Opinión

Consolidando la reactivación

Richard Quispe  La Paz/ Economía y más. – Los pronósticos de la economía mundial anuncian un año de lenta recuperación con relación al observado en 2021, debido a la pandemia y la reducción del apoyo público. En el caso de Bolivia, el Banco Mundial pronostica un crecimiento de 3,5% para este 2022 y el Fondo Monetario Internacional de 4%, mientras el Gobierno proyecta un crecimiento de la economía de 5,1%, un tanto optimista con relación a los pronósticos efectuados por los mencionados organismos internacionales. Existen factores que condicen la proyección del crecimiento de la economía boliviana, siendo el elemento central la consolidación de la reactivación económica, aspecto que está asociado a diferentes factores; como la gestión de la pandemia, en la cual se debe considerar la aparición de la variante Ómicron del COVID-19 y el incremento de los casos de contagio de la mencionada variante, situación que nos ha recordado la vigencia de la incertidumbre en torno a este virus. Ante esta adversidad, se están asumiendo medidas para contrarrestar los efectos de la pandemia, como la vacunación de la población desde los cinco años de edad; asimismo, se prevé la llegada de millones de vacunas para tratar de inmunizar al total de la población; sin embargo, algunas personas no aceptan la vacuna por diversas razones, por lo que se están adoptando diferentes medidas para tratar de persuadirlas a vacunarse, limitando su acceso a diferentes espacios donde se concentran multitudes. Por su parte, con relación a la política fiscal expansiva diseñada para apoyar a la economía en el corto plazo, como respuesta a la pandemia y procurando la reactivación de la economía, se continuará dinamizando con la inyección de recursos económicos previstos principalmente en el Plan de Desarrollo Económico y Social de Bolivia 2021-2025, denominado “Reconstruyendo la economía para vivir bien, hacia la industrialización con sustitución de importaciones”, que prevé una inversión de $us 33.197 millones, apuntando a la industrialización del país, la sustitución de importaciones y la reducción de la pobreza; estas medidas apuntan también a la consolidación de la recuperación de la economía en el corto plazo. Otro aspecto, no menor, es el comportamiento económico de los principales socios comerciales y estratégicos regionales de Bolivia; en tal sentido, la recuperación de la economía brasileña y argentina, de las cuales el Banco Mundial prevé un crecimiento de 2,5% y 1,7%, respectivamente, es un elemento que hay que considerar por los lazos económicos que nos vinculan, pese a que sus proyecciones son menores a las previstas para nuestro país. En materia comercial, es importante resaltar que Bolivia, a noviembre de 2021, alcanzó un superávit de balanza comercial con un saldo acumulado de $us 1.729 millones, pese a la fuerte inversión de recursos realizada para la importación de vacunas, aspecto importante en la generación de divisas para nuestro país en un escenario de restricción del comercio internacional. Otra medida a considerar representa el impacto que está generando el Fideicomiso para la Reactivación y Desarrollo de la Industria Nacional (Firedin), que cuenta con Bs 1.261,1 millones, de los cuales, a diciembre de 2021, se colocó el 51,8% para capital de operaciones y de inversión para sustituir importaciones, que sumadas con otras medidas de carácter crediticio completan las medidas para la recuperación de la economía. Es importante recordar que en años pasados la economía, con su modelo “hecho en Bolivia”, nos brindó resultados satisfactorios en materia de crecimiento, siendo líderes de la región por varias gestiones consecutivas pese a las adversidades, por lo cual este año no debería ser de diferente manera, debido a las señales claras que muestran las medidas adoptadas. En suma, debemos ser optimistas y no críticos pesimistas. Pese a estas señales claras del manejo responsable de la economía, hay algunos pronósticos que se vienen dando desde 2006, como el tema del “piloto automático” anunciando que la economía se conducía por sí misma gracias al modelo neoliberal estructurado desde 1985, pero que el mismo tenía un límite que nos llevaría a una crisis económica sin precedentes; el presagio de los efectos devastadores de la “crisis financiera” para la economía boliviana debido al presunto mal manejo de la economía, que nos llevaría a sumirnos en la recesión y el fracaso del modelo económico social comunitario productivo; la teoría del “efecto rebote” con una panacea automática que no depende de ninguna medida económica y que solo actúa por inercia, son algunos ejemplos de pronósticos pesimistas atrincherados en ideales ortodoxos y que distan de la realidad observada de la economía boliviana.

