Opinión

Representantes y Representados

Estefanía Prado Gonzáles Coincido plenamente con la interrogante que se hacen muchos militantes del Movimiento al Socialismo: ¿Quién gobierna? Agregaría otra interrogante: ¿Para quién gobierna? Porque no se ve un horizonte estratégico más allá del discurso “de izquierda”, que dista mucho de la práctica gubernamental que no ha generado hasta ahora verdaderas medidas de transformación, limitándose a recuperar la estabilidad y el crecimiento económico, así como afrontar la pandemia luchando por preservar la salud y la vida. Todo esto es correcto, pero se hace en términos de preservar el orden establecido. Es bueno que el presidente se reclame de izquierda, los que votamos por él queremos justamente eso: más izquierda y menos concesiones al statu quo. Eso también quiere decir escuchar más al bloque social del proceso de cambio que le entregó su confianza y sobre todo sus esperanzas y no actuar en función de lo que dice la oposición, dado que la derecha está abocada a la crítica permanente, nada propositiva y las más de las veces alejada de cualquier razonamiento de la realidad. En esta coyuntura, asistimos a una pugna interna dentro del Movimiento al Socialismo, destacada además por los medios de comunicación carentes de valores y ética periodística, en la que las diferentes corrientes al interior del MAS desplegaron escritos, debates y declaraciones de unos contra otros, en los que, lamentablemente, no se plantea un debate ideológico y, al contrario, se desnudan mezquinos intereses particulares o de grupo, además de acciones que nada tienen que ver con el trato que debe existir entre compañeros. Vemos que el nivel de estas disputas internas, incrementadas ante la posibilidad de cambios en el gabinete de gobierno, reflejan la desconfianza social hacia diferentes instituciones, particularmente hacia las encargadas de la administración de justicia; la corrupción, impunidad e ineficiencia de servidores públicos; la desatención o mala atención de las autoridades competentes a demandas puntuales de sectores o comunidades específicas; la insuficiente representación de sectores sociales comprometidos con el proceso de cambio en las instancias de gobierno, así como una escasa rendición de cuentas políticas de los representantes populares, además de una debilidad política y de liderazgo de nuestras actuales autoridades. Esto genera repercusiones adversas para la estabilidad social y la gobernabilidad, contribuyendo sistemáticamente a ello los portavoces de la oposición y medios de comunicación alineados con su ideología conservadora, que promueven el cuestionamiento a la legitimidad del gobierno y la división en el propio MAS, buscando crear una crisis política que les favorezca a falta de una propuesta de construcción de país. Es necesario que partamos por comprender que en cualquier organización política se expresan diferentes tendencias ideológicas, y más tratándose de un movimiento tan grande como el MAS, que nació en 1995 como Instrumento Político de diferentes organizaciones sindicales agrarias que dieron un salto a la esfera institucional-estatal como medio para efectuar las ansiadas transformaciones y como forma de expresión política de sus demandas históricas. Ese es también el enorme potencial del MAS-IPSP, porque nos remite a la gran politización y organización social del pueblo boliviano. Es buena la coexistencia de tendencias ideológicas dentro del MAS, a condición de que se genere un debate político estratégico y una construcción permanente de sujetos históricos y coyunturas históricas que nos permitan continuar y profundizar el proceso de cambio truncado el año 2019 con el golpe de Estado. Cuando en todo este zafarrancho escuchamos o leemos que se debe respetar la democracia y que es potestad exclusiva del Presidente elegir a su gabinete denominando a esto el “principio de autoridad”, es necesario reflexionar sobre el origen de dicho principio porque no se trata de debatir en términos generales sobre la democracia, como si existiera un solo tipo de democracia. Desde el siglo 17 tuvieron lugar diversas revoluciones en distintos lugares como Inglaterra, Francia y Norteamérica con el propósito final de acabar con las limitaciones impuestas por el absolutismo monárquico; la clase burguesa buscaba liberar su fuerza productiva y económica, lograr el ascenso social y alcanzar espacios de poder político, de esta manera la burguesía se va consolidando como clase hegemónica, siendo el liberalismo su ideología política. Ahora bien, de manera general podemos decir que el Liberalismo es una ideología que defiende los derechos individuales (el derecho de propiedad, la libertad de asociación, la libertad de religión o la libertad de expresión), el libre mercado (capitalismo), la igualdad ante la ley de todo individuo sin distinción de sexo, raza, origen o condición social y el Estado de derecho o imperio de la ley. Sin embargo, como práctica efectiva de gobierno, en las condiciones sociales y económicas del capitalismo, sus instituciones reales caen en profundas contradicciones con sus ideales. La democracia como régimen político se identifica con un tipo de influencia directa de los ciudadanos en la elección de los gobiernos y, por esta ruta, en la determinación de las políticas que les afectan. La forma de gobierno representativo que se asimila al actual concepto de democracia nació enfrentada con la concepción clásica de ésta. Fue al fundarse los Estados Unidos en 1776, que sus ideólogos constituyentes Alexander Hamilton y James Madison, redactaron la Constitución en términos tales que del individuo como participante activo y directo en los asuntos públicos de gobierno, se pasó a la figura del representante político que lo sustituye en los órganos de gobierno y en las determinaciones. A esto le llamaron “Democracia Liberal Representativa”. Si bien el poder del pueblo reunido en asamblea para decidir los asuntos del Estado constituyó uno de los objetivos fundamentales de la democracia clásica ateniense, esa democracia fue esencialmente patriarcal: las mujeres no tenían derechos políticos y los derechos civiles que ellas disponían fueron muy limitados. Era también la democracia en la que el término “pueblo” se limitaba a la gente que tenía posesiones materiales mientras, el resto de la población, mayoritariamente esclavos e inmigrantes, permaneció marginada de los asuntos del Estado. Entonces, la verdadera diferencia entre la democracia clásica y la desarrollada en las repúblicas modernas, radica en la absoluta exclusión del pueblo en su calidad de colectivo de cualquier participación directa en el gobierno. De este desempoderamiento

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García Linera con Telam: «Vivimos un tiempo de desgarramientos del orden mundial»

