Opinión

Ucrania. El silencio de los culpables

Stella Calloni El mundo ha sido atrapado en estos momentos históricos, por el más despiadado terrorismo mediático que desinforma sin sutileza alguna, impunemente, con la difusión de videos falsos, muchos de ellos sacados de los violentos juegos de la internet, otros fabricados tratando de atrapar emocionalmente a los pueblos y haciendo silencio absoluto sobre la verdad de los hechos y las circunstancias y sobre quiénes son los verdaderos responsables de lo que está sucediendo entre Rusia y Ucrania, que debería titularse como ‘OTAN y Estados Unidos contra Rusia’. Utilizando el silencio como un arma, los culpables nunca publicaron una de las grandes noticias recientes como el hecho de que el ex primer ministro de Ucrania, Nikolai Azarov, informó el pasado 4 de marzo que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) planeaba lanzar una operación a gran escala, utilizando armas nucleares contra Rusia, por lo cual había asignado un papel clave a Kiev, algo de lo que ya se había hablado en 2014, cuando se produjo el golpe al gobierno ucraniano de Víktor Yanukovic, para imponer directamente a los fascistas alineados con los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros movimiento encubiertos que se desarrollaban en ese país, utilizando a los activos grupos nazis heredados de los colaboradores de los invasores alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Aquellos que habían actuado entregando a centenares de ucranianos judíos y rusos o convirtiéndose ellos mismos en una Gestapo local. En realidad la llamada “primavera ucraniana”, que comenzó con supuestos levantamientos al estilo “golpe blando” en diciembre del 2013, para terminar en la revuelta en la Plaza Maidán en febrero de 2014, mientras la flota de Estados Unidos y sus aliados realizaban constantes ejercicios de provocación, en especial contra Rusia, China, Corea del Norte y otros países cercanos. Azarov, respetado académico era primer ministro en 2014. Después de haber ocupado ese mismo cargo y otros en la administración ucraniana, sabía que la posición estratégica de Ucrania estaba marcada en rojo en el mapa de los objetivos de la OTAN. A través de su cuenta en la red social Facebook, Azarov denunció que “la OTAN había planeado una tercera guerra mundial, utilizando armas nucleares contra Rusia, y se les había asignado un papel clave a la actual élite gobernante, controlada por Estados Unidos en Ucrania y los ultranacionalistas”. El plan de guerra, precisó, era que la OTAN quería aprobar este despliegue de tropas en el verano de 2022, durante una reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El ex premier detalló que dicha estrategia concebía desplegar cuatro brigadas militares en territorio de Ucrania y una brigada aérea capaz de transportar ojivas nucleares, advirtiendo que el plan comprendía «provocaciones seguidas de peligrosos ataques con la destrucción de la población” en las áreas de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. “Sólo ahora tenemos la oportunidad de hacer públicos los datos de inteligencia» sobre este plan, dijo y aseguró que, de acuerdo al plan, para finales de 2022 la alianza militar habría provocado conflictos y lanzado operaciones militares nucleares a gran escala contra Moscú. Agregó que desde diciembre de 2021, el Gobierno del presidente Vladimir Putin ha estado recibiendo información sobre esos planes de la alianza militar. En Kíev “se tomaron decisiones fatídicas para exterminar a la población de habla rusa en el Donbáss, donde el ejército ucraniano se estaba preparando para comenzar una operación militar (…) el 25 de febrero», concluyó. En ese sentido, dijo que “para evitar una tercera guerra mundial y un ataque a Rusia con el uso de armas nucleares, el Gobierno (ruso) tomó la decisión de controlar esta situación y restablecer el orden en Ucrania”, motivo por el cual inició su operación militar especial el pasado 24 de febrero “y esta decisión de Putin salvó miles de vidas en el Donbáss”. Sólo basta con indagar en la historia de lo sucedido a partir del renacimiento de Rusia después de la caída de la Unión Soviética en los años 90, para llegar a colocar a la Federación Rusa como una de las grandes potencias en la actualidad, lo que llevó a la eterna conspiración de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros contra Putin. No se debe olvidar que uno de los tanques pensantes y eterno asesor de los gobiernos de Estados Unidos, Zbigniew Brezezinski, había propuesto la desintegración de Rusia después de la caída de la URSS en los años 90, para impedir su resurgimiento, trazando un mapa de la división en cuatro estados “manejables” para el imperio. Precisamente desde su llegada al gobierno, Putin planteó todo lo contrario, convirtiéndose en un objetivo desde entonces, más allá de las medidas que tomaba y los cambios que se producían. La Guerra fría continuaba con otras modalidades. En estos momentos la propaganda globalizada del poder hegemónico señala a Rusia como la responsable de esta “guerra” cuya raíz profunda han sido las acciones de la OTAN, en un proyecto de expansión que obedece a los planes de Washington para dominar el mundo, un viejo sueño imperial que llevará al suicidio del imperio arrastrando a su gran colonia: la Unión Europea. Se trata de un proceso activo para colonizar económicamente al este europeo que está en una serie de documentos como un paso necesario para la dominación mundial que hoy es ya imposible. Esto es lo que ha llevado a que la OTAN haya cercado a Rusia con bases en todas las exrepúblicas de la URSS y a lo largo de todas sus fronteras donde Ucrania es un objetivo central. De eso, por supuesto, no se habla. El silencio de los culpables sólo podrá mantenerse un corto tiempo. Como sostiene Azarov, actuando como un gran estratega Putin lanzó la Operación militar que tenía como objetivo los cuarteles y nidos de armas que iba almacenando la OTAN en Ucrania, cuando ya se llegó a un límite con una guerra de exterminio que durante ocho años libró el gobierno fascista de Ucrania contra las repúblicas de

Ucrania. El silencio de los culpables Leer más »