Consolidando la reactivación Leer más »

¿Hacia dónde va Brasil en 2022?

Emir Sader Ciudad de México / La Jornada. – Brasil completa en 2022 cinco años de ruptura de la democracia. Fue la segunda ruptura desde el golpe de 1964, cuando el país padeció 11 años de dictadura militar. En aquel momento, terminada la dictadura en 1975, se dio un largo proceso de transición democrática, con una serie de circunstancias que hicieron que el primer presidente civil fuera José Sarney, originario del mismo régimen militar. Fue una transición conservadora, en que la democratización se ha limitado al restablecimiento del sistema político liberal. Nada más se ha democratizado en el país: ni la propiedad de la tierra, ni los medios, tampoco el sistema judicial o cualquier otra instancia de poder en la sociedad brasileña. La fuerza de la izquierda era pequeña, no logró siquiera el voto directo para la elección del presidente de Brasil. Fue un colegio electoral el que lo hizo. En 2022 se dibuja una nueva transición democrática. Todas las encuestas dan la posibilidad de victoria de Lula, incluso en primera vuelta. Ninguna encuesta, ni ningún análisis apunta a la posibilidad de que Bolsonaro logre religirse. A su vez, el lanzamiento de la candidatura del juez Sergio Moro ha fracasado, él se queda como uno más del montón de precandidatos con índices muy bajos en las encuestas. Este 2022 será de campaña electoral, sin duda. Marzo es el plazo para presentación de candidaturas. Lula será candidato por el PT, con el apoyo de otros partidos de izquierda. Hay especulaciones sobre si Bolsonaro pudiera desistir de su candidatura, para no tener que hacer debates con Lula y para no sufrir una derrota apabullante. Podría garantizar un cargo parlamentario, que lo defendería de las graves acusaciones que pesan en su contra. Será, de todas maneras, una campaña sui generis. Lula y Dilma, victoriosos dos veces, nunca habían ganado en primera vuelta. Esta vez Lula no es más el candidato del PT. Es el candidato de todas las fuerzas democráticas y ­antibolsonaristas. Su campaña recoge las demandas acumuladas en estos años de autoritarismo, de negacionismo, de arbitrariedades, de odios y de desprecios por las vidas humanas y por la democracia. Por ella representa a la gran mayoría de los brasileños, marginados de la política por quienes se valían de la crítica de la política para ejercer el poder de la forma más arbitraria. El antipetistmo fue superado por el antibolsonarismo. Esta es la clave del cambio radical de la situación en Brasil. Se había valido del olvido de las experiencias de gobierno del PT para intentar imponer una falta memoria de que los problemas actuales del país serían herencias de lo que el PT había generado. Pero es el carácter brutal que ha asumido la presidencia de Bolsonaro al hacer que él se volviera el personaje predominante en la vida política brasileña en los últimos tres años. El alza del rechazo al presidente ha hecho que el antibolsonarismo sea el factor fundamental que se fue generando en los dos últimos años, hasta el último año del primer mandato de Bolsonaro. Surgido de la trayectoria del PT y de sus propias experiencias de gobierno, Lula, así como salió de la cárcel y recuperó todos sus derechos, pasó a liderar las encuestas presidenciales. Difícil imaginar cómo esa situación pueda cambiar. Ni por la vía de alguna caída brutal del apoyo que Lula recibe, ni por la recuperación del apoyo de Bolsonaro, tampoco por la ascensión de algún otro candidato. Este parece ser el intento que le queda a la derecha no bolsonarista, dentro de la cual están los medios. Sería retomado el intento, fracasado hasta ahora, del juez Moro como su candidato alternativo. En ese marco, todo indica que, conforme pase el tiempo hasta el 2 de octubre, día de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, se consolide el favoritismo de Lula, con adhesiones de cada vez más gente a su candidatura. Él ya tiene el apoyo de poco más de la mitad de los evangélicos. El sector más resistente es el de los empresarios, que mayoritariamente aún apoya a Bolsonaro. El intento de teatralizar su internamiento en un hospital como resultado de un supuesto caso de obstrucción intestinal por parte de Bolsonaro demuestra cómo su arsenal de instrumentos es viejo, pero sin la eficacia anterior. Habrá otros acontecimientos como esos. Queda pendiente saber si serán suficientes para impedir que Lula gane en primera vuelta o que Bolsonaro impida que otro candidato lo supere. Este 2022 es de nuevo un año importante en Brasil, decisivo para el futuro del país y, de alguna manera, para el conjunto del continente, junto con las elecciones en Colombia. Lula y Petro son sus protagonistas centrales. El autor es filósofo y politólogo brasilero.