Por Bernarda Llorente / AGENCIA TELAM/ Buenos Aires.- El exvicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera, uno de los pensadores más agudos de la izquierda latinoamericana, caracterizó al mundo que dibuja la pospandemia como «un tiempo de ocaso» repleto de paradojas, y advirtió que los gobiernos progresistas de la región «están obligados a asumir retos más audaces». «El tiempo que estamos viviendo es un momento singular. Por una parte, se han manifestado un conjunto de límites, de contradicciones, de desgarramientos del orden mundial planetario vigente. Pero a la vez no se han abierto, con ímpetu radiante, opciones, alternativas, a esto que viene ya agotándose», planteó. Por videoconferencia entre La Paz y Buenos Aires, abordó con audacia cuestiones complejas que generan polémica, como el cortocircuito entre extractivismo, desarrollo y cambio climático, y, además, propuso una batería de medidas concretas para las administraciones de cuño progresista. «La singularidad de estos gobiernos es que están enfrentando la peor crisis económica de los últimos 100 años», argumentó. Nacido en Cochabamba, en el seno de una familia a la que definió como de «clase media» en lo cultural y «clase baja» en lo económico, García Linera viajó a México antes de cumplir los 20 años para estudiar en la UNAM del país azteca y, a su regreso a Bolivia, se vinculó con las comunidades campesinas y mineras. Luego sería uno de los fundadores del Ejército Guerrillero Túpac Katari, experiencia de lucha insurgente por la que fue detenido, torturado y trasladado a una cárcel con prisión preventiva y sin sentencia, donde estudió Sociología de manera autodidacta. Salió en libertad en 1997 y, tres años después, conoció a Evo Morales, en el marco de la llamada «Guerra del Agua». Hoy tiene 59 años, una de las bibliotecas más grandes de Bolivia y lleva editados, como autor o coautor, más de una decena de libros. Como parte de un listado propositivo para la gestión de la crisis, el intelectual boliviano destacó la necesidad de un impuesto a la banca que avance en una matriz impositiva progresiva, tanto como un acuerdo regional para una «reforma energética» basada en la explotación del litio y el desarrollo de «industrias encadenadas». En su análisis de la nueva oleada progresista en América Latina, que en los últimos meses sumó los triunfos de Gabriel Boric en Chile y de Xiomara Castro en Honduras, el autor de «La potencia plebeya» advirtió que «el viejo mundo del libre mercado se resquebraja» aunque «sigue vigente», mientras surgen opciones que buscan sustituirlo. Y en ese sentido subrayó: «Es un neoliberalismo retrógrado, anacrónico, autoritario, vigilante, que quiere vivir del pasado. Y que dura poco». Para García Linera, «el nuevo progresismo ha afincado más su victoria en la movilización electoral que en la movilización callejera. Y eso establece ciertas características de esta nueva oleada, abre puertas y cierra otras: es un progresismo que ya no viene de la mano de líderes carismáticos, sino con líderes políticos moderados que están respondiendo a las nuevas circunstancias«, razonó en diálogo con esta agencia. «Las circunstancias van a llevar o van a obligar gradualmente a los liderazgos a tener que asumir una serie de transformaciones más radicales, porque el costo social de la crisis económica y la crisis médica es demasiado grande», vaticinó en lo que él mismo presentó como su principal hipótesis de trabajo para los dilemas del progresismo y las encrucijadas del presente en la región. -En esta pospandemia, en un mundo más concentrado e injusto, ¿cuáles son las bases para una perspectiva progresista? -El tiempo que estamos viviendo es un momento singular. Por una parte, se han manifestado un conjunto de límites, de contradicciones, de desgarramientos del orden mundial planetario vigente. Pero a la vez no se han abierto, con ímpetu radiante, opciones, alternativas, a esto que viene ya agotándose. Es un tiempo de ocaso, no un tiempo de amanecer. Es la paradoja de este momento. Las cosas no están funcionando bien, los antagonismos nos están desgarrando, pero no logramos visualizar lo que pudiera sustituirlo. El viejo mundo del libre mercado, del libre comercio, del Estado mínimo, de la ausencia de derechos sociales y despreocupación por la desigualdad, se resquebraja por todos lados. Y sin embargo sigue vigente: en las instituciones conservadoras, en el Banco Mundial, en el FMI, en el consenso de que, en el mundo, la globalización es lo más importante. Aunque comience a mostrar signos de ocaso, de debilitamiento, no sabemos qué cosa va a sustituir ese mundo. Sabemos de dónde venimos, de dónde estamos saliendo, pero no logramos eslabonar qué horizonte nos espera. Este es un momento muy complicado, de carencia de alternativas globales a la globalización, aunque América Latina ha hecho renovados esfuerzos por mostrar un camino. Pero ese esfuerzo no se irradia mundialmente y, a su vez, tiene contratiempos: avanza, retrocede, avanza, retrocede. Y en este tiempo liminal de certidumbres quebradas, de horizontes de previsibilidad del futuro mutilados, comienzan a surgir múltiples propuestas. El progresismo es una de esas propuestas. Pero ha tenido una contraparte con el surgimiento de propuestas neoliberales y ultraconservadoras, autoritarias. Nadie sabe con certeza lo que vendrá y van a surgir múltiples opciones de sustitución y de reemplazo, ninguna de ellas dominante, irradiante ni hegemónica, sino en pugna. Y así vamos a tener que vivir varios años hasta que alguna de las opciones pueda sustituir hegemónicamente a este ocaso del neoliberalismo. Esta disputa sobre el nuevo horizonte de época tendrá que dilucidarse en 5, 10 o 15 años, porque la gente no puede vivir indefinidamente en incertidumbre. Hoy el progresismo latinoamericano es una más de las opciones que en debilidad pugna por sustituir el horizonte neoliberal. No tiene la suficiente fuerza para imponerse, pero tampoco es lo suficientemente débil para desaparecer. Crisis e interrogantes -Usted prefiere no hablar de ciclos sino de olas, porque son más breves. También dice que los nuevos líderes progresistas de América Latina no surgieron de grandes movilizaciones y los define como líderes moderados. ¿Ese tipo de liderazgos debe profundizar alguna de sus acciones o es un proceso que, en el futuro, traerá nuevas políticas? -En América Latina surgió un debate sobre cuál

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La derecha es la verdadera pandemia