Las claves de una catástrofe anunciada

El lamentable papel de Europa en la guerra Rusia – Ucrania y las lágrimas que desató El reconocido sociólogo portugués analiza cómo se llegó al conflicto y la incapacidad de los dirigentes europeos para desarmar una guerra largamente preparada. El papel de Estados Unidos y lo que le espera a la política y la economía internacional. Debido a que Europa no ha sido capaz de hacer frente a las causas de la crisis, está condenada a hacer frente a sus consecuencias. El polvo de la tragedia está lejos de haberse asentado, pero, aun así, nos vemos obligados a concluir que los líderes europeos no estaban ni están a la altura de la situación que estamos viviendo. Pasarán a la historia como los líderes más mediocres que Europa ha tenido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ahora están haciendo todo lo posible en la ayuda humanitaria, y no se puede cuestionar el mérito de dicho esfuerzo. Pero lo hacen para salvar las apariencias ante el mayor escándalo de este tiempo. Gobiernan los pueblos que, en los últimos setenta años, más se han organizado y manifestado contra la guerra en cualquier parte del mundo donde sea que esta se haya producido. Y no fueron capaces de defenderlos de la guerra que, al menos desde 2014, se venía gestando en casa. Las democracias europeas acaban de demostrar que gobiernan sin el pueblo. Hay muchas razones que nos llevan a esta conclusión. Una guerra preparada hace mucho Esta guerra estaba siendo preparada hace mucho tiempo tanto por Rusia como por Estados Unidos. En el caso de Rusia, la acumulación de inmensas reservas de oro en los últimos años y la prioridad otorgada a la asociación estratégica con China, concretamente en el ámbito financiero, con miras a la fusión bancaria y la creación de una nueva moneda internacional, y en el comercio, donde hay enormes posibilidades de expansión con la iniciativa Belt and Road en Eurasia. En las relaciones con los socios europeos, Rusia ha demostrado ser un socio creíble, dejando claras sus preocupaciones de seguridad. Preocupaciones legítimas, si por un momento pensamos que en el mundo de las superpotencias no hay buenos ni malos, hay intereses estratégicos que hay que acomodar. Este fue el caso en la crisis de los misiles de 1962 con la línea roja de Estados Unidos, que no quería misiles de mediano alcance instalados a 70 km de su frontera. Que no se piense que fue solo la Unión Soviética la que cedió. Estados Unidos también desistió de los misiles de mediano alcance que tenía en Turquía. Cedieron de manera recíproca, se acomodaron, y tuvieron un acuerdo duradero. ¿Por qué no fue posible lo mismo en el caso de Ucrania? Veamos la preparación en el lado estadounidense. La democracia es solo la pantalla de EE.UU. Ante el declive del dominio global que ha tenido desde 1945, EE.UU. busca consolidar a toda costa zonas de influencia, que garanticen facilidades comerciales para sus empresas y acceso a materias primas. Lo que escribo a continuación se puede leer en documentos oficiales y think tanks, por lo que se prescinde de teorías conspirativas. La política del regime change no está dirigida a crear democracias, solo gobiernos que sean fieles a los intereses de Estados Unidos. No fueron estados democráticos los que surgieron de las sangrientas intervenciones en Vietnam, Afganistán, Iraq, Siria, y Libia. No fue para promover la democracia que alentaron golpes de Estado que depusieron a presidentes elegidos democráticamente en Honduras (2009), Paraguay (2012), Brasil (2016), Bolivia (2019), sin mencionar el golpe de 2014 en Ucrania. Desde hace algún tiempo, el principal rival es China. En el caso de Europa, la estrategia estadounidense tiene dos pilares: provocar a Rusia y neutralizar a Europa (especialmente a Alemania). La Rand Corporation, una conocida organización de investigación estratégica, publicó en 2019 un informe preparado a petición del Pentágono, titulado «Extendiendo Rusia. Competir desde terreno ventajoso». En él se analiza cómo impactar a los países para que la provocación pueda ser explotada por Estados Unidos. Cómo desestabilizar a Rusia Con respecto a Rusia, dice: «Hemos analizado una serie de medidas no violentas capaces de explotar las vulnerabilidades y ansiedades reales de Rusia como un medio para presionar al ejército y la economía de Rusia y el estatus político del régimen en el país y en el extranjero. Los pasos que hemos examinado no tendrían la defensa ni la disuasión como objetivo principal, aunque podrían contribuir a ambos. Por el contrario, tales pasos se consideran elementos de una campaña diseñada para desestabilizar al adversario, obligando a Rusia a competir en campos o regiones donde Estados Unidos tiene una ventaja competitiva, llevando a Rusia a expandirse militar o económicamente, o haciendo que el régimen pierda prestigio e influencia a nivel nacional y/o internacional». ¿Necesitamos saber más para entender lo que está sucediendo en Ucrania? Rusia fue provocada a expandirse para luego ser criticada por hacerlo. La expansión de la OTAN hacia el este, en contra de lo que se había acordado con Gorbachov en 1990, fue la pieza clave inicial de la provocación. La violación de los acuerdos de Minsk fue otra pieza. Cabe señalar que Rusia comenzó por no apoyar el reclamo de independencia de Donetsk y Lugansk después del golpe de 2014. Prefería una fuerte autonomía dentro de Ucrania, como está establecido en los acuerdos de Minsk. Estos acuerdos fueron rotos por Ucrania con el apoyo de Estados Unidos, no por Rusia. El papel destinado a Europa En cuanto a Europa, el principio es consolidar la condición de socio menor que no se atreva a perturbar la política de las zonas de influencia. Europa debe ser un socio fiable, pero no puede esperar reciprocidad. Por eso la UE, ante la ignorante sorpresa de sus líderes, fue excluida del AUKUS, el tratado de seguridad para la región del Índico y el Pacífico entre EE.UU., Australia e Inglaterra. La estrategia del socio menor requiere que se profundice la dependencia europea, no solo en el ámbito militar

Las claves de una catástrofe anunciada Leer más »