¿Hacia dónde va Brasil en 2022? Leer más »

La próxima vez será guerra civil – Por Julio Peñaloza Bretel, especial para NODAL

Julio Peñaloza Bretel Vía Nodal . – La pesadilla de un gobierno de transición inconstitucional y represivo se acabó en Bolivia el 8 de noviembre de 2020 cuando Luis Arce y David Choquehuanca comenzaron a reconducir el estado de derecho, producto de su apabullante triunfo con un 55 por ciento de los votos que les permitió acceder a la presidencia y a la vicepresidencia del Estado Plurinacional en primera vuelta, con una aplastante diferencia de 27 por ciento sobre la segunda fórmula más votada, la de Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC). El Movimiento al Socialismo (MAS) gobierna Bolivia hace catorce meses con un presidente de perfil discreto y resolutivo combatiendo el Covid-19 con una alta cobertura de vacunación que ya llega a los niños de cinco años y generando las condiciones para la recuperación de la economía que se  tiene previsto llegue este 2022 a un crecimiento aproximado de 5 por ciento. Los números de la economía sudamericana dicen que Bolivia es el país con más baja tasa de inflación del continente durante 2021, con 0.90 por ciento y si esta cifra se la compara con el 224 por ciento alcanzado por Venezuela y el 45 por ciento en Argentina, significa que la apreciación de la moneda boliviana manteniendo precio fijo por dólar estadounidense hace ya más de una década, es signo de que en el país las variables de la economía se encuentran bajo control y permiten pensar que no hay motivos para una crisis intempestiva a pesar de cuánto ha jugado la pandemia en contra de los agentes económicos formales e informales. Mientras tanto, en el ámbito político, a dos semanas de recordarse la creación del Estado Plurinacional ( 22 de enero de 2009) producto de un referéndum con el que se modificó la Constitución Política del Estado (60 por ciento de aprobación), los sectores opositores al gobierno siguen más pendientes de lo que le sucede internamente al partido de gobierno, que lo que puedan proponerle al país alternativamente. En este contexto, Bolivia se encuentra en la temporada de especulaciones sobre cambios de ministros con críticas genéricas de Evo Morales a dignatarios nombrados por el presidente Arce “que no defienden al presidente, están preocupados por cuidar su imagen personal y se autodefinen como técnicos y no políticos”. El pasado mes de noviembre, el gobierno abrogó la ley 1386 contra la legitimación de ganacias ilícitas, luego de un paro de nueve días promovido por el Comité Cívico Pro Santa Cruz, presidido por Rómulo Calvo, alfil del gobernador Luis Fernando Camacho, protagonista principal del derrocamiento de Evo Morales en noviembre de 2019. El paro, muy similar en características al de los veintiún días que desembocaron en el golpe de 2019,  se produjo casi exclusivamente en el oriente del país, más precisamente en la ciudad capital Santa Cruz de la Sierra y estaba basado en el argumento de que se trataba de un cuerpo legal con características de persecución y control político contra los ciudadanos que al gobierno le interesaría neutralizar según necesidades de coyuntura. A partir de ese momento, con el retroceso gubernamental en la puesta en práctica de esta ley, el presidente Arce que en sus discursos del 6 de agosto (aniversario de la fundación del país) y 8 de noviembre (aniversario del primer año de gobierno) había fustigado sin concesiones a los autores del golpe de Estado, decidió bajar los decibeles de sus ataques y prueba de ello son reuniones que él mismo se encargó de convocar a gobernadores y alcaldes para concertar alcances de competencias sobre la ley del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social 2021 – 2025. Ese acercamiento, en el que muchos gobernantes subnacionales opositores participaron, sirvió para distender los ánimos que ahora se encuentran sujetos a la nueva ola de contagios por Covid-19 que ha dado lugar a una alarma colectiva que ha desatado concurrencias masivas a los puntos de vacunación como no había ocurrido durante 2021. La realidad boliviana, sin embargo, es siempre más compleja que sus coyunturas que en términos de políticas económicas se han manejado con racionalidad y coherencia durante los catorce años que le tocó gobernar a Evo Morales, y que ahora continúa como presidente su ex ministro de Economía que sobre políticas públicas ha adquirido una gran experiencia.  Esa complejidad pasa por el malestar que genera la nueva oleada progresista que se está produciendo en el continente con las llegadas de  Pedro Castillo a la presidencia del Perú, Xiomara Castro  a la de Honduras y  Gabriel  Boric a la de Chile. Si a ellas se suma a los gobiernos de Bolivia, Argentina, México, Cuba, Venezuela, Nicaragua y el probable triunfo de Lula en Brasil, nuevamente los espectros del fundamentalismo evangélico y fascista del continente emprenderán campañas de desestabilización apelando a su conocimiento y experiencia en materia de instalación de noticias falsas en las redes sociales para trabajar, como muy bien saben hacerlo, en el sistema de creencias de las clases medias “apolíticas”. Como bien se sabe, la capacidad de injerencia para desatar la caída de Evo en Bolivia pasó por una acción concertada en la que intervinieron la OEA de Luis Almagro, la Unión Europea, las Embajadas de los Estados Unidos y Brasil, y la Iglesia Católica. De esa realidad, las organizaciones sociales afines al gobierno boliviano, como nunca empoderadas en su larga historia de despojos de recursos naturales, golpes de Estado y masacres, están plenamente consientes y por ello presionan para que se enjuicie y condene a Jeanine Áñez cuanto antes, y a quienes fueron parte de la defenestración, políticos ex candidatos a la presidencia, militares y policías. Áñez está recluida con detención preventiva desde marzo del pasado año, su ministro de Gobierno, Arturo Murillo, encarcelado en Miami por compra ventas irregulares de material disuasivo represivo, mientras Luis Fernando Camacho quedó legitimado por su elección como gobernador de Santa Cruz, y Oscar Ortíz que ya no habla más de política fue nombrado Rector de la Universidad Católica en el departamento cruceño: Su filiación en el