Carlos Prigolllini Caracas / Telesur. – «La pandemia macrista fue más costosa que la pandemia del Covid», Cristina Kirchner. La falta de autocrítica suele traducirse en falta de cuadros políticos y por ende de candidatos. Si a ello le agregamos la ausencia de un proyecto por falta de comunicación o por pereza intelectual, la coyuntura deviene en una ancha y nutrida franja de flotación de los políticos, mientras el pueblo y los sectores más vulnerables sufren las consecuencias que aprovecha la derecha para sembrar caos, odio y otras características típicas de los cipayos y colonizadores, que tanto daño han causado a Nuestra América. Los casi dos años de pandemia nos remiten a una discusión bizantina como los vacunas vs los antivacunas. No obstante, las dos grandes corrientes del capitalismo mundial, tanto los globalistas que representan Biden, Unión Europea, OMS, ONU, Banco Mundial, etc que sería la corriente hegemónica, de aparente ideología «progresista», apoyadas por los organismos multilaterales, totalmente enfrentada a los que serían antivacunas como los derechistas Trump, Bolsonaro, Le Pen, entre otros. Lamentablemente los latinoamericanos no hemos emitido opinión alguna en este desconcierto, ya que el silencio de la izquierda y movimientos progresistas no deja de llamar la atención de muchos ciudadanos que actualmente dudan de sus representantes. En este marco, es una trampa obligarnos a optar entre las vacunas y los anti vacunas.  «Mucho más en un mundo que no acepta más la ideología fascista, pero cuyos políticos siguen llevando su ADN, que no se despega de dicha ideología. Su verborragia demagógica, xenófoba y nacionalista suelen recoger el malestar y el creciente sufrimiento de amplias capas de la población. Se presentan como salvadores de la Nación u hombres de la providencia.»  (Enzo Traverso, Las nuevas caras de la derecha. Siglo XXI)  La pandemia en América Latina tiene sus propias características, muy diferentes que en Europa o China.  Nuestros países son pobres, son muy extensos los territorios dónde no llega el agua ni el gas, dónde las condiciones de vida son insalubres y la pobreza extrema se extiende con un ambiente infectado por el hacinamiento y la falta de higiene. Es evidente que el neoliberalismo trajo consecuencias nefastas para nuestros pueblos, en el revoltijo informativo de redes sociales, trolls y periodistas alquilados, en pocos minutos llegaron a millones de personas. De esta manera allanan el camino para saquear y mancillar nuestros suelos con el propósito de logra aniquilarnos a través del miedo y destruir nuestras vidas. Es la política de un reducido grupo, muy poderoso, que no tiene ningún prurito moral para destruir nuestras economías. En Argentina, por ejemplo, el disciplinado alumno de la escuela neoliberal, Mauricio Macri, endeudó al país por 100 años, dejó la peor deuda de la historia y un terreno totalmente minado, lleno de obstáculos para la actual administración. La deuda contraída jamás se reflejó en obras públicas, hospitales, escuelas, en cambio sí se comprobó en el mismo período una obscena y gigantesca fuga de capitales a los paraísos fiscales de parte del mismo ex presidente y su círculo más allegado. Razón por la cual toma vigencia absoluta la frase de la ex Presidenta Cristina Kirchner cuando dice que «La pandemia macrista fue más costosa que la pandemia del Covid-19». Por lo tanto, la verdadera cara de la pandemia es el capitalismo salvaje en su expresión más cruel, el neoliberalismo, que llegó no sólo para terminar de colonizar nuestros países, sino para llevarse el alma de la gente, como lo afirmaba Margaret Thatcher en la década de los 90’s. Es precisamente la pobreza y el hacinamiento en que viven las grandes mayorías de nuestros hermanos latinoamericanos, quienes lejos de enarbolar reivindicaciones sociales o sanitarias, luchan día a día por la sobrevivencia y las condiciones necesarias para el bienestar de sus familias.  Esta epidemia no se previene solo con vacunas, sino con medidas de corte netamente políticas y sociales. Por ejemplo: acabar con los focos infecciosos de las grandes ciudades, cuyo hacinamiento y sobrepoblación son focos de pobreza, sumado a las deficientes condiciones de higiene y salubridad. Sumado a ello la brutal e irracional tala de árboles, la constante deforestación y caza y pesca de animales típicos de nuestras regiones. Es hora de darnos cuenta que las propuestas imperiales y capitalistas de los sirvientes del imperio (OMS; OPS; BM; FMI) han fracasado rotundamente. ¿A quién beneficia esta política coercitiva, llena de restricciones y medidas totalitarias? Lejos de una lógica binaria de izquierdas o derechas, de vacunas o anti vacunas, debemos mantener un pensamiento lo más libre posible de las fake news o de las pésimas y nocivas influencias mediáticas. Alejarnos de estas prácticas inconvenientes es necesario, sobre todo cuando observamos que muchos movimientos progresistas o de izquierda se concentran más en la búsqueda de grandes comunicadores, en lugar de formar y concientizar a futuros cuadros políticos. Consecuencia de ello estamos más centrados en una elección personal que en un verdadero proyecto político nacional y popular. Debemos movilizar a la juventud, los estudiantes, a todos aquellos que conforman la economía informal, y sin embargo les exigen el «Quédate en casa» como solución. Intentemos que la clase trabajadora y el pueblo en su conjunto regresen a ser el verdadero sujeto histórico, para ello es necesario desenmascarar este operativo mediático que apunta al miedo inducido, al terrorismo del sálvese quien pueda, en síntesis, desterrar la mentira y el terror mediático impuesto por la derecha y sus medios. Podemos y debemos asumir tal posición, movilizarnos y tomar conciencia en todos los ámbitos desde la izquierda y de abajo hacia arriba. Caso contrario los males y dictados de los grandes complejos financieros digitales (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) quienes conforman el centro del poder global sumado a los grandes multimillonarios como Bill Gates, Soros, Bezos y otros obscuros poderes fácticos, estarán listos para someter y poner de rodillas a todos los gobiernos del mundo.  El autor es antropólogo social y periodista.

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Chile: Un gabinete joven y feminista, con algunos guiños al establishment

Francisco Solari Orellana El viernes pasado, en el frontis del Museo de Historia Natural en Santiago de Chile el presidente electo, Gabriel Boric Font, dió a conocer el gabinete que comenzará a trabajar el 11 de marzo cuando comience su mandato. Lo primero que se destaca: la juventud. El promedio de edad de los nuevos ministros es de 49 años, y hay una mayoría de mujeres que ocuparán los máximos cargos del ejecutivo. Ejemplos de ello son Iskia Siches, médica y ex presidenta del Colegio Médico, que ocupará el cargo de Ministra del Interior. Será la primera vez en la vida democrática de Chile, que una mujer ocupa la cartera que es el equivalente a la vicepresidencia del país. En la vocería de gobierno estará la comunista Camila Vallejos, ex diputada, otrora dirigente estudiantil que participó en las movilizaciones del año 2011. En Defensa, la socialista, Maya Fernández, diputada, nieta del derrocado presidente Salvador Allende, y en Trabajo y Previsión Social, la dirigenta sindical comunista, Jeanette Jara. Los cargos más importantes ocupados por hombres serán la Secretaría General de la Presidencia, a cargo del ex diputado Giorgio Jackson; socio de Boric y también ex dirigente estudiantil. En relaciones internacionales, la cartera será ocupada una vez más, por una mujer. Antonia Urrejola fue secretaria General de la OEA mujer, y es la elegida por Boric para ocupar ese espacio. Esta designación, fue una de las primeras en traer diferencias entre la coalición de partidos que llevó a Boric a la Presidencia de Chile. Las críticas de Urrejola como Secretaria de la OEA, a Venezuela, Cuba y Nicaragua, provocaronn resquemor sobre todo en el Partido Comunista. Durante una entrevista, el futuro presidente destacó que la región vive un nuevo giro a la izquierda y destacó trabajar con el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce y tener estrecha relación con un futuro gobierno de Lula en Brasil. Pero esa no fue la única sorpresa. La designación de Mario Marcel hasta ahora, Presidente del Banco Central en el gobierno de Piñera, como Ministro de Hacienda en el nuevo gabinete, fue una decisión que generó polémica entre los aliados del Presidente electo. y muy festejada por los grandes empresarios de Chile. La inclusión de miembros de la Ex Concertación (alianza política de centro izquierda, que controló los destinos del país desde la recuperación de la democracia) tiene un sentido más táctico que programático. La participación de militantes del Partido Socialista, Radical, Liberal, y Partido por la Democracia, tiene que ver con alcanzar los acuerdos básicos, y votos en el poder legislativo necesarios para la transformación social que propone Boric. Tras las elecciones legislativas del año pasado, donde ningún conglomerado consiguió una cantidad de representantes significativas se hace evidente la necesidad de llegar a acuerdos que logren imponer el programa de gobierno del joven presidente: Cambiar el sistema de pensiones, una reforma tributaria que de financiamiento a las transformaciones, un nuevo sistema de salud, reforma educacional que asegure educación pública y gratuita y un gobierno que proteja el medio ambiente. La agenda que tendrá el nuevo gobierno será intensa y dependerá de sus capacidades de lograr acuerdos programáticos con diferentes espacios para lograr el cambio que el pueblo en la calle exige desde el estallido social en octubre del 2019. El autor es periodista chileno.

