatario uzbeco Shavkat Mirziyoyev, titular pro tempore de la organización que coordinó los debates en los que participaron tanto el mandatario ruso como Xi Jinping, y Narendra Modi por la India. También fueron de la partida el Primer Ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif y los Jefes de Estado de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokayev, Kirguistán, Sadyr Zhaparov, y de Tayikistán, Emomalí Rahmón. Como representantes de Estados observadores se sumaron los mandatarios de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, de Irán, Ebrahim Raisi, y de Mongolia, Ukhnaagiin Khürelsükh. Recep Erdogan, de Turquía, se sumó a las deliberaciones como invitado especial. Jorge Elbaum

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La OTAN y la militarización global

La Organización del Atlántico Norte (OTAN), alianza militar que congrega a 28 Estados de Europa junto a Estados Unidos y Canadá, realizó su Cumbre en Madrid, en la que definió a Rusia y a China como sus enemigos al tiempo que decretó el final de la etapa de la globalización neoliberal. La militarización de la producción, la distribución, el comercio y la comunicación expresan la consolidación de dos bloques geopolíticos y una subsecuente reconfiguración de las relaciones internacionales. El documento de la Cumbre, que finalizó el último jueves, expresa el Nuevo Concepto Estratégico de Madrid, basado en una cobertura planetaria. Entre 22 puntos se consigna la necesidad de enfrentar las “amenazas cibernéticas, espaciales, híbridas y asimétricas, y al uso malicioso de tecnologías emergentes y disruptivas”. También señala la necesidad de combatir las prácticas comerciales de sus adversarios y/o enemigos, y define nuevas áreas de incumbencia como la energía y las migraciones –incorporadas en el punto 6 del documento– como dimensiones de tratamiento militar. “Abordaremos –especifica la declaración firmada por los jefes de Estado– de acuerdo con nuestro enfoque de 360 grados, en los dominios terrestre, aéreo, marítimo, cibernético y espacial, y contra todas las amenazas y desafíos”, apelando a una mayor “cooperación civil-militar”, ampliando “la asociación con la industria” y reuniendo a “los gobiernos, el sector privado y la academia para reforzar nuestra ventaja tecnológica”. Todas las esferas de la vida pasan a estar militarizadas en “operaciones de alta intensidad y multidominio”. La referencia a los procesos migratorios, conceptualizados como una problemática bélica, permite explicar los trágicos sucesos acaecidos en San Antonio –donde murieron asfixiadas 46 personas en un camión con acoplado– y la masacre de Melilla, donde fueron asesinados 37 africanos que buscaban escapar del hambre y la guerra. La cumbre de Madrid extiende las concepciones planteadas en 2010, referidas a las “amenazas a la seguridad no relacionadas con conflictos armados”, así como las relacionadas con la “la seguridad energética, las cadenas mundiales de distribución comercial, los riesgos sanitarios o el cambio climático”. En ese registro, cualquiera de estas dimensiones deberá ser monitoreada desde una perspectiva bélica y deberá incluir potenciales sanciones y/o justificaciones de injerencia otantista. Un paso más cercano a la guerra híbrida, consistente en el manejo de modalidades de conflictos, operaciones integradas y superpuestas: convencionales, irregulares, espaciales y virtuales, atravesadas por manipulaciones diplomáticas, mediáticas y judiciales, estructuradas sobre la base de operaciones de configuración cognitiva de las poblaciones. En Madrid se inició el procedimiento estatutario dispuesto para el ingreso de otros dos miembros, Finlandia y Suecia, al tiempo que se suscribió la instalación de una base militar en Polonia, donde residirá el cuartel general permanente para el quinto cuerpo de ejército de los Estados Unidos. Para convertirse en multidominio, la OTAN se propone –además de orientarse hacia el Este, para cercar más a Moscú y a Beijing– ampliarse hacia el Atlántico Sur, instalando bases operativas en África, América Latina y la Antártida. En una segunda fase, estipulan, buscará la expansión hacia el Ártico. El objetivo estratégico de la OTAN durante la Guerra Fría se resumía en la contención, es decir dificultar la expansión de la Unión Soviética y el resto de los países ubicados detrás de la que se denominaba “la cortina de hierro”. Por el contrario, el objetivo actual de la Alianza Atlántica, comunicado por su secretario general, el noruego Jens Stoltenberg, consiste en la búsqueda por desarticular la soberanía de los países considerados enemigos (la Federación Rusa) y/o adversarios (China, Venezuela e Irán, entre otros). Para lograr ese propósito se requiere moldear el orden mundial de acuerdo con la visión y los intereses de los tres ejes corporativos de dominación, definidos originalmente por Washington: las transnacionales, los centros financieros y el complejo militar-industrial, integrados por directores intercambiables que entran y salen por puertas giratorias. Esos tres colectivos, articulados, se constituyen en el centro de la propuesta atlantista de hegemonía global, que consideran actualmente desafiada por la entente sino-rusa. La militarización de la economía, conceptualizada por el documento de la OTAN, generó el incremento del precio de los fertilizantes y la energía, provocando inflación y escasez alimentaria en el sur global. “Creo que quienes proponen estas decisiones tienen la ilusión de que podrán intimidar a Rusia, contenerla de alguna manera. No tendrán éxito”, precisó el viceministro de Exteriores, Serguei Riabkov, el último miércoles. La destrucción de países como Irak, Siria, Yemen, Somalia, Sudan y Libia es la expresión de esa direccionalidad, en términos de desintegrar aquello que no puede ser moldeado: se tratará de darle continuidad al desmembramiento de países díscolos para transformarlos en Estados fallidos y lograr, de esa manera, controlar sus recursos e imposibilitar la vinculación con Rusia o China. La nueva etapa de la OTAN amplía sus facultades, designando como objetivo a las redes de cooperación interestatal: buscará entorpecer los vínculos y las lógicas de cooperación desplegadas por países considerados enemigos o adversarios. Como parte de esa tarea, se buscará el desmembramiento de la Ruta de la Seda, con el objeto de disminuir la influencia de Beijing. Los primeros ensayos de esta orientación estratégica, sin embargo, no han sido efectivos: las sanciones unilaterales (económicas, comerciales y financieras) orientadas a debilitar a Moscú se convertirán en el paradigma de esta nueva concepción atlantista, destinada a orientar con perfil militarizado las dimensiones económicas, sociales y culturales de las relaciones internacionales: “La República Popular China –señaló Stoltenberg el último miércoles– desafía nuestros intereses, seguridad y valores, y busca socavar el orden internacional basado en reglas (…) Hemos de tener en cuenta las consecuencias para nuestra seguridad cuando vemos que China (…) intenta el control de infraestructuras estratégicas, por ejemplo el 5G, la red de telefonía de última generación”. Hegemonía de las armas La respuesta de Beijing al documento de Madrid fue enunciada el 30 de junio por el portavoz de la delegación china ante la Unión Europea: “La OTAN aún continúa con su táctica de crear enemigos y de fomentar la confrontación de bloques. Este nuevo concepto estratégico ataca y difama maliciosamente a China. Daremos respuestas firmes y decididas a todo acto que socave nuestros intereses”. La respuesta militar planteada por la