América Latina y la guerra de Ucrania

Ignacio Ramonet En nuestro mundo globalizado e interconectado, un conflicto de la envergadura de la guerra de Ucrania tiene obviamente consecuencias planetarias. Desde el inicio de las hostilidades, el 24 de febrero pasado, las dos hiperpotencias nucleares del planeta han iniciado un peligrosísimo pulso. Washington, la Unión Europea, la OTAN y todos sus aliados, incluidas las megaempresas digitales GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft), han prometido ahora, en respuesta a la invasión de Ucrania, aplastar a Rusia, aislarla, descuartizarla… Consecuencia: esto se está convertiendo en una guerra mundial de nuevo tipo. Un hiperconflicto hibrido que, en su arista militar, se desarrolla, por el momento, en un teatro preciso y local: el territorio de Ucrania. Pero que, en todos los demás frentes -político, económico, financiero, monetario, comercial, mediático, digital, cultural, deportivo, espacial, etc.- se ha transformado en una guerra mundial y total. Latinoamérica no es un actor relevante en el escenario donde se desarrollan las principales tensiones geopolíticas ligadas al conflicto Rusia-Ucrania. Excepto en sus relaciones con Cuba, Venezuela y Nicaragua, Moscú no posee, ni de lejos, en la región, la influencia que siempre ha tenido Washington y que últimamente ha adquirido Pekín. Para que tengamos una idea, en 2019, por ejemplo, Sudamérica exportó bienes y servicios por un valor de 66.000 millones de dólares a Estados Unidos y de 119.000 millones a China, pero apenas de 5.000 millones a Rusia… Obviamente, como el resto del mundo, esta nueva situación global impacta a América Latina y el Caribe. Sobre todo por sus repercusiones económicas. Los precios de todas aquellas materias primas de las cuales Rusia y Ucrania son importantes productores se han disparado. En particular, el petroleo y el gas. Pero también varios metales : aluminio, nickel, cobre, hierro, neón, titanio, paladio… Algunos productos alimentarios: trigo, aceite de girasol, maiz… Y también los fertilizantes. Todos los países importadores de estos insumos se van a ver fuertemente afectados. En un contexto mundial de inflación en alza, estas alzas de costes contribuirán, en algunas naciones, a una fuerte subida de los precios, muy particularmente en los transportes, la electricidad, el pan y otros productos alimentarios. En sociedades latinoamericanas que acaban de ser ya fuertemente golpeadas por las consecuencias de la pandemia de covid, no es imposible por consiguiente que, en varios países, se produzcan protestas populares contra el aumento del coste de la vida. Inversamente, los Estados exportadores de hidrocarburos, minerales o cereales -por ejemplo, Venezuela, Chile, Perú, Bolivia, Argentina, Brasil- se beneficiarán del importante auge actual de los precios. Las nuevas sanciones impuestas a Moscú y el cierre del espacio aéreo en todo el Atlántico norte a los aviones rusos afectará también, en particular, a las potencias turísticas del Caribe, en particular a Cuba y República Dominicana. Para ambos países, Rusia fue, en 2021, respectivamente, el primer y segundo emisor de turistas. La guerra de Ucrania les podría hacer perder, este año, unos quinientos mil visitantes, y miles de millones de dólares… Moscú ha tratado últimamente de acercarse a la región. Por varias vías. Incluso con ocasión de la crisis sanitaria durante la pandemia de covid-19. Cuando las naciones ricas acapararon las vacunas, el Kremlin supo responder presente: la Sputnik V fue la primera vacuna en llegar (aunque no gratuitamente) a Argentina, Bolivia, Nicaragua, Paraguay y Venezuela. En el aspecto geopolítico, desde hace años, Putin ha tenido la habilidad de aportar apoyo político y diplomático a gobiernos de la región sancionados por Washington como los de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Los cuales, como parte de su estrategia de resistencia frente a las medidas estadounidenses, han intensificado las relaciones con Rusia inclusive en el aspecto militar. Recordemos que, cuando fue subiendo la tensión en las semanas antes de la guerra, hubo aquellas declaraciones del viceministro ruso de exteriores, Serguei Riabkov, que no descartó un «despliegue militar» en Cuba y Venezuela como respuesta a la política de EE UU en Ucrania. A lo cual, el asesor de Seguridad Nacional de EE UU, Jake Sullivan, le respondió que si Rusia avanzaba «en esa dirección«, EE UU «lidiará» con ello «de forma decisiva«. En ese sentido, el presidente Iván Duque de Colombia -único país latinoamericano con estatus de socio extracontinental de la OTAN- durante su reciente visita a la sede de la Alianza Atlántica, en Bruselas, expresó su preocupación por la «profundización de la cooperación entre Rusia y China, incluido su apoyo a Venezuela«. Y declaró en días posteriores que confiaba que «la asistencia militar de Rusia a Venezuela no se utilice para amenazar a Colombia«… Por su parte, el canciller ruso, Sergei Lavrov, declaró que Moscú reforzará su cooperación estratégica con Venezuela, Cuba y Nicaragua «en todos los ámbitos«. En los días que precedieron el inicio de la guerra, Vladimir Putin recibió sucesivamente, con gran cordialidad, en el Kremlin a dos importantes mandatarios sudamericanos: Alberto Fernández, de Argentina, y Jair Bolsonaro, de Brasil. El primero le ofreció al presidente ruso que su país sea «la puerta de entrada» de Moscú a América Latina… Putin le respondió que Argentina debe dejar de ser un satelite de Washington y cesar de depender del Fondo Monetario Internacional. A Bolsonaro, el mandatario ruso le propuso la construcción de varias centrales nucleares y la dinamización de una alianza tecnológica entre ambos países en áreas punta como biotecnología, nanotecnología, inteligencia artificial, y tecnologías de la información. Días después Rusia invadía Ucrania… Varios mandatarios latinoamericanos -en particular el presidente Nicolás Maduro, de Venezuela- declararon entender la exasperación de Moscú frente a las constantes provocaciones de EEUU y de la OTAN. Pero ningún país de la región se alineó de modo incondicional con las posiciones del Kremlin. Todos, en última instancia, de una manera o de otra, incluidos Cuba, Venezuela y Nicaragua, defendieron el Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas, y abogaron por un entendimiento diplomático para resolver la crisis por medios pacíficos y diálogo efectivo que garantice la seguridad y soberanía de todos, así como la paz, la estabilidad y la seguridad regional e internacional. A pesar de la

América Latina y la guerra de Ucrania Leer más »