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Osvaldo Caldú, El Rojo

Luis Hernández Navarro Ciudad de México / La Jornada .- Cuando Osvaldo Caldú era bebé su mamá lo arrullaba cantándole: Sólo es nuestro deseo, /rumba la rumba la rumba la. /Acabar con el fascismo, / ¡Ay, Manuela! ¡Ay, Manuela!, y otras piezas más del cancionero antifranquista, que lo acompañarían toda su vida de rojo. Exiliados de la Guerra Civil española en Argentina, sus padres se conocieron en Buenos Aires. Allí nació él. Su papá fue oficial de la República. Su madre estuvo presa en el país Vasco, militarizada, fabricando uniformes para la guerra. Entre muchas cosas más, Osvaldo heredó de ellos un enorme desprecio a los Borbones. Yo, como el capitán Azueta: si mi libertad depende de que me saque el rey, prefiero seguir preso, le gustaba decir. Herrero, chef, restaurantero, promotor cultural, preso político y gran contador de historias, fue militante de las juventudes guevaristas y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) argentino. Creció en Luján, a unos 50 kilómetros de Buenos Aires, ciudad ultraconservadora. A los 13 años, un amigo lo llevó a casa del herrero y poeta Dardo Dorronzoro, de melena blanca y larga. Autodidacto, era un personaje que atrapaba a todo aquel que lo conocía. Vivía en una sencillez franciscana, predicaba el comunismo y comía nueces y miel. Compraba ropa usada a los sastres. En su casa no había llave. Se podía entrar y salir libremente. Había tantos libros que no se veían las paredes. Sus gatos, de tanto pasearse en los estantes –decía Caldú– parecían haber adoptado la doctrina socialista. Trabajaba en la herrería cuatro horas en la mañana, y en la tarde escribía. Con él, Osvaldo aprendió el oficio de la forja. En el hervidero político que se había convertido la Argentina de los 70, con los vientos de la revolución cubana soplando a toda velocidad y la indignación precipitada por la muerte del Che en Bolivia a flor de piel, la casa de Dardo se llenaba de amigos, artistas, poetas, cineastas. Allí se formó el Ateneo Literario. No iban sólo a conversar. Allí tenían un mimeógrafo para hacer volantes. Parecía que la revolución estaba a la vuelta de la esquina, y, entre plática y plática, fumando los cigarros de Nelly, la esposa de Dardo, los jóvenes salían a distribuir las octavillas y pintar los muros, mientras el herrero, a sus 60 y pico años, cuidaba los operativos. Esas tertulias terminaron siendo un semillero de cuadros para las organizaciones revolucionarias. Unos, como Osvaldo, se sumaron a las filas de las Juventudes Guevaristas; otros, a las de Montoneros o a otras organizaciones. En 1971, recién muerto su padre, Osvaldo se mudó a Chile. Trabajó en la protección del presidente Salvador Allende, en la calle Las Conde, donde tenía una casa Arturo Hoffmann, un jefe de seguridad. Estuvo allí un año. A su regreso fue detenido en la frontera. Le encontraron material comprometedor. En las cuevas fue sometido a un simulacro de fusilamiento. A partir de ese momento, la cárcel se cruzó en su camino en varias ocasiones. En Paraná lo detuvieron transportando material del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). En ese momento, la legislación no era tan dura. Pasó cuatro días tras las rejas y salió. Viajó hasta la frontera, pero fue arrestado en un hotel en Concordia. Finalmente, tras varias caídas, el 19 de octubre de 1975, terminó prisionero en Coronda, un proyecto de exterminio físico y metal, operado por la Gendarmería. A él le tocó estar en el pabellón cinco, destinado a los irrecuperables. “En Coronda, Provincia de Santa Fe –decía Osvaldo–, podíamos estar meses sin salir de la celda porque había un montón de técnicas para que no saliéramos. Silbar, cantar, sentarse, eran delitos. No había ni papel ni lápiz. Sacaban los suéteres en invierno y los devolvían en verano. Había que ducharse con agua fría a las 5 de la mañana en pleno invierno. Pero, en ese régimen de tanto aislamiento, se logró que las tres organizaciones más importantes, PRT, Montoneros y Poder Obrero fueran en una sola dirección.” Un azar macabro, le permitió a Osvaldo salvar la vida. Con 22 años, era el mayor de los jóvenes que se reunían en casa de Dardo. Él fue detenido por última ocasión en 1975. Los demás siguieron reuniéndose y actuando. Pero a ellos ya no los arrestarían: fueron detenidos-desaparecidos, ejecutados extrajudicialmente, torturados, por el comando Bruno Genta de Libertades de América, brazo de exterminio, operado desde el cuartel de Mercedes. Osvaldo recobró su libertad gracias a la nacionalidad española de sus padres. En parte por la presión de la Cruz Roja Internacional, salió a España, con una causa, esposado y pesando 67 kilos. Allí vendió artesanías en la calle y se embarcó en organizar la resistencia en Argentina, con planes de retorno que nunca aterrizaron. Fue entonces que viajó a México y, para ganarse la vida, vendió ropa y, más adelante, se volvió chef y restaurantero. Pese a ello, siguió trabajando de herrero muchos años “porque es mi hobbie y además los martillazos me recuerdan mi taller con Dardo. Es muy grato estar pegando con el martillo al yunque”. Hasta su último suspiro, hace apenas unos días, siguió luchando contra el olvido. “La lucha sigue en Argentina –ex­plicaba–. Aquí estamos los viejos para tapar los baches de la memoria. Hemos tratado siempre de denunciar la situación. Tenemos cantidad de compañeros desaparecidos. Los que tuvimos la ventura de salvarnos tenemos que contar la historia porque es la historia de los compañeros que dieron la vida y no pueden contarla”. Hoy, Osvaldo, El Rojo, descansa arrullado por las viejas canciones de los milicianos republicanos españoles que le cantaba su madre y por la marcha de sus antiguos compañeros: Por las sendas argentinas / va marchando el Errepé / incorporando a sus filas / al pueblo que tiene fe. Twitter: @lhan55 El autor es periodista y coordinador de la sección opinión de La Jornada

