El tablero político en España dio un vuelco este domingo 28 de mayo y la primera consecuencia ha sido la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el próximo 23 de julio por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha asumido los resultados en primera persona. Los comicios celebrados la pasada jornada tenían un alcance municipal y regional, aunque la lectura desde el inicio de la campaña ha sido en clave nacional, una apuesta del principal partido de la oposición, el Partido Popular (PP), que fue recogida por el Partido Socialista de Sánchez. Ayer se votó en más de 8.000 municipios y en 12 de las 17 regiones del país. El PP obtuvo mayoría absoluta en 459 municipios y ganó 23.401 concejales, mientras que los socialistas se quedaron con 429 y 20.778 representantes. En total son un 3,4 % más de votos para el PP (31,53 %) que para los socialista (28,11 %). En el ámbito autonómico, el PP le ha arrebatado casi todo el poder a los socialistas, recuperando al menos seis de las 10 regiones que éstos retenían, si bien en cinco del ellas (Comunidad Valenciana, Cantabria, Baleares, Extremadura y Aragón) necesitarán pactar con la ultraderecha de Vox. Elecciones anticipadas: manteniendo la iniciativa La decisión anunciada esta mañana por Pedro Sánchez ha llegado por sorpresa, después de que el mandatario hubiera mantenido reiteradamente su intención de agotar la legislatura, que debía concluir en diciembre, y haber respaldado la buena salud de la coalición de Gobierno con su socio Unidas Podemos. Una de las lecturas que más se han repetido en las últimas horas es que uno de los objetivos perseguidos es neutralizar la oposición interna en su propio partido. Así lo han expresado, entre otros, Aitor Esteban, portavoz del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y uno de los apoyos legislativos de Sánchez en los últimos cinco años. Esteban ha calificado de «poco justificable» la convocatoria electoral cuando va a comenzar la presidencia española de la UE el 1 de julio, además, teniendo en cuenta que la precampaña y campaña electoral coincidirán con las negociaciones para la constitución de los Ayuntamientos y de los gobiernos regionales. «Es evidente que no es una decisión compartida, solo se puede interpretar de una manera, en clave interna, un cálculo interno», ha concluido el dirigente ante los medios. También se sostiene que Sánchez ha conseguido mantener la iniciativa y quitar el foco de la victoria del Partido Popular, logrando manejar el relato para que deje de hablarse inmediatamente de sus malos resultados. La ultraderecha en todas las instituciones Lo cierto es que de aquí a julio es muy probable que se multipliquen los pactos entre PP y Vox, puesto que es la única posibilidad que los primeros tienen de alcanzar el poder en al menos cinco autonomías, además de numerosas alcaldías. Hasta ahora Vox tan solo había entrado en el Gobierno de Castilla y León, con una vicepresidencia sin funciones que ha sido muy criticada, aunque ha apoyado a diferentes gobiernos regionales desde fuera del Ejecutivo, como los de Madrid o Murcia. Desde Vox, su portavoz nacional, Ignacio Garriga, valoraba esta mañana los resultados manifestando que «derrotar a la izquierda siempre es una buena noticia». Por su parte, el propio presidente de Vox, Santiago Abascal, se ha mostrado contento ante la nueva convocatoria electoral «porque a los españoles se les devuelve la voz». Según Abascal, la decisión responde a un cálculo por interés personal del presidente del Gobierno. Desaparece Ciudadanos y retrocede Podemos Los golpes más duros se los han llevado los conocidos como ‘partidos del cambio’, que nacieron tras el estallido del 15M en 2011 y que supusieron el fin del bipartidismo en el país. En el caso de Ciudadanos, el golpe parece definitivo y se augura su más que probable desaparición, después de que haya perdido 2.400 concejales, el 86 % de los que poseía. Además, se quedó sin diputados autonómicos en las 12 regiones. Patricia Guasp, la portavoz nacional de este partido, reivindicó este lunes que su proyecto «es el más necesario para el país» y lamentó que estas elecciones se hayan considerado como un plebiscito sobre el Gobierno de Sánchez. Sin embargo, Guasp no ha querido valorar la noticia sobre el adelanto electoral y se ha remitido a posteriores comparecencias. Por su parte, Podemos solo revalida su presencia en uno de los seis Gobiernos de los que formaba parte hasta ahora, el de Navarra. La formación morada se ha quedado fuera de los parlamentos de Valencia, Madrid y Canarias, y tampoco ha logrado entrar en el Ayuntamiento de la capital del país. Alberto Garzón, ministro de Consumo y coordinador federal de Izquierda Unida –formación que ha concurrido coaligado con Podemos en 10 de las 12 regiones en liza–, calificó los resultados de «muy preocupantes» y de constituir «un aviso claro». «Las elecciones generales están a la vuelta de la esquina, y no hay un minuto que perder para recuperar confianzas y ganar mayorías sociales», concluyó incluso antes de que se produjera el anuncio de adelanto electoral. Por su parte, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, alertó esta mañana que se había producido una «ola reaccionaria» que conllevará a «recortes de servicios públicos, privatizaciones y retrocesos en derechos ya conseguidos». Además, Belarra anunció que ya se encuentran trabajando en un espacio político «que se presente unido a las elecciones». «El bloque progresista va perdiendo en la primera parte del partido, pero nosotros salimos a ganar en la segunda parte de este partido», aseveró. Reconfiguración de los bloques de derecha e izquierda Las palabras de Belarra se enmarcan en las negociaciones que hace meses que se desarrollan entre Podemos y la plataforma Sumar, que está impulsando la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Díaz pretende aglutinar bajo el mismo paraguas a diferentes siglas ubicadas a la izquierda del Partido Socialista. Ya se han sumado partidos como los Comunes de Ada Colau, que ayer perdió la alcaldía de Barcelona; Compromís, que no ha conseguido retener el Consistorio de Valencia; o Más País, una fuerza minoritaria nacional, pero con una importante presencia en Madrid. Sin embargo, las diferencias que han hecho que hasta ahora Sumar y Podemos no alcanzaran un acuerdo parece que deberán