Clamor

Carlos Bleichner Delgado En el código de ética samurái, el Bushido, hay un principio fundamental: “no quejarse”. Durísimo; pero de las cosas desafiantes y ricas de asumir que tiene la dureza. Una tonicidad necesaria para avanzar. Vivimos en un país que abre el Corso de Corsos; pero las escuelas siguen cerradas o con muchas complicaciones para retomar la imprescindible presencialidad (no es una queja; son datos). Que el silencio que implica “no quejarse”; sea el germen de propuestas revolucionarias. Rompamos todo de calladites. La Pachi Sejas, la Paty Mendoza, la Caro Morón y yo estamos pariendo. Nuestro frágil retoño se llama: “Impulsos. Experiencia y programa en Artes Vivas”. Es loca la propuesta porque nace genuinamente de impulsos frescos, activos y con todas las facilidades y sacrificios para que se produzcan encuentros que nos transformen. Nos hemos tirado a la piscina de pescadito. Nos hemos pescadeado con un programa de 9 horas de formación/entrenamiento semanales, distribuidas en 4 talleres y un laboratorio de creación conjunta. Esta crisis nacida de la insatisfacción durará 4 meses. ¡¿Quiénes vienen a luchar en el barro con nosotres?! Sabemos que no es común, al menos en Cochabamba, invertir ese tiempo en “formación artística”; pero común es el Corso de Corsos. No nos interesa corresponder a las costumbres arraigadas por la inercia. Los impulsos son salvajes, sobrevivientes, corresponden a necesidades vitales, actualizadas, latentes, alertas, vivas, dinámicas y desprendidas. Necesitamos impulsarnos con procesos educativos y creativos, tener huecos/intersticios donde verter nuestros deseos; donde soñar para encarnar presentes anchos, rebosantes, plenos, desbordantes de vida. Esto no es publicidad, es clamor. Es un aullido a la manada con la que necesitamos encontrarnos para urdir juntes mejores presentes. El futuro es hoy, es aquí, es ahora. Dejen las mamadas que están haciendo y vengan a olernos. Haremos una charla informativa el viernes 11 de marzo a las 18hrs. ¡La experiencia empieza ya no más, el 14! Tramemos juntes el proceso. Te necesitamos. Tejamos las realidades que deseamos, no necesitamos transformar al “Estado”, monstruo frío, lejano e imaginario; con mirarnos a los ojos y dejar ver nuestras disformidades, podríamos estar encontrando más claves que nos ayuden a vivir el mundo con una sensualidad más perforante en su vulnerabilidad. Si no te da la vida para venir porque ya tienes tus huecos dónde verter tus impulsos; pasale este textito al cuate o cuata que está ch´ulla como nosotres. Somos bien giles para hacer publicidad, mi Facebook está medio muerto, no tengo Instagram; pero me gusta mear en las esquinas de, en estas columnas, para que huelas la tierra a la que perteneces. Vení a marcar territorio a nuestro centro cultural: La Madriguera. El territorio es de todes. Los detonantes son la danza y la actuación. Habrá mucho movimiento, análisis, clases teóricas que nos hacen falta en la llajta, acompañamiento y articulación entre les 4 docentes. De ahí a dónde podamos animarnos juntes; hasta donde nos dé el cuerpo para seguir asumiendo riesgos. “¿De qué se trata el riesgo? Lejos de hacer una apología de los deportes de riesgo, o de esos moralismos que empujan a vivir una vida no importa qué, esos moralismos cínicos, ella define el riesgo como que “abre un espacio desconocido”. Un riesgo no es una locura pura, tampoco una conducta apartada de las normas, ni siquiera un acto heroico. “Tal vez arriesgar la vida sea, para empezar, no morir”. Se trata de un riesgo que se precipita como resistencia a la vida neurótica, esa que calcula, que no pone en juego nada, que no pone de sí; esa vida que pretende saberlo todo anticipadamente, esa vida que pretende que podría haber garantías y certezas.” (En “Elogio del riesgo” de Anne Dufourmantelle). Los cojudos de los japoneses se han levantado después de haber sufrido 2 bombas atómicas. Belleza samurái. Tiro una botella al mar abierto con un mensaje: 71732448. El autor es actor y director de La Madriguera.

Clamor Leer más »

El final de un ciclo político en Santa Cruz

Emilio Rodas Panique Hace unas semanas estuvo en Santa Cruz de la Sierra un grupo de expertos internacionales en sistemas metropolitanos, con una mirada internacional se intentó visualizar el rol que va a jugar este punto geográfico en la región, su ubicación estratégica, su infraestructura de vinculación, su capacidad de absorción tecnológica, la posibilidad de integrar y potenciar las capacidades productivas, comerciales y culturales de Bolivia y multiplicarlas, en fin, se miró el futuro de Santa Cruz y su rol estratégico en las próximas décadas. Se visualizó a Santa Cruz como el PUERTO DEL AIRE de Bolivia y Sudamérica, un enclave decisivo en el flujo comercial internacional, el área metropolitana de Santa Cruz será en los próximos años el espacio demográfico de mayor crecimiento, la combinación de estos elementos para su aprovechamiento y consolidación como factores de desarrollo requieren una fuerte apropiación pública y privada para avanzar en decisiones que vayan configurando el nuevo momento histórico, por supuesto a todos los niveles: Central, Departamental, Municipal y entre todos configurarnos como región metropolitana, no solo desde la perspectiva legal o burocrática sino fundamentalmente cultural. Esto requiere una comprensión clara desde lo nacional del rol que deberá jugar Santa Cruz en el desarrollo plurinacional, pero también hay que sintonizar desde la región y desde lo local una comprensión clara del momento que se está liderando, Santa Cruz está en el momento decisivo del salto y parece claro que desde lo político no alcanza esa estatura histórica, y lo que ocurre el 4 de marzo lo demuestra gráficamente, mientras la región nos está jalando a un nuevo rol, los liderazgos cruceños se muestran anacrónicos y totalmente desenchufados de la realidad, mientras el momento exige decisión y comprensión estratégica, vamos a un paro cívico del siglo 20. En la misma semana se tuvo el evento metropolitano y a su vez la Asamblea de la Cruceñidad, dos espacios de debate que ocurrían en la misma ciudad en paralelo, el lenguaje, la problemática los escenarios y proyecciones de cada espacio parecían cada uno con décadas de distancia, mientras en uno se levanta la mirada y se desafía al futuro combinando factores para hacerlo posible, el otro espacio parece anclado al pasado, un ciclo histórico que caracterizado por el clientelismo político o grupal corporativo se constituye en freno para los sueños, un espacio con lenguaje técnico y proyección de cifras que ilusionan, el otro con adjetivos y miradas vidriosas que parecen mostrar el terror a ser enterrados por el futuro. El liderazgo cívico político de Santa Cruz se proyecta anacrónico pero aun da manotazos de moribundo, se niega a liberar las fuerzas creativas de su dominio basado en el miedo, su peso en las corporaciones económicas, empresariales, profesionales, académicas y sociales es forzada, ya no ejerce vocería ni es determinante ideológica del nuevo tiempo cruceño y boliviano. El pensamiento integrador, moderno, tolerante, capaz de asimilar los cambios que produce la transformación demográfica y las ventanas aprovechables de desarrollo desafían a un nuevo tipo de liderazgo, a ello se resiste esta estructura del pasado que está siendo rebasada y enterrada sin violencia, solo la razón de lo inevitable. El autor es un analista político cruceño.

El final de un ciclo político en Santa Cruz Leer más »

