La justicia de Bolivia ratifica la condena de los jesuitas que encubrieron casos de pederastia: “Estos delitos son de lesa humanidad”
Los jueces, cuya decisión se apoya en la investigación de EL PAÍS, ratifican la cárcel para los dos cargos que protegieron a Pedrajas, el cura que admitió en su diario que abusó de 85 niños EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es. Las víctimas sabían que se enfrentaban a un gigante cuando interpusieron sus denuncias en los tribunales bolivianos de Cochabamba. La Compañía de Jesús es una de las instituciones más poderosas del país latinoamericano y con los suficientes recursos como para pagar los mejores abogados. La verdad, pensó Edwin Alvarado cuando pisó por primera vez los juzgados en mayo de 2023, estaba de su lado. Pocas semanas antes, EL PAÍS había publicado un reportaje de investigación que revelaba que el ya fallecido misionero español Alfonso Pedrajas había dejado un diario donde admitía haber abusado de al menos 85 niños en Cochabamba y cómo sus superiores lo habían protegido. Pedrajas, conocido como Padre Pica, era el pederasta que agredió a Alvarado en 1984, cuando estudiaba en el internado Juan XXIII. Su denuncia se sumó a más de una decena de otros afectados y a varios legajos de pruebas que aportaron, entre ellas la investigación de este periódico. El procedimiento se alargó dos años, con altibajos por las dificultades de las víctimas para pagar un abogado, pero con un resultado feliz: la justicia condenó a un año de cárcel a dos de los altos cargos que protegieron a Pedrajas, los octogenarios Marcos Recolons y Ramón Alaix. El entusiasmo duró poco, pues la Compañía recurrió y los afectados temieron que una dilatación del procedimiento sería imposible de costear. Afortunadamente para ellos, el estudio del recurso ha durado siete meses y los jueces han ratificado la condena con contundencia: “Estos delitos son de lesa humanidad”. El escrito, firmado este jueves por el presidente y los vocales de la sala penal del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, señala que “los acusados encubrieron hechos de violación y abuso sexual, concluyendo que el Colegio Juan XXIII y la Compañía de Jesús de Bolivia no actuaron en el marco de su posición garante y las obligaciones de proteger los derechos de los niños. Al contrario, vulneraron los mismos al no haber adoptado las medidas necesarias para prevenir la violencia, para investigarla, repararla y sancionar a las víctimas”. A la pena de cárcel, este mismo tribunal ratifica que la Compañía deberá pagar la “reparación de daños civiles a favor de las víctimas”. Del mismo modo, avala que se se remita a la Fiscalía boliviana una docena de otros casos de pederastia clerical que han emergido durante el proceso, en el que también hay indicios de encubrimiento, para que los investigue y “si corresponde o no abrir causa contra los mismos”. La resolución es histórica, pues es la primera vez que un tribunal condena a dos altos cargos eclesiásticos por encubrir un caso en el que el pederasta ha muerto antes de ser juzgado y cuando los delitos de abusos están prescritos. Los dos condenados (Recolons, de 81 años, y Alaix, de 83) ocuparon el puesto de provincial en Bolivia (máximo cargo de la Compañía de Jesús dentro de un país y cuyo mandato suele alargarse varios años) durante los periodos en los que más denuncias contra Pedrajas llegaron a la orden. Recolons de 1993 a 1999, y Alaix entre 1999 y 2007. El primero, además, llegó a ser el número dos de la orden en Roma, en la curia general, entre 2004 y 2012. La voz de Alvarado se escucha feliz por el auricular del teléfono. En los últimos meses, masticaba la posible derrota y el desamparo al que estarían encaminadas las víctimas de Pedrajas. Pues, a pesar de que la orden siempre ha admitido públicamente los abusos, esta se ha negado a repararles tal y como ordena la norma canónica. Ahora, con la ratificación, ven más cerca que los jesuitas paguen una indemnización de la que aún no se ha establecido una cuantía. “Se terminó el miedo al poder de la Iglesia. Ahora prima un nuevo periodo de dignidad de la justicia, que va a permitir sentencias justas. Ojalá así sea de aquí en adelante”, dice Alvarado, portavoz de la Comunidad Boliviana de Supervivientes, la asociación nacional en la que se agrupan un gran número de víctimas de abusos en entornos clericales. La organización de afectados cree que la rápida resolución es una consecuencia de la publicación de varios informes que piden, entre otras cuestiones, que el Parlament de Cataluña investigue a la Compañía catalana (donde procedían la mayoría de los pederastas) por encubrimiento. La ratificación del Tribunal Departamental, no obstante, puede recurrirse por las partes en un plazo de cinco días. El caso de Alfonso Pedrajas salió a la luz gracias a una investigación de EL PAÍS, un hecho que los magistrados de la sala han recalcado a lo largo del documento. Este caso tuvo sus primeros avances en mayo de 2023, semanas después de que este periódico publicara las informaciones iniciales. El procurador general del Estado, la Fiscalía General, el Ministerio de Justicia y el propio presidente del Gobierno de entonces, Luis Arce, anunciaron una gran investigación. La policía registró las sedes de los jesuitas y requisaron numerosos documentos que demostraban no solo el encubrimiento del caso de Pedrajas, sino el de otros pederastas. La defensa de los jesuitas encubridores, entre los que se encuentra el actual ministro de Defensa boliviano, Marcelo Salinas (que en el momento del juicio no ocupaba ese cargo), ha arremetido contra el trabajo periodístico, alegando que no puede formar parte de las pruebas que demuestran que tanto Alaix como Recolons protegieron a Pedrajas. Pero los magistrados no solo defienden su consistencia en el documento, sino que señalan que respalda “el testimonio de las víctimas”. Además de restar valor a las informaciones










