Cinco departamentos van a balotaje para gobernadores: pulseada territorial, apuesta gubernamental por cinco candidatos, precedentes y desafíos legales marcan la jornada
Este domingo 19 de abril, Bolivia celebra una segunda vuelta subnacional en cinco departamentos donde más de 3.43 millones de votantes elegirán a sus gobernadores, en un proceso que pone a prueba tanto la logística electoral como la estabilidad jurídica del calendario democrático y un récord que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) quiere batir. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) confirmó que la distribución de material electoral se completó sin contratiempos en áreas rurales y avanza en las ciudades, garantizando condiciones para la votación. Desde la ciudad de Santa Cruz,el presidente del TSE, Gustavo Ávila, destacó que no se registraron incidentes en el despliegue de papeletas y maletas electorales, mientras que el vocal Ramiro Canedo supervisó el operativo en Oruro, donde se habilitaron 116 recintos. Ávila informó que los centros de cómputos fueron revisados y que los simulacros del sistema respondieron positivamente. Felicitó al TDE de Santa Cruz por la excelente labor desarrollada y adelantó que los cómputos de la segunda vuelta en el Sistema de Resultados Preliminares (Sirepre) serán conocidos antes de las 21:00h de este domingo, un récord para el TSE. ¿Dónde se realiza el balotaje? La segunda vuelta se desarrollará en los departamentos de Chuquisaca, Tarija, Oruro, Beni y Santa Cruz donde ninguno de los candidatos alcanzó la mayoría absoluta en la primera vuelta del 50% ni alcanzó al menos 40% con una diferencia mínima del 10% respecto al segundo más votado conforme la normativa electoral vigente. El balotaje enfrenta a los dos postulantes más votados, obligando a redefinir alianzas políticas y estrategias territoriales ante una alta fragmentación política, con múltiples fuerzas regionales compitiendo, debilitamiento de mayorías claras, la territorialización del poder político y una disputa voto a voto donde las alianzas de última hora son decisivas. Antecedente clave La segunda vuelta subnacional responde a la necesidad de dotar de mayor representatividad y legitimidad a las autoridades ejecutivas departamentales, evitando que asuman el cargo con bajos porcentajes de respaldo. Este mecanismo ya se utilizó en dos elecciones subnacionales en Bolivia desde que el presidente Evo Morales promulgó el 25 de febrero de 2029 la nueva Constitución Política del Estado, aprobada por el 61,43% de la población. En efecto, en 2015 Tarija y Beni se fueron al balotaje por la gobernación y en 2021 Chuquisaca, La Paz, Tarija y Pando. Desafíos legales y tensiones El camino hacia el balotaje de este domingo no estuvo exento de controversias: Impugnaciones y recursos legales presentados tras la primera vuelta y renuncias de partidos creados con fines de lucro, como ocurrió con el Nueva Generación Patriótica (NGP) situación que evidencia la necesidad de una nueva Ley Electoral, como lo afirmó el presidente del TSE, Gustavo Ávila. A esto se suman debates sobre inhabilitaciones de candidatos como en La Paz. Presiones políticas sobre el órgano electoral para garantizar transparencia. Ajustes logísticos y normativos para asegurar la segunda vuelta en plazos acotados. Pese a las controversias e impugnaciones, el TSE sostuvo una agenda intensa de defensa legal sobre sus decisiones para evitar una interrupción al proceso, mantuvo la coordinación y la información a la ciudadanía, los debates entre candidatos y los encuentros con periodistas, analistas y observadores nacionales e internacionales, como el que se llevó a cabo en los últimos días en Santa Cruz, con participación de autoridades como el propio presidente del TSE, Gustavo Ávila, la vicepresidenta del ente electoral, Ximena Camacho, y los vocales Carlos Ortiz, Silvia Chávez y Celedonia Cruz. Lo que está en juego Más allá de la elección de autoridades, el balotaje redefine el mapa político regional y mide la capacidad de movilización de fuerzas políticas en escenarios de alta competencia. También pone bajo escrutinio la credibilidad del árbitro electoral y la madurez del sistema democrático boliviano desde su retorno en Bolivia, en 1982, tras décadas de dictadura militar y solo interrumpido de facto y violentamente en 2019, una excepción en la historia democrática que arrojó el saldo de 38 muertos, decenas de torturados y miles de heridos con bala en manos de efectivos militares y policiales, situación de excepción que duró un año hasta 2020 cuando el pueblo recuperó la senda democrática. En ese contexto, la jornada de este domingo se perfila como una prueba decisiva: no sólo para los candidatos, sino para el fortalecimiento de la democracia y la institucionalidad electoral en su conjunto. ¿Quiénes van al balotaje por las gobernaciones? Chuquisaca: 370.571 ciudadanas y ciudadanos habilitados elegirán entre Luis Ayllón de Alianza Gente Nueva que obtuvo 34,69% de los votos y el frente oficialista Alianza Patria Unidos de Franz García con el 34,00% Oruro: 359.375 electores hombres y mujeres elegirán entre Edgar Sánchez de Jacha-Jakisa-Sol-Jesorc (Jacha) que obtuvo 35,28% y Oscar Chambi del oficialista Alianza Patria Oruro que logró 11,05% Tarija: 380.000 ciudadanos y ciudadanas votarán entre la oficialista Unidad por la Patria de Adrián Olivia que obtuvo el 35,75% de los votos y María René Soruco de Camino Democrático para el Cambio (CDC) de que logró el 28,41% Santa Cruz: Un total de 2.038.004 ciudadanos y ciudadanas votarán entre Juan Pablo Velasco de Libertad y República (Libre) que obtuvo 28,37% y Otto Ritter de Santa Cruz para Todos que alcanzó un 27,02% Beni: Votarán 288.397 ciudadanas y ciudadanos entre Jesús Tito Egüez Rivero, que obtuvo en la primera vuelta el 36% con el frente oficialista Unidad por la Patria y Hugo Vargas Roca (MNR) con el 20,12% Caso especial, La Paz En el caso de Luis Revilla, su desempeño en la primera vuelta fue relativamente bajo en términos porcentuales pues ganó con apenas una quinta parte del electorado, 20,02% de los votos, lo que obligó a perfilar una segunda vuelta para competir con un líder emergente, hasta entonces desconocido, René Yahuasi, de Nueva Generación Patriótica (NGP) que obtuvo el 9,18% de los votos pero que fue ganando apoyo en los movimientos indígenas del departamento. Según dirigentes indígenas, el “dueño” de Nueva Generación Patriótica (NPG), Edgar Uriona, con residencia en Estados Unidos, bajó la candidatura “sin conocimiento ni consentimiento de Yahuasi”, lo que