La guerra de Ucrania. Una nueva edad geopolítica

Ignacio Ramonet Le Monde Diplomatique en español. – El 24 de febrero de 2022, fecha del inicio de la guerra en Ucrania, marca la entrada del mundo en una nueva edad geopolítica. Nos hallamos ante una situación totalmente nueva en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Aunque ha habido en este continente, desde 1945, muchos acontecimientos importantes, como la caída del muro de Berlín, la implosión de la Unión Soviética y las guerras en la antigua Yugoslavia, nunca habíamos asistido a un evento histórico de semejante envergadura, que cambia la realidad planetaria y el orden mundial. La situación era evitable. El presidente ruso Vladímir Putin llevaba varias semanas, si no meses, instando a una negociación con las potencias occidentales. La crisis se venía intensificando en los últimos meses. Hubo intervenciones públicas frecuentes del líder ruso en conferencias de prensa, encuentros con mandatarios extranjeros y discursos televisados, reiterando las demandas de Rusia, que en realidad eran muy sencillas. La seguridad de un Estado solo se garantiza si la seguridad de otros Estados, en particular aquellos que están ubicados en sus fronteras, está igualmente respetada. Por eso Putin reclamó con insistencia, a Washington, Londres, Bruselas y París, que se le garantizara a Moscú que Ucrania no se integraría a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La demanda no era una excentricidad: la petición consistía en que Kiev tuviera un estatus no diferente al que tienen otros países europeos, tales como Irlanda, Suecia, Finlandia, Suiza, Austria, Bosnia y Serbia, que no forman parte de la OTAN. No se trataba por lo tanto de evitar la “occidentalización” de Ucrania sino de prevenir su incorporación a una alianza militar formada, como se sabe, en 1949, con el objetivo de enfrentar a la antigua Unión Soviética y, desde 1991, a la propia Rusia. Esto implicaba que Estados Unidos y sus aliados militares europeos no instalasen en el territorio de Ucrania, país fronterizo con Rusia, armas nucleares, misiles u otro tipo de armamento agresivo que pudiera poner en peligro la seguridad de Moscú. La OTAN –una alianza militar cuya existencia no se justifica desde la desaparición, en 1989, del Pacto de Varsovia– argumentaba que esto era necesario para garantizar la seguridad de algunos de sus Estados miembros, como Estonia, Letonia, Lituania o Polonia. Pero eso, obviamente, amenazaba la seguridad de Rusia. Recuérdese que Washington, en octubre de 1962, amagó con desencadenar una guerra nuclear si los soviéticos no retiraban de Cuba sus misiles –instalados a 100 millas de las costas de Estados Unidos–, cuya función, en principio, era solo la de garantizar la defensa y seguridad de la isla. Y Moscú finalmente tuvo que inclinarse y retirar sus misiles. Con estos mismos argumentos, Putin reclamó a los jefes de Estado y primeros ministros europeos una mesa de diálogo que contemplara sus reivindicaciones. Simplemente, se trataba de firmar un documento en el que la OTAN se comprometiera a no extenderse a Ucrania y, repito, a no instalar en territorio ucranio sistemas de armas que pudieran amenazar la seguridad de Rusia. La otra demanda rusa, también muy atendible, era que, como quedó establecido en 2014 y 2015 en los acuerdos de Minsk, las poblaciones rusohablantes de las dos “repúblicas populares” de la región ucrania del Donbás, Donetsk y Lugansk, recibieran protección y no quedasen a la merced de constantes ataques de odio como desde hacía casi ocho años. Esta demanda tampoco fue escuchada. En los acuerdos de Minsk, firmados por Rusia y Ucrania con participación de dos países europeos, Alemania y Francia, y que ahora varios analistas de la prensa occidental reprochan a Putin haber dinamitado, estaba estipulado que, en el marco de una nueva Constitución de Ucrania, se les concedería una amplia autonomía a las dos repúblicas autoproclamadas que recientemente han sido reconocidas por Moscú como ”Estados soberanos”. Esta autonomía nunca les fue concedida, y las poblaciones rusohablantes de estas regiones siguieron soportando el acoso de los militares ucranios y de los grupos paramilitares extremistas, que causaron unos catorce mil muertos… Muchos observadores consideraban que la negociación era una opción viable: escuchar los argumentos de Moscú, sentarse en torno a una mesa, responder a las inquietudas rusas y firmar un protocolo de acuerdo Por todas estas razones, existía un ánimo de justificada exasperación en el seno de las autoridades rusas, que los líderes de la OTAN no lograron o no quisieron entender. ¿Por qué la OTAN no tuvo en cuenta estos repetidos reclamos? Misterio… Muchos observadores consideraban que la negociación era una opción viable: escuchar los argumentos de Moscú, sentarse en torno a una mesa, responder a las inquietudes rusas y firmar un protocolo de acuerdo. Incluso se habló, en las 24 horas que precedieron los primeros bombardeos rusos del 24 de febrero, de un posible encuentro de última hora entre Vladímir Putin y el presidente de Estados Unidos, Joseph Biden. Pero las cosas se precipitaron e ingresamos en este detestable escenario de guerra y de peligrosas tensiones internacionales. Desde el punto de vista de la armadura legal, el discurso de Putin en la madrugada del día en que las Fuerzas Armadas rusas iniciaron la guerra en Ucrania trató de apoyarse en el derecho internacional para justificar su “operación militar especial”. Cuando anunció la intervención sostuvo que, “basándo[se] en la Carta de Naciones Unidas” y teniendo en cuenta la demanda de ayuda que le formularon los “gobiernos” de las “repúblicas de Donetsk y Lugansk” y el “genocidio” que se estaba produciendo contra la población rusohablante de estos territorios, había ordenado la operación… Pero eso es apenas un atuendo jurídico, un andamiaje legal para disculpar el ataque a Ucrania. Por supuesto, se trata claramente de una intervención militar de gran envergadura, con columnas acorazadas que penetraron en Ucrania por al menos tres puntos: el norte, cerca de Kiev; el este, por el Donbás; y el sur, cerca de Crimea. Se puede hablar de invasión. Aunque Putin sostiene que no habrá una ocupación permanente de Ucrania. Lo más probable es que Moscú, si gana

La guerra de Ucrania. Una nueva edad geopolítica Leer más »

