Desde principios de marzo la prensa estaba haciendo referencias sobre unas misteriosas y graves filtraciones de importantes secretos estratégicos de los Estados Unidos y sus aliados. Varios de esos secretos, además, dejaban muy malparada la lealtad de Washington hacia sus propios aliados y, en algunos casos, revelaban la hipocresía de presuntos aliados de la Casa Blanca que, a escondidas, estaban en tratos con Rusia. Pero, de repente, la semana antepasada, los dos principales periódicos oficialistas de los Estados Unidos, el New York Times y el Washington Post, publicaron fuertes informaciones referentes al alto mando militar estadounidense, que demostraban, en forma innegable, que había uno o más espías operando con acceso al corazón mismo del alto mando militar y político del país. Solo seis días después de esas publicaciones de la prensa oficialista, el pasado jueves 13 de abril, el Gobierno informó oficialmente la detención del joven Jack Teixeira, de 21 años, piloto de aviación de la Guardia Nacional de los Estados Unidos, quien, además, era especialista en transporte y comunicaciones cibernéticas, con acceso a toda la red digital global tanto de los Estados Unidos como de los demás países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Oiga… ¿Todo eso a los 21 años?… Sí. Había comenzado a estudiar computación mientras estaba todavía en la enseñanza básica. Terminó su enseñanza media a los 18 años, y de inmediato dio su examen como piloto de aviación. Postuló con éxito a la Fuerza Aérea de la Guardia Nacional de Massachussetts y al mismo tiempo rindió exámenes de su preparación en operaciones cibernéticas. A los 19 años fue integrado a la cúpula superior de la institución. En 2021 obtuvo el permiso de acceso a sitios de alto secreto militar, incluyendo el llamado “acceso confidencial compartimentado” a otros programas clasificados o secretos del gobierno de los Estados Unidos. Ahora está detenido por espionaje y puede ser condenado a 20 años de presidio. ¿Qué le pasó a ese joven de relampagueante inteligencia? En cierto modo, y con macabro sentido del humor, podríamos decir que la culpa la tuvo la pandemia del Covid-19, que dejó a millones de muchachos encerrados en sus casas sin más entretenimiento que acceder a reuniones virtuales con amigos a través de sitios web que funcionaban como clubes para ver películas, incluyendo de vez en cuando algo de pornografía, intercambiar chistes y chismes, opiniones y comentarios… Todo en un tono liviano, con amistoso afecto, pero sin asomo alguno de seriedad. Jack Teixeira participaba en uno de esos sitios web, junto a algunas docenas de jóvenes de entre 17 y 22 años. Por travesura, bautizaron al sitio “Discord” (“Discordia”), sabiendo que, por el contrario, era un lugar para crear concordia ante el apestoso aburrimiento del Covid-19. Sin embargo, la exitosa carrera que había comenzado tan alegremente para Teixeira comenzó de pronto a arrastrarlo a experiencias inesperadas que lo hirieron psicológicamente. Experiencias feas, crueles, generalmente marcadas por acciones despreciables… El espionaje, eso que eufemísticamente los militares llaman “la inteligencia”, estaba sumergiéndolo y haciéndolo cómplice de acciones en un mundo de perversos engaños, un mundo de voluntades hipócritas empeñadas en destruir todo lo que se interpusiera en el camino hacia la victoria que habría que ganar a cualquier precio. Desde su puesto de observador y traficante eficaz de mandatos e instrucciones despiadadas, fue experimentando no sólo el derrumbe de su sueño patriótico e idealista. Se fue dando cuenta de que también él se había vuelto cómplice de una perversidad codiciosa y asesina. Según menciona el reportaje publicado por el Washington Post, uno de los jóvenes participantes del grupo “Discord” relató cómo Jack Teixeira fue cambiando su carácter y comenzó a dar opiniones contra el Gobierno y a contar las cosas que estaba presenciando por su trabajo de espionaje, y cómo parecía estar volviéndose obsesivo con ello. Según el entrevistado, cuyo nombre se mantiene en reserva y que al parecer es todavía un adolescente, muchos de los demás miembros del club dejaron de interesarse en las opiniones de Jack Teixeira, y otros creyeron que sus relatos sobre la guerra y ciertas acciones del gobierno de los Estados Unidos eran exageraciones sin fundamento. Solo unos pocos siguieron escuchándolo, y fue para ellos que comenzó a mostrar pruebas de la oscura verdad que él tenía que asumir por su trabajo en los servicios de inteligencia de Washington. Y luego, cuando enfrentó dudas acerca de lo que él les estaba confiando, comenzó a mostrarles informaciones concretas, e incluso fotografías de documentos secretos que probaban la atrocidad del juego de operaciones encubiertas, de espionaje incluso sobre los propios aliados y de cálculos fríos sobre acciones que costarían innumerables vidas humanas. Pero, según el relato, Jack Teixeira les había pedido que guardaran en secreto aquella información. Según el muchacho entrevistado por el Washington Post, fue el 7 de abril, cuando los periódicos publicaron las primeras fotografías de los documentos copiados por Teixeira, cuando este comprendió que algunos de sus amigos del club “Discord” las habían entregado a la prensa. Comprendió también que de inmediato llegarían a detenerlo y se preparó para ello, a la vez que instruyó a sus amigos para que destruyeran por completo toda la información que les había aportado. Para él, era el final de todo. Y, para los espiados, ¿qué era? En realidad, los contenidos netos de los documentos del Pentágono revelados por Teixeira solo agregan detalles a la realidad estratégica del enfrentamiento entre el llamado “neoliberalismo” encabezado imperialmente por los Estados Unidos, y una economía multipolar basada en grupos regionales autónomos e independientes, pero coordinados por las Naciones Unidas. Respecto de la guerra de Ucrania, los documentos del Pentágono reiteraban la realidad de que Rusia ya ha confirmado el logro de su propósito inicial de incorporar los territorios del sureste ucraniano, incluyendo obviamente la península de Crimea. De hecho, se ha mencionado un documento emitido por el director del grupo Wagner de mercenarios o “contratistas privados” al servicio de Moscú, Yevgeny Prigozhin, en que sugiere al Gobierno ruso llevar a término la guerra, pues ya