La próxima vez será guerra civil – Por Julio Peñaloza Bretel, especial para NODAL Leer más »

Y se va sintiendo que el año arranca

Amalia Canedo Ya pasaron las promesas, los salud, ya pasó un año más, uno de tantos que lo antecedente que hacen que siempre quedemos con ese tufo a nada y bueno con los primeros días del año siempre los pasillos silenciosos y con el soplo del viento frío que nos anuncia que nada nuevo o casi nada ocurrirá en esta nueva gestión, cambios de autoridades, reconfirmación de otras, reajuste de muchas oficinas públicas municipales y gubernamentales, absolutamente nada nuevo por acá. Entonces como van las cosas en casa, realmente como nos va, venimos con la resaca de siempre pero un poco más viejos, vemos promesas que no se llevan a cabo y otras que se vuelan en el aire del olvido, no sabemos si por amnesia o por equívoco adrede pero así es la situación de la cultura y las artes a lo largo de la vida de este país, siendo republicanos o siendo plurinacionales con este última forma de organización hemos logrado instaurar mínimamente la discusión de la necesidad de la cultura en la vida colectiva pero desde la subjetividad de nuestros gobernantes y por supuesto desde nuestra falta de unidad y organicidad. Somos lo que somos por todo lo que hacemos o dejamos de hacer, en la retorica constante en nuestro país está que la cultura no sirve absolutamente para nada más que distraer a la gente y no tiene porque el Estado hacerse cargo de ella. Bueno eso es pues porque siempre nos permitimos el trato clientelar con el Estado- Gobierno, dejamos que se nos vea como facilitadores de espectáculos que solo sirven para hacer un circo mediático y no un trabajo profundo y honesto desde la generación de diálogo, transformación social, construcción de nuestra identidad nacional, nos dejamos vender el ideal de que tenemos trabajo porque hacemos trabajo para entretener pero y dónde queda esto que siempre hablamos, dónde queda la lucha por la transformación social . Y es que en Bolivia nuestro máximo logro es construir edificios para ser parte de los records guiness que albergan a miles de personas sin ninguna idea de tecnología acústica para que tenga la función mínima necesaria para presentaciones masivas de arte o destruir museos y construir salones de convenciones, sin considerar que la forma responsable y respetuosa de preservar nuestra cultura y proteger a nuestros artistas es escuchar sus necesidades y actuar conforme a dar condiciones dignas para el desarrollo de sus proyectos. O escuchar a cada gestor cultural, cultor o diferentes técnicos que laboran en el mundo de la cultura que enriquece y engrandece nuestra identidad nacional y por supuesto local. Construimos un país que no da la posibilidad a crear, a soñar, que cada vez que alguien comete la locura de proponer algo creativo, le tiramos la puerta en la cara. Este 2022 huele a que será aun peor que el pasado, entre la emergencia sanitaria, la falta de unidad entre los trabajadores culturales, la falta de visión de las autoridades y la ya reducida capacidad de propuesta de las direcciones culturales, nos queda seguir remando sobre un río ya seco hace tantos años… La autora es gestora cultural (de alasitas).