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Pronunciamiento público por la preservación del Museo de Historia Natural «Alcide d’Orbigny» y del predio donde se emplaza

Está en debate la construcción de un palacio de convenciones que quiere imponer el gobierno municipal de Cochabamba, en un predio expropiado con ese objeto en 1993, hace casi 30 años. El problema es que, con ese fin, quieren reubicar el museo Alcide Dórbigny, actualmente en funcionamiento y cuyo aporte a la ciencia y cultura es valioso, medida con la que además de poner en riesgo las especies vivas que están siendo preservadas en el museo según los responsables, con la construcción también eliminarán la mayor parte de la rica vegetación y biodiversidad existente en el predio. Sin coordinar con las otras instancias de gobierno como establece la Ley 593 del 30 de octubre de 2014, es decir Ministerio de Culturas y Gobernación, ni con la Universidad Mayor de San Simón por su participación en la gestión científica y cultural del museo, el gobierno municipal promovió con el Colegio de Arquitectos de Cochabamba un concurso de ideas arquitectónicas, cuyos resultados no fueron socializados y al parecer están siendo descartados por el mismo gobierno municipal. Como respuesta, la justificación del gobierno municipal, a través de sus voceros, redunda en el aparente riesgo de perder el predio en caso de no cumplirse con el objeto de la expropiación de 1993; también creen que porque el predio está a nombre del gobierno municipal y por la autonomía, tienen la prerrogativa pese a todo. De la misma manera, sin mayor reparo están manifestando que el proyecto representa desarrollo y modernidad, y que Cochabamba se convertirá en el centro de actividades culturales y del conocimiento, en linea con su presunta vocación. Por último, pasaron al ardid discursivo e imprudente de afirmar que el museo está monopolizado por una familia. A partir de esta situación, corresponde señalar lo siguiente: • Por normativa el predio está a nombre del gobierno municipal; por lo tanto, no pierde su condición de espacio público para el bien público. Consecuentemente, su uso no es privativo del gobierno municipal, menos para implementar un proyecto que la mayoría no quiere y que no se necesita. Si el problema es el cumplimiento del objeto de la expropiación de 1993, como también se quiere hacer creer, pues que el gobierno municipal tramite el cambio del objeto para no perder el predio, acción que seguramente tendrá respaldo masivo en Cochabamba. • El predio, por la vegetación que contiene, está cumpliendo funciones ambientales insustituibles. Es un pequeño bosque en medio de la ciudad con importante aporte a la biodiversidad por las especies que alberga. Este es el valor del predio, en una ciudad con deficiencia de área verde y vegetación con aporte ecológico, contaminada con el discurso de ciudad jardín cuyo valor no trascendió la estética trivial de algunos jardines privados y en áreas suntuosas. La prueba es que Cochabamba está entre las ciudades más contaminadas atmosféricamente en Latinoamérica. • Por las necesidades básicas en zonas de varios distritos del municipio, la inversión pública no debería destinarse a edificaciones ostentosas alejadas del beneficio mayor. Estas necesidades son las mismas de hace varias décadas, la mayoría con origen en las primeras gestiones del actual Alcalde, en el mismo cargo, cuando la política municipal se caracterizó, por un lado, por facilitar la conformación de más asentamientos urbanos en zonas no permitidas y, por otro lado, priorizando la inversión pública en el maquillaje de algunas zonas de la ciudad, y sobre todo, en la extensión de redes de servicios hacia lugares deshabitados para habilitar y valorizar suelo, que luego fue destinado a la construcción de equipamientos y condominios privados de alta renta. Gestión inmobiliaria desde la municipalidad en beneficio directo de mercaderes del suelo como MAREVI. • El proyecto, cualquiera sea de esa magnitud y características, no puede estar pensado solo del perímetro del terreno hacia adentro, porque previsiblemente tendrá impacto en el entorno donde se emplaza. La pregunta es: ¿Se pensó al respecto en el gobierno municipal, considerando además que desde 1993 han transcurrido cerca de 30 años y es posible que la ciudad y necesidades hayan cambiado?. Algo en lo que debemos convenir por los problemas actuales en nuestras ciudades, es que la gestión pública debería tener como base la planificación integral y el cuidado del bien común, antes que construir proyectos descontextualizados y discordantes con las necesidades. • La idea de progreso en el gobierno municipal, la que está siendo expuesta por sus voceros, es lamentable porque está asociada a más cemento y menos naturaleza, nuevamente están maquillando algunas partes de la ciudad reproduciendo lo ocurrido décadas atrás. Lo propio con el falso y poco creativo discurso de que ese palacio de convenciones promoverá la intelectualidad, la cultura y el conocimiento, porque a tiempo de demostrar que poco o nada conocen al respecto, es poco intelectual pensar que el resto, la mayoría en realidad, aceptaremos esos argumentos. • Por la naturaleza cambiante de lo que se expone desde el gobierno municipal y que ahora suma el relato desgastado del anticochabambinismo, denota que se agotaron sus recursos; recientemente advirtieron que “la decisión ya está tomada”. Esa postura que resta valor a lo que la mayoría quiere y a la Ley Nro 593 que busca proteger y preservar el patrimonio, también está confirmando las limitaciones de los voceros municipales. De la misma manera, es inocente creer que con el pretexto de la autonomía cualquier entidad pública puede arrogarse acciones privativas con bienes públicos, puesto que por norma es obligación de los gobiernos autónomos registrar a su nombre un espacio público, acto necesario que no privatiza el bien en favor de nadie. • En conclusión, la ciudad de Cochabamba está congestionada y saturada porque concentra los principales equipamientos cívicos, administrativos, políticos, de abasto, etc., y por sus vías circulan la mayor parte de automóviles, principalmente del transporte público de toda la región, no solo del municipio; la ciudad adolece de espacios públicos adecuados, sobre todo de áreas verdes y de vegetación. En consecuencia, apelando a criterios básicos de planificación y a un mínimo de sensibilidad con la ciudad de