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Rusia acusa a OTAN de violar acta sobre relaciones de seguridad

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, acusó el jueves a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por la violación del Acta Fundacional OTAN-Rusia de 1997, documento que prohíbe la disposición de armamento de forma permanente en territorio de los nuevos miembros de la Alianza Atlántica. De acuerdo con la cancilleria rusa, las decisiones de carácter antagonista de la organización podrían  exacerbar las tensiones; así como la ruptura de la seguridad y la cooperación en la región europea. Así pues, Lavrov precisó que con estas actitudes se violan los principios por los que fue creada la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE). En este sentido, las declaraciones del canciller ruso tienen lugar luego que la OTAN decidieron reforzar el flanco oriental y las fuerzas de respuesta, pasando de 40.000 a más de 300.000 militares, en caso de intervención inmediata al considerar a Rusia como una a amenaza. «El Acta Fundacional sigue existiendo, nosotros no hemos iniciado la ruptura de este acuerdo», recalcó el canciller ruso. Añadió además que en el documento firmado en 1997, señala que las partes involucradas no se consideran enemigos entre ellos; además de subrayar el compromiso de los firmantes a no  emplazar más tropas y armamento en países del continente europeo de las que habían desplegado antes de suscribir el Acta. Fuente: TeleSUR

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Rusia rechaza ser calificada como amenaza por la OTAN

El gobierno de Rusia condenó este miércoles la política estratégica de la OTAN mientras aseguró que “destruye la arquitectura europea” luego de que la alianza militar calificara a Moscú como una amenaza para su seguridad. El viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, afirmó que la retórica de la OTAN “es clara para nosotros. Habrá un nuevo plan estratégico en el que se calificará a Rusia de amenaza para la alianza”. Sin embargo, el alto diplomático ruso enfatizó que la estrategia del bloque militar se encuentra distante de la realidad al considerar que es la OTAN “la que supone una amenaza para nosotros”. En este sentido, Riabkov señaló que Rusia hará “todo lo posible para que nuestra seguridad y la de nuestros aliados esté garantizada en cualquier circunstancia” en esta situación que describió de lamentable. Al mismo tiempo, el funcionario ruso enfatizó que este será un objetivo “independientemente de cualquier onda expansiva (…) de cualquier acuerdo que se haya alcanzado en la preparación de la cumbre de Madrid entre Ankara, Estocolmo y Helsinki, en otros formatos”. En consonancia, el vicecanciller ratificó la posición de condena del Kremlin al “curso irresponsable de la Alianza que destruye la arquitectura europea, o lo que queda de ella”. Por otro lado, los líderes de la OTAN iniciaron este miércoles su cumbre en Madrid donde “tomaremos importantes decisiones para reforzar a la OTAN en un mundo más peligroso y competitivo, donde regímenes autoritarios como Rusia y China desafían abiertamente el orden internacional basado en normas”, apuntó su secretario general, Jens Stoltenberg. Durante el encuentro de 30 líderes de la alianza se adoptará el Concepto Estratégico de Madrid donde se define a Rusia y a China como amenazas fundamentales a la seguridad trasatlántica. Fuente: TeleSUR

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