Chile entre el deber ser y el hacer

Francisco Solari Orellana «Chile es un Estado regional, plurinacional e intercultural conformado por entidades territoriales autónomas, en un marco de equidad y solidaridad entre todas ellas, preservando la unidad e integridad del Estado». Así lo indicó uno de los primeros artículos aprobados (con 112 votos a favor, 34 en contra y 2 abstenciones), durante una nueva comisión de la Convención Constitucional de Chile. Esto establece que habrá una nueva forma de entender el país, con participación y pluralidad, con sectores que siempre han sido acallados en una Constitución que, hasta ahora, se refería a un país unitario. Este nuevo sentido de “federalismo” que se le dará al nuevo estado, busca una organización territorial que represente más y mejor a las diferentes regiones del país. Con poderes autónomos, pero siempre enmarcados en una sola unidad territorial. O sea, un federalismo en papeles, pero que tendrá poca capacidad de definición, al menos en los primeros momentos de su implementación. Chile se debate así, entre el deber ser que ha votado la Convención Constituyente y el deber hacer que le tocará en parte a esta misma asamblea, y a su vez al joven presidente electo. El conflicto radica en que el país andino se ha mantenido como una estructura unitaria que se traduce en que el 41% de la población viva en Santiago, relegando las decisiones de importancia nacional sólo a lo que ocurre en la Región Metropolitana. Las regiones extremas se encuentran lejos de las decisiones, a pesar de la importancia económica y de materias primas que tributa al Estado Nacional. Así, el norte de Chile es el sostén económico con la explotación minera, principalmente de cobre y litio. Y al sur, en Magallanes la producción petrolera. Ambos lugares aportan mayor cantidad de puntos de PBI a una economía nacional que se gasta en Santiago. Dato de la época que vive Chile, Gabriel Boric el presidente electo, es de esa zona austral que varias veces ha tenido conflicto con Santiago. No sólo esto se expresa en una desigualdad en el reparto presupuestario, sino que las regiones productoras se encuentran a merced de empresarios que fomentan la explotación sin cuidado alguno sobre las consecuencias ambientales del extractivismo. Por eso el respeto al medio ambiente es uno de los ejes al que el nuevo Chile le presta particular atención. En cuanto a la conformación de los poderes del Estado, la Convención Constitucional está discutiendo el rol de cada uno de los mismos, no sólo con sus alcances sino que también con sus representaciones. Los convencionales de los pueblos originarios presentaron la propuesta de una justicia que sólo intervenga en sus problemáticas, si bien fue rechazado en lo particular, la propuesta vuelve a comisión para ser modificada a fin de conseguir los consensos necesarios para su aprobación. Respecto a conformación del Poder Legislativo, la propuesta de la conformación de una única cámara legislativa, haciendo desaparecer el Senado, tiene gran cantidad de adeptos, y pasó al pleno para su discusión. Esto ha provocado duras críticas por parte de los actuales miembros de la Cámara Alta que dicen que la eliminación de esta institución socava la democracia en Chile. Sin embargo, la sociedad es muy crítica del rol del Senado, que constantemente rechaza cambios que pueden ser aprobados por la Cámara de Diputados, siendo un órgano que mantiene actualmente el estatus quo del sistema. Si bien, la Convención avanza en la escritura de la nueva Constitución, según el cronograma estipulado, la Carta Magna debe ser escrita antes del 27 de abril y puesta a disposición de una Comisión Normalizadora, que dará el texto final que será escrutado por el voto popular en un plebiscito de salida antes del 5 de julio de este año. Así entonces, el futuro presidente Gabriel Boric, quién ha dicho que es primordial para el nuevo gobierno defender e incentivar el proceso Constituyente, deberá implementar la nueva Constitución: panorama complejo cuando no cuenta con mayoría legislativa lo que lo obligará a hacer acuerdos con sectores de centro y derecha para llevar adelante la meta de una Carta Magna nacida en democracia. El autor es periodista chileno.

Chile entre el deber ser y el hacer Leer más »

Bolivia: El Gral. Terceros, cerebro militar del golpe, a juicio por tráfico de armas con Argentina – Por Julio Peñaloza

Julio Peñaloza Bretel, especial para NODAL NODAL .- Si bien el Gral. Williams Kalimán, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, fungió como portavoz de la “sugerencia” de renuncia a Evo Morales en noviembre de 2019, se sabe que quién coordinaba los operativos político militares para consolidar la caída del entonces presidente, era el Gral. Gonzalo Terceros, Comandante de la Fuerza Aérea. Con el propósito de salir liberado por condena mínima (tres años de cárcel), Terceros ha recuperado la memoria de manera súbita, acogiéndose a un juicio abreviado en el que ha admitido su complicidad y culpabilidad por resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes e incumplimiento de deberes. De esta manera, junto al que fuera comandante de la Naval, Almirante Gonzalo Jarjury, Terceros tramita afanosamente su mandamiento de libertad, probablemente sin tener todavía conciencia del nuevo lío judicial que le espera: Apenas transponga las puertas del Penal de Palmasola de Santa Cruz de la Sierra, tendrá que enfrentar el juicio que acaba de instaurarle el ministerio de Gobierno por tráfico de armas con la Argentina entonces gobernada por Mauricio Macri. En julio de 2021 Terceros fue detenido y declaraba no recordar nada, cuando es sabido que trató de evitar que Evo Morales y su vicepresidente, Alvaro García Linera, ya renunciados, abordaran el avión presidencial que debía trasladarlos de La Paz hasta Chimoré donde lo esperaban campesinos cocaleros dispuestos a protegerlo. Al no lograr impedir la partida del avión, Terceros instruyó que la nave, una vez aterrizada en el subtrópico de Cochabamba, se dirigiera al hangar militar, lo que generó una indignada reacción de Morales y García Linera que lograron finalmente descender en la plataforma principal del aeropuerto. El siguiente capítulo protagonizado por Terceros estuvo relacionado con la autorización para que el avión enviado por el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, saliera del espacio aéreo boliviano. También saboteó la partida de la nave que en principio debía hacer escala en Lima para cargar combustible y que finalmente cambió de dirección hacia Asunción, gracias a gestiones que facilitaron que el presidente Mario Abdo instruyera la llegada de Evo Morales, ya protegido por el asilo político, previa a su traslado a Ciudad de México. Las actuaciones de Terceros fueron determinantes para la consolidación de la presidencia de facto de Jeanine Áñez, a quién le facilitó el helicóptero para que aterrizara en el Colegio Militar de La Paz, junto a su colega senador Oscar Ortíz, con el objetivo de reunirse el lunes 11 de noviembre de 2019 con Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz que se encontraba en la sede de gobierno una vez conseguido el objetivo de la dimisión de Morales en gran medida fogoneado por el ahora gobernador cruceño que fue el primero en pedir la renuncia de Evo. En ese clima enrarecido, mientras Áñez se reunía con Camacho, Terceros comandaba las operaciones de sobrevuelos rasantes de aviones de combate T-33 sobre localidades de La Paz y Oruro que amedrentaban a pobladores civiles, la mayoría de ellos opuestos a la salida de Evo del gobierno. Fue Jorge “Tuto” Quiroga, heredero político del dictador Banzer, quién declaró publicamente que estaba encargado de realizar gestiones con Terceros: “A todos ustedes quiero pedirles disculpas, que comprendan que ayer tuve que hacer algo que nunca pensé que iba a tener que hacer, gestiones con la Fuerza Aérea Boliviana para que el tirano salga de Bolivia, a fin de que pacifiquemos el país”, comentó en un video que fue difundido en redes sociales, que luego fue retirado. En otras palabras, la línea directa entre Quiroga y Terceros fue crucial debido a que la permanencia de Evo en Bolivia implicaba para los conspiradores una espiral de convulsión social que haría muy dificultoso el éxito del golpe. El Gral. Gonzalo Terceros es el principal jefe militar del golpe en Bolivia y no como muchos creen el Comandante en Jefe Williams Kalimán. En su acusación formal contra el ex Comandante de la Fuerza Aérea, y contra el Comandante de la Policía, Gral Yuri Calderón, el Ministerio de Gobierno pregunta: “¿Cómo un comandante de la Fuerza Aérea encargado de asegurar la Soberanía y Defensa del espacio aéreo nacional conforme el Art 59 inciso a de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas envió un pedido de armamento y luego un agradecimiento oficial a otro país?¿ Qué otras operaciones se realizaron en el Transporte Aéreo Militar (TAM) y en el hangar de los Diablos Negros además de la descubierta por los testigos que transportaron los agentes químicos y armamento que bajaron el avión FIC ATC 006 C 130 argentino la madrugada del 13 de noviembre de 2019?¿ Cuánto armamento letal fue transportado por la tropa militar extranjera realmente? ¿En qué momento se realizó toda esa articulación perfecta entre Bolivia y Argentina para que el avión FIC ATC 006 C 130 llegue cargado en la madrugada del 13 de noviembre de 2019 apenas horas después de la autoproclamación como presidenta de Bolivia de Jeanine Añez Chávez?”. El fallo judicial en el juicio abreviado recientemente librado, ha sido extremadamente generoso con el Gral. Terceros. Al habérselo sentenciado con tres años de cárcel, el ordenamiento jurídico boliviano le permite quedar en libertad, pero como la actuación de este militar tiene varias aristas en el derrocamiento de Evo Morales, ahora debe comparecer nuevamente ante la justicia por haber entablado una relación irregular de penetración de municiones y efectivos militares argentinos (alacranes), vulnerando los procedimientos consignados en la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas (LOFA). Terceros, como todos sus camaradas del Alto Mando de entonces están siendo procesados por haber desconocido el poder civil constituído que dio lugar a un gobierno de facto que en casi un año de ejercicio, produjo masacres como las de Sacaba y Senkata y estropeó la economía boliviana utilizando la cortina de humo de la pandemia que castiga a todo el planeta. El autor es periodista. Link de la nota: https://www.nodal.am/2022/02/bolivia-el-gral-terceros-cerebro-militar-del-golpe-a-juicio-por-trafico-de-armas-con-argentina-por-julio-penaloza-bretel/