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Pasan los años y sigo siendo aprendiz de gestora cultural

Amalia Canedo Vengo trabajando de forma empírica hace unos 19 años, el comienzo de está mi carrera en el campo cultural inició entre lo accidentado y el juego de manera temprana, mi ruta debía estar encaminada a la “justicia” que no existe en nuestro país (irónico), ese camino que más bien no terminó de clarificarse ante mi mirada, que cada día se torcía más hacia el sendero izquierdo de la carretera de mi vida, comenzamos a andar entre el juego de aprender a tocar tambores con la murga del colectivo de títeres y artistas potosinos, que en ese instante pertenecía al colectivo COMPA de la ciudad Satélite en el Alto. Cada día que compartíamos era de mucho aprendizaje en la vida de todos los casi adolescentes que frecuentábamos la casa de la familia Loredo Cárdenas ( Títeres Elwalky) , ahí creo que la vida de muchos de nosotros cambio de rumbo entre la militancia y el amor y fraternidad, con que los sueños se tejían eran poderosos, en cada rincón se respiraba arte y ese arte que decimos comprometidos con la revolución social y cultural que nosotros comenzábamos a sentir en nuestras vidas. Recuerdo muy gratamente los primeros encuentros con la firme creencia de que hacer militancia en el arte era comprender desde los cimientos del quehacer cultural en lo cotidiano, todo comenzaba como un juego y aún sigo pensando que ese deseo constante de jugar es el que hoy me permite seguir creando espacios para desarrollar mi creatividad y la creatividad de otros ellos llamados artistas. Yo llamada “gestora cultural” pero no de esas gestoras culturales formadas en las aulas universitarias, sino de esas que por el paso del tiempo y por el oficio que han desarrollado a base de trabajo pragmático y empírico se han hecho. De esos que son la mayoría de los que trabajamos diariamente en este oficio de soñar, de tejer y de observar nuestra realidad no desde una burbuja impermeable a su rol social sino desde la acción conjunta de construir espacios para desarrollar los talentos , las capacidades y por supuesto desde comprender nuestro entretejido cultural y social. Es complejo tan complejo que tenemos en nuestra vida cotidiana diferentes lenguajes que debemos aprender a interpretar y decodificar. Son tantos años que venimos jugando con el rol de gestionar cultural, gestionar espacios de desarrollo principalmente para el arte, que hemos aprendido a siempre estar buceando en la profundidad de este complejo territorio que nos ha tocado, siempre en busca de la belleza en cada situación complicada y jodida que se nos presenta. Cuando había comenzando a mis 16 años, entendía que esos espacios de escuchar música, de ver títeres en construcción, de ver ya las obras para poner en escena, de escuchar a cada uno de los componentes de ese colectivo tan rico en nuevas experiencias, en vivencias viejas, en revoluciones , en re construcción de una mirada nueva y esperanzadora que era la re fundación de nuestro país y pasar de ser una República con mirada colonialista , racista , clasista y porque no decir misógina y hegemónica, hacia la aceptación de nuestra pluralidad, compleja como es ahora nuestro Estado Plurinacional. Ahí fue cuando las decisiones sobre el rol que desempeñaba y desempeño ahora tenía mucho más sentido porque hablamos de cuestionar, de entablar diálogos que nos permita sentirnos identificados con nuestro ser boliviano. Por supuesto que aún seguimos en proceso de deconstrucción y de aceptación de la pluralidad que esta historia tendrá muchos años más para seguir en debate y en constante modificación – ¿por qué escogimos este camino?- porque estábamos convencidos de que se nos abría muy grande la puerta de la aceptación de la cultura, nuestra cultura como piedra fundamental de la construcción de la verdadera identidad boliviana . Con los años aprendimos que el arte debe ser integral y debe constantemente cuestionarse porque también la belleza se encuentra en saber que no todo está escrito y nada está resuelto aún… La autora es gestora cultura (de alasitas).

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Poesía y política ¿un compromiso con la muerte?

Carolina Morón Despellejar los sesos a pura palabra cruda Cuando alguien muere nos decimos estar en duelo, – que palabra enorme- pensé al visitar la apacheta de los 11 compañeros asesinados en la masacre de Huayllani, mientras quien parecía el abuelo de uno de ellos recolectaba las flores viejas y las cambiaba por unas frescas. La palabra duelo me remite a dolor, a dos espadachines y a muerte, en tanto, me remite a tristeza y a combate. Es quizás esta palabra la gran contenedora de esas emociones en tensión , es una palabra que cae hacia un punto específico en el tiempo, a una “etapa de la vida” y aunque ahí donde punza es donde más duele, también el dolor demora, dilata, se escabulle y se es durante toda la vida de una y durante todas las vidas de muchxs. Los duelos se heredan, viven en la piel, en las venas, en los pies, en los ojos aguados que se hacen cascadas que a chorros incontenibles salen corriendo a invadir y proclamarse como tal, como duelo vivo, duelo latente. Doler entonces es memoria y es combate, refugio y ataque. ¿Cómo es el duelo que se va de nuestra mirada próxima y hasta de nuestra experiencia, pero que se instala en el pecho angustiado? Hay muchas maneras de contar nuestra historia, sin duda la más estremecedora es la que se cuenta desde la muerte, pues es entonces que la fragilidad humana de los libros se hace carne. Detenerse a pensar la historia desde los cuerpos arrebatados y demorarse en ese pensamiento es un homenaje, hablar de las ausencias sigue siendo ese tabú que convierte a las vidas arrebatadas en olvido, por tanto el acto de demorar el entendimiento y respirar las ausencias son actos de resistencia ante la historia hegemónica que escribe precoz los complejos caminos trazados como si fueran una línea recta y simplona, la tendencia de esta historia hegemónica es precisa y selectiva en lo que le conviene, tiene el poder de administrar las palabras, de sabotear nuestras subjetividades mediante las mismas y así hablar poco o nada de los tramos e intersecciones oscuras en el caminar de nuestra historia profunda, aquellas llenas de duelos desprevenidos y tristezas rabiosas, maestras de todos y todas nosotras, los tramos donde la verdad abunda. Lo que nos enmarca en un duelo colectivo e histórico son las masacres a nuestros pueblos. El término masacre se define de varios modos, entre ellos destaca el del diccionario de uso español “matanza salvaje de personas” un homicidio masivo premeditado y detonado por un gran desprecio a la vida humana. El historiador José Emilio Burucúa, nos explica que en la antigüedad “la masacre aparece como un derecho del monarca, porque el monarca construye su poder a partir de eso” lo que nos abre hacia la discusión en el presente del ¿por qué siguen sucediendo las masacres? ¿Qué pasa cuando demoramos nuestro entendimiento en ellas, las masacres? ¿Cómo generar espacios de pensamiento en el horror y la tristeza que traen consigo? Quizás la poesía es esa generadora de espacios. El sentimiento de responsabilidad de quienes aún estamos en vida se traduce en intentos de honrar, deshilar, volver a mirar, seguir doliendo esos momentos marcados por la violencia bélica desmedida. Cada una de las formas en las que se manifiesta el duelo es un clamor por justicia y el encuentro de un presente sensible que toma de la mano a un pasado espeso. San Juan, Tolata, Epizana, Villa Tunari, Huayllani, Senkata, todas masacres desgarradoras, políticas y sistemáticas, con un fondo capitalista dominante compartido donde los asesinadxs son los mismos hermanos y hermanas de siempre. ¿No tendría el tiempo que dotarnos de las agallas para nombrar la muerte y así fortalecer la trinchera en contra el “olvido y perdón”? La muerte no es solo de quien se va, sino de quien se queda, La muerte no se disimula, se la traga entera y de golpe. No es igual la incertidumbre del que muere accidentado a la certeza de quien muere envuelto en balas con rostro, esa es la muerte arrebatada, despojada, arrancada, calculada. Escribir a la muerte arrebatada es escribir a los cuerpos situados en un contexto, territorio y tiempo concreto, con una historia y experiencia específica, es escribir entre las tensiones de la política y el dolor desde el registro sensible de los hechos. La muerte y las ausencias son temas que siempre vuelven en el mundo de la poesía, pero ¿qué y cómo es hablar de la muerte desde la poesía en este tiempo? Cuando un cuerpo se ausenta las palabras se quiebran y estallan, empiezan a hacer lo que pueden para dar cierto orden y sentido a una cascada imparable de emociones. ¡Los han matado! era el murmullo que empezaba como un fantasma y que de golpe se hacía tangible en noviembre de 2019, son más de 2 años desde que la violencia de Estado en su explícita cúspide se expresada con montones de militares armados, en tanques y helicópteros disparando al pueblo boliviano. Con registros, informes, testimonios sobre estos hechos ¿Cómo es posible, que a día de hoy, tantxs actúen como si no hubiera pasado nada? Cada momento de escritura para y por los ausentes de las masacres de nuestra historia es un repensar cuánto deseo que no existieran las razones para hacerlo, sin embargo razones sobran. Los desmemoriados atrevidos son una de ellas, gran ejemplo los artistas que se autonombran apolíticos pero que en sus acciones siembran discursos y dispositivos de odio y olvido, anteponiendo así el ego frágil de artista de élite que no es más que el ímpetu de irresponsabilidad que los conduce a vivir aplaudiendo militares en lugar de acompañar el dolor del pueblo. Poco se habla del arte de tinte liberal y su peligrosa incidencia en la subjetividad e imaginario colectivo, y tristemente también es poco lo que se habla del impacto de la muerte en el colectivo, todo lo que viene después del arrebato, todas las emociones que se

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Un consejo para Manfred Reyes Villa sobre el Museo de Historia Natural Alcide d´Orbigny

Andrés Huanca Rodrigues Busqué en Google Maps cuántos centros de convenciones hay en la Ciudad de Cochabamba, de esos que pueden servir a los propósitos del alcalde Manfred Reyes Villa con su nueva «mega obra», y me salieron como 20. De esos, 8 en la zona norte, a menos de 10 minutos del Museo de Historia Natural Alcide d´Orbigny, que la alcaldía pretender desplazar. También busqué cuántos museos de historia natural hay en una ciudad de casi un millón de almas y que es la cuarta más importante de toda Bolivia: solo hay uno, el d´Orbigny. Y ahí a uno le vuelve a caer como teja en la cabeza el recuerdo de por qué Manfred Reyes Villa fue revocado y no puede levantar una piedra que ya se encuentra con una sentencia por casos de corrupción que cometió: Estableció aquella miserable tradición de gestión municipal en la Ciudad de Cochabamba que consiste en construir enormes mamotretos de concreto, de cortar el pasto de plazas ya existentes, y abrir caminos de acuerdo a los intereses de la especulación inmobiliarias que beneficie a los amigos, todo mientras se roba el dinero de la gente. A la vez que se ignora, clausura, desplaza, perjudica el espacio público, compartido, y en especial el dirigido al conocimiento y al arte, sumergiendo a nuestra querida llaqta en este pantano de atraso reaccionario. ¿Invertir, yo qué sé, en uno de los pocos museos para mejorar su infraestructura, o la construcción de una mejor biblioteca especializada, tan escasas cuanto necesarias, o invertir para que tenga nuevas secciones con exposiciones modernas, como las de otros países que hacen de los museos casi parques de diversión para niños pero dirigidos al conocimiento? No. ¿Incentivar con mayor decisión y amplitud la visita de los centros educativos e instituciones públicas al museo, para darle mayor viabilidad y hacerle un favor a nuestra gente, dado que tener mayor conocimiento de este mundo no daña a nadie? Tampoco. ¿Aumentar el presupuesto para tener más personal, dándole más oportunidades a la enorme cantidad de investigadores desocupados de Cochabamba, contribuyendo de este modo al conocimiento científico de nuestra región y país? Qué pues. Para el burguesmaestre de lo que se trata es encumbrar la enorme gloria de acercarse a tener una decena de centros de convenciones en la zona norte de Cochabamba, que le servirá sobretodo a él y pequeños círculos sociales que creen que el centro de Cochabamba está en la Plaza de las Banderas, y no a la gran mayoría de llaqtamasis. De lo que se trata, según su vocero, es que después algunas de las piezas del museo sirvan de ornamento para los lujosos encuentros del Centro de Convenciones, exhibiendo su profunda ignorancia al creer que eso equivale al trabajo de un museo que no es solo un muestrario, sino un centro de producción de conocimiento y trabajo especializado. De lo que se trata para el equipo del burguesmaestre es de desplazar un museo de un lugar conocido e idóneo, al lado de un centro cultural, el Centro Simón I. Patiño ¿para llevarlo a dónde? Al Jardín Botánico, otro espacio abandonado por la miserable tradición de gestión municipal y que no solo padece de la indiferencia, sino de los daños de otra de esas “mega obras estrella” mal diseñadas -habría que hacer la cuenta de si ya también nos acercamos a los diez distribuidores de carros- que hacen del otrora llamado «pulmón de Cochabamba» una isla rodeada y asediada por avenidas, y su entrada un infierno para el peatón. Por lo que le digo al señor Reyes Villa que la solución a este conflicto no es tan difícil si se piensa realmente en la gente. Le digo, escúcheme y acate el siguiente buen consejo. Continúe con la construcción de un museo al interior del Jardín Botánico como dijo, pero sin desplazar, cerrar y dañar al d´Orbigny, es más, invierta más en este último para que vuelva a una mejor y pronta actividad. Así tendremos dos museos de historia natural, o un flamante nuevo museo dedicado a una de las infinitas posibilidades que nos puede regalar el conocimiento, sin atacar a la ciudadanía cerrando uno de nuestros pocos museos. Esto será de provecho para todos los cochabambinos, en tanto se trataría de un nuevo espacio público, de los que tanta falta nos hace en esta ciudad que parece crecer en contra de sus habitantes, y que además nos daría un lugar más para pasar nuestro tiempo, ya que andamos podridos de aburrimiento de solo poder comer y chupar. Ahí si necesita un centro de convenciones para organizar uno de esos eventos en los cuales usted y sus amigos se puedan sacar fotos para revistas VIP, de gente VIP, y que a nadie en realidad le importa, haga como yo y busque en Google Maps, encontrará que a menos de diez minutos de su casa hay varios de estos centros para su provecho. El autor es un cochabambino.