Bolivia: El Gral. Terceros, cerebro militar del golpe, a juicio por tráfico de armas con Argentina – Por Julio Peñaloza Leer más »

La porfía de Página Miente

Julio Peñaloza Bretel La Paz / La Razón .- El dizque periodismo que practica el diario Página Miente es una mezcla de caviar con nachos. Confunde la velocidad con el tocino, y cree haber descubierto la fórmula para descomponer la cuadratura del círculo. Su problema es profundo y ético porque se maneja por referencias morales —no soporta saberse parte del golpismo de 2019— y en ese transcurrir salta de consigna en consigna para trampear a la hora de pretender exponer los hechos. Página Miente no admite que le emponchen formar parte de un cártel que distorsiona la materia básica de la que se nutre el periodismo consistente en acontecimientos y hechos verificables en la realidad. Su atrincheramiento pasa por la formidable conclusión de que como Evo Morales renunció, lo del golpe de Estado es una patraña, una posverdad. Ni los trituradores de teclados con los que cuenta se lo creen, pero insiste porque necesita encontrar un detergente lava conciencia que no existe. Lo uno no tiene nada que ver con lo otro. Evo pudo haber renunciado y hasta pensar que una sucesión inconstitucional le serviría para atenuar su salida del gobierno en calidad de víctima, producto de su forzada candidatura violatoria del resultado de un referéndum, y eso nada tiene que ver con la forma en que se operó la llegada de Jeanine Áñez a la presidencia del Estado. El periodismo boliviano, lo mismo que los actores políticos con la justicia, debería firmar un gran acuerdo gremial desprovisto de filtros ideológicos y líneas editoriales en defensa radical e incondicional de los derechos humanos en un país tantas veces aplastado por la violencia política y las masacres, pero gran parte de él, enquistado en estructuras empresariales devotas del capital transnacional, del saqueo y la injerencia, prefiere mirar para otro lado y defender lo indefendible: las resoluciones contrarias a la Constitución para instalar un gobierno, que por si fuera poco, hizo de la transición un enorme campo de juego para la represión policial-militar, la corrupción, el matonaje y la extorsión judicial. Página Miente es heredero sentimental del golpismo banzerista de 1971. Tiene en su ser ideológico una visión entre reaccionaria y neoliberal de la política y de la economía, y desde estas matrices puede comprenderse que pretenda subestimar a su puñado de lectores, diciendo que como Evo renunció “voluntariamente” no hay tal golpe. Consideración tan peregrina como ésta no es un razonamiento. Es un artefacto barato y deleznable. Para llegar a la silla presidencial, Áñez no pasó por la recomposición previa de la directiva del Senado, en primer lugar, y menos se encontraba en la línea de sucesión en su calidad de segunda vicepresidenta. Al no haberse tratado formalmente las renuncias de Morales, García Linera, Salvatierra y Borda, al no haberse instalado las sesiones de la Cámara Alta primero y de la Asamblea después, los asaltantes del poder —la propia Áñez, instrumentada por sus colegas Ortiz y Murillo— se pasaron por encima la normativa para agarrar al vuelo un comunicado del Tribunal Constitucional aludiendo a la sucesión de 2001 —Jorge Quiroga sucediendo a Banzer— como antecedente y con la que el Doctor Luis Vásquez Villamor, amigo abogado de Tuto, fabricó el embuste del Ipso facto con el que se pretendió embaucar a todo el país. La realidad, los hechos, es decir el periodismo apegado a la verdad histórica, demuestran que no lo logró, que un comunicado no puede ser el sustento para la elección del presidente de un Estado, con prescindencia de sus instancias y procedimientos institucionales señalados por norma. Tomaduras de pelo como esa solo pueden funcionar en una película neocolonialista sobre alguna república bananera de los 60. Si Página Miente prefiere, no le llamaremos Golpe de Estado. Dejémoslo en sucesión inconstitucional y en consecuencia, en gobierno de facto, que relativizó sus acciones y pretendió ataviarse de democrático con el alargamiento de mandatos de senadores y diputados hasta que se realizaran nuevas elecciones, luego de anuladas las de 2019. Si las cosas no se tornaron peores fue porque algunas voces sensatas evitaron que funcionara el plan de la proscripción del MAS del ordenamiento electoral boliviano, interceptado por quienes estaban conscientes de que semejante intento abría las compuertas de la guerra civil. La insistencia en un fraude nunca demostrado técnica y jurídicamente, y en la defenestración no del candidato Morales, sino del presidente Morales (su mandato debía concluir en enero de 2020) dio lugar a la interrupción de la democracia plena que solo es tal con todos los órganos del Estado legal y legítimamente constituidos. Periodistas como el que escribe, tienen documentados los hechos a través de un trabajo de veinticuatro meses. Desafío a Página Miente y a cuantos medios quieran, juntos o por separado, a debatir públicamente las características de la estructuración del gobierno de Áñez. ¿Qué parte de sucesión in-cons-ti-tu-cio-nal no quiere entender Página Miente y similares para que se la expliquemos una y mil veces? El autor es periodista. Enlace de la nota.- https://www.la-razon.com/voces/2022/02/26/la-porfia-de-pagina-miente/