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Somos actores/actrices surfeando la multitudinosa mar

Carlos Bleichner Delgado Este enero, esta ola, en Bolivia; está demandando parar. Cuesta parar. Duele resignar proyectos que vinculamos a sueños. ¿Posponerlos? Ni sé si estamos posponiendo o cancelando. Desde el paradigma actoral que vengo compartiendo en estas columnas, y con el que decido transitar el mundo, es sorprendente darse cuenta en carne propia y observando otros cuerpos actuar, que: la arritmia es vida. Cuando una actriz/actor dice su texto con una cadencia inmutable; es CASI un significante de que no está hablando, no está viviendo lo que dice, está tirando las palabras (a veces como si fuera sólo un ejercicio de memoria). En cambio, cuando una actriz/actor se detiene en medio de una palabra, de una oración, se pierde, le urgen respuestas, lo que dice no le alcanza, se acelera, y se deja sorprender por velocidades variables de habla y de escucha; asistimos a un acontecimiento, la realidad de la obra se ensancha, experimentamos la situación que la obra esté desarrollando. Vivimos. Es muy difícil dejarse llevar por las arritmias de lo vivo. Sucede poco; sigamos entrenando. Pero OJO, dije CASI a todo esto; porque puede ser que alguien que crea mucho en esto, se dedique a la reproducción formal de velocidades aleatorias. En ese caso asistiríamos a una actuación que busca causar la impresión que lo vivo ocasiona; pero desarrollando un PARECER y no un SER o mejor aún, un ESTAR. La diferencia es radical. Una actuación que busca parecer, busca manipular al otre; una actuación que busca estar, busca modificarse. La diferencia es política. Por ahí va la cuestión misteriosa: estar. No se trataría de romper ritmos como cuestión de formas. No porque de repente hable más rápido estaré más presente. Se trataría de activar un modo de estar, que a través de la percepción se integre de una manera comprensiva con los tiempos, ritmos y velocidades que el aquí y ahora detona. Abrirnos al vértigo. Es un reto. A veces parece imposible este nivel de encuentro, ¿cómo lo activo? Cuando juegas tenis, viene la bola, no te desesperas ni te lerdeas y le das en el momento justo, en el lugar justo: eso es. Cuando sacas abrigo para tu hije cuando hace sol; pero de repente se larga la lluvia y se pone frío: esa percepción es. A veces parece azar; pero es más seductor pensar que en realidad es percepción. Necesitamos seducirnos. Lo erótico mueve montañas, surfea las mejores olas. Cuando hueles los pensamientos de alguien: eureka, ni pensaste en el ritmo, ya estás actuando y te juro que esa velocidad no es estable. Cuando pienso como mi abuelo digo: “los chicos de hoy viven todo más rápido no pueden parar la tecnología les ha atrofiado el cerebro”. ¡Y en parte es cierto! Pero no son les chiques de hoy nada más; somos nosotres también. Mi hijo, cuando pone la leche al microondas, mientras calienta, se pone a correr alrededor del departamento, tiene un circuito. Me emputaba que haga eso. ¡Cómo no puede esperar! Un día lo encaré, hablamos de Toph, de “Avatar, la leyenda de Aang”: ¿Qué le enseña la Toph al Aang? A escuchar y esperar. ¿Y por qué tienes locoto en el poto y no puedes esperar a que el microondas caliente tu leche y te pones a dar vueltas por la casa? Estoy jugando papá. Me gusta calentar mi leche porque quiero ver si puedo llegar más lejos en el mismo tiempo. Eso es. Soy un boludo, obvio. ¿Qué quería, que se quede mirando el microondas? Necesitamos jugar con el tiempo. ¿Cómo puedes jugar si no estás? Es una cuestión de respeto y de avasallamiento. Si la ola de enero me dice que no puedo volver a presentar nuestra obra porque hay muchos contagios; necesito respetarla. Me preocupa que el elenco se disuelva, que la data que fueron adquiriendo los cuerpos se pierda, que la apertura que fuimos construyendo a paso de una hormiga bien lentita, laboriosa y escurridiza se cierre o se acomode en lugares cómodos y conocidos. Tengo miedo a que dejemos de sentir, que se cierre nuestra piel por miedo a contagiarnos, que perdamos el olfato por obturarlo con barbijos, que nos tengamos más miedo del que nos tenemos (miedo a la otredad) porque la distancia social nos lo autoriza. Hace años, cuando unes compañeres actuaban en la universidad en Bs. As., un compañero estaba muy incómodo en el piso. La maestra, Silvina Sabater, le dijo que se acomodara. Después de algunos intentos fatigosos, él le respondió que no podía; no sabía cómo. No encontraba el piso. A lo cual la maestra le dijo que simplemente escuche su cuerpo. No existe un manual que indique paso a paso cómo apoyarse; especialmente en una situación desconocida. No siempre los mejores apoyos del cuerpo son los pies y necesitamos escuchar nuestros cuerpos para apoyarnos en zonas que a veces ni sabemos nombrar. Nuestros cuerpos se acomodan solos, como gatos. Si insisto mucho, exactamente por ahí no es. Nuestros cuerpos, en sus naturalezas, son más sabios que nosotres. Comprenden que el tiempo es la materia prima de todo y, por ende, saben degustarlo. Necesitan relajarse para apoyarse; encontrar el piso. Arraigarse. Estar presentes. Cuesta un huevo a veces. Soltar. Aflojar. Dejar girar el timón. Pero las incertidumbres, los contratiempos; no dependen de nosotres. Lo más hábil que podemos hacer es jugar distendides con lo que hay en el entorno. Dejarnos sorprender por el mar y sus tiempos insólitos es germen de creación. El autor es actor.

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