La porfía de Página Miente Leer más »

Estados Unidos, Rusia y América Latina

Andrés Huanca Rodrigues Existe un curioso fenómeno de la ciencia histórica en el cual, dependiendo de la distancia temporal y espacial con la cual se observa un periodo histórico, las percepciones y por ende las conclusiones que expliquen lo sucesos pueden verse seriamente modificadas. No es lo mismo observar la historia conjunta de Europa y América Latina, con la llegada de Colón en 1492 y su derivación en la Revolución Industrial, que centrarse en las sucesivas batallas, dramas de sus caudillo y desenlaces, en la lucha por la independencia de Bolivia. Ambos procesos son parte del mismo devenir humano, concatenados por múltiples otros procesos, pero poder relacionarlos cognitivamente suele ser una ardua tarea. Las amenaza de una nueva guerra entre potencias militares a raíz del lugar que ocupa(rá) Ucrania en el concierto internacional, y en concreto entre Estados Unidos/OTAN y Rusia, debe ser entendido a partir de la situación inmediata a la cual aluden ahora los líderes de ambas potencias y la Unión Europea, que en síntesis se centra en el argumento de que todos los bandos estarían velando por su propia seguridad nacional, basado en sucesos que tienen poco menos de 10 años. Sin embargo, también es necesario distanciar la mirada en términos históricos para tener una vista panorámica de lo que está juego, aspecto central para preguntarnos, además, qué lugar jugamos nosotros los latinoamericanos en este nuevo conflicto mundial. Dicho esto, y sin irse hasta los tiempos de Lenin como hizo Putin hace un par de días cuando ridiculizó al líder bolchevique, este conflicto se adscribe en el deterioro de un orden mundial y su choque con el asenso de otro. El fin del mundo “unipolar” encabezado por Estados Unidos viene siendo anunciado desde hace varios años frente a la señales de decadencia de esta potencia y por el crecimiento en diferentes esferas de Rusia y China. Siendo tanto un discurso como un anhelo de estas potencias emergentes, y de otros cientos de pequeños países subyugados por el orden “unipolar”, la creación de un mundo “multipolar”. La amenaza de guerra entre Rusia y Estados Unidos parece ser la condensación de esta contradicción histórica. El mundo unipolar solo puede ser analizado conociendo elementos de la historia norteamericana. A inició en los 80 con una ya clara influencia consolidada en diferentes regiones del mundo, Estados Unidos emergió junto al orden unipolar, tras décadas de “Guerra Fría”. En los 90 con la caída definitiva de la Unión Soviética, el mundo unipolar se consolidó y avanzó bajo la forma del globalismo norteamericano que tendió su red influencia en prácticamente todos los continentes. El auge del unipolarismo llegaría hasta casi el final de la primera década del 2000 y la expresión del inicio de su debacle fue la crisis financiera/inmobiliaria del 2008 de Estados Unidos que reveló la deformación de aquella otrora pujante economía productiva. La rápida y decidida “financiarización” de la economía norteamericana supuso el paulatino desmantelamiento de su capacidad productiva, siendo esta llevada en forma de capitales a los países del capitalismo periférico -Asia, África y América Latina-, empujando su condición aún más a la de simples exportadores de materias primas, o grandes fábricas/maquilas descentralizadas destinadas a la creación de mercancías a bajos costos, que entre otros aspectos tuvo como consecuencia la caída del costo real de la mano de obra de los trabajadores en el mundo y una mayor dependencia económica de estos países. La gran mayoría de la producción del mundo se dirigiría al mayor mercado del globo, Estados Unidos, y cambio de este país improductivo saldría el capital financiera necesario para la construcción de capital productivo e infraestructura en el resto del mundo. Toda una estructura asegurada con grilletes por parte del ejército nortemericano desplegado en todo mundo para asegurar su correcto funcionamiento. La ingente cantidad de capitales financieros que no hallarían su realización en el mercado generarían las burbujas financieras, como por ejemplo la construcción de gigantezcos condominios fantasmas en Estados Unidos, y que pronto estallarían como en el 2008. La alegoría que usó el economista y exministro de Economía de Grecia, Yanis Varoufakis, para explicar este movimiento circular fue que Estados Unidos sería como el “minotauro”; bestia mítica griega que era alimentada por el sacrificio del resto del mundo griego, que tenía que entregar jóvenes para el monstruo. En ese sentido, tras la crisis del 2008 el mundo se ve menos capacitado para alimentar al minotauro y este va languideciendo. Por otro lado, la decadencia de este modelo y por ende del liderazgo mundial de Estados Unidos se expresó políticamente con el asenso de Donald Trump a la presidencia el 2017. Bajo el lema de campaña Make América Great Again, el magnate hacía referencia a los tiempos de la “era dorada del capitalismo” alrededor de 1950, en que Estados Unidos era el referente de producción en el mundo, exportando automóviles y electrodomésticos de primer orden. Con lo cual, el parque industrial y fuentes de servicios daban aquella sensación de seguridad para la clase trabajadora norteamericana. De allí la anunciada política económica proteccionista de Trump que supuestamente iba a incentivar la producción nacional y por ende la formación de trabajos. Apropósito del tema bélico, Trump igual suponía una “rebelión” en respuesta al modelo decadente de Estados Unidos, al afirmar que replegaría sus fuerzas militares de varios países y que si estos quisieran la “protección de Estados Unidos” tendría que pagar por ella. Una alusión al enorme gasto que supone sostener sus bases militares en el resto del mundo, que contrastan con el gasto en las condiciones y servicios de la clase trabajadora. Trump se dirigía al bolsillo de los trabajadores, los cuales a pesar de que fuera homofóbico, misógino, xenófobo o racista, votaron por él, priorizando sus condiciones de vida para poder escapar de aquella condición no marcada por su esfuerzo y trabajo, sino sometida a la deuda, y por la ira de que ellos hayan sido quienes pagaron la crisis del 2008, perdiendo casas, trabajos, ahorros, y no los banqueros que la ocasionaron. Por supuesto,

Estados Unidos, Rusia y América Latina Leer más »