Y se va sintiendo que el año arranca Leer más »

Bolivia: Las vacunas no son experimentales

Galo Amusquivar Entre muchos de los argumentos de los grupos antivacunas en Bolivia, que intentan manipular a las personas para que no acudan a los puntos de vacunación, se manifiesta que las vacunas serían experimentales y conforme el Parágrafo II del Artículo 44 de la Constitución Política del Estado, ninguna persona será sometida a experimentos científicos sin su consentimiento; por lo que en el presente artículo, analizaremos y destruiremos este postulado; y otros que son mucho más descabellados. En primer lugar, las vacunas que ahora están siendo utilizadas (Pfizer-BioNTech, Oxford/AstraZeneca, Ad26.CoV2.S de Janssen, Moderna y Sinopharm) por los distintos niveles de gobierno, fueron validadas por el Organización Mundial de Salud – OMS, muchas de ellas desde diciembre del año 2020; para que ingresen en la etapa de vacunación, tuvieron que seguir por un conducto bastante riguroso, puesto que la OMS al incluirlas en su lista y recomiende su utilización, tuvieron que basarse en todos los datos disponibles de calidad, seguridad y eficacia, utilizando los datos de los ensayos clínicos –esta es la fase de experimentación–, los procesos de fabricación y control de calidad. El Ministerio de Salud y Deportes, en el marco de sus atribuciones debería informar lo siguiente: que para la fabricación de estas vacunas, se utilizó tecnología que para su desarrollo son novedosas, pero no son nuevas, como en todo proceso de análisis, se reformuló, reutilizó y se redirigió investigaciones que ya se contaba para otras enfermedades; en la actualidad ninguna de las vacunas señaladas anteriormente, son experimentales, porque todas superaron la fase de experimentación; estas fases –remarcando que las vacunas deben pasar por un proceso riguroso antes de ser lanzadas para su aplicación masiva– son las siguientes: exploratoria, pre clínica, clínica, revisión regulatoria, manufactura y control de calidad. La fase de experimentación sucede en la fase pre clínica, en la que se analiza la vacuna en los distintos laboratorios y cómo se llegaría a aplicar la misma; para esto se utilizan animales como sujetos de experimentación, con variables de prueba y error, se reformula la dosis, se modifica la formula y se corrige la aplicación, repitiendo y reiterando una tras otra el experimento; así mismo, se analiza la respuesta que se tiene para la protección mediante anticuerpos, cuando la formula y las pruebas superan esta fase, se la llama candidato a vacuna y pasa a la fase clínica, que es un estudio mucho más experimental, en la que no se parte de cero, puesto que se cuenta con toda la información de la anterior fase, esta etapa es esencial para su fabricación. En la fase clínica, se evalúa al candidato vacunal: cómo interactúa el organismo y su respuesta inmune, los síntomas, los efectos adversos, las contraindicaciones, etc., en esta fase se tiene 3 sub fases: pequeños grupos de personas que reciben la vacuna de prueba; posteriormente el estudio clínico, en la que se amplía la vacuna y se administra a personas que tienen diferentes características (edad, salud, sexo); y por último se administra a miles de personas y se comprueba su eficacia y seguridad. Todas estas fases son de experimentación y son aprobadas por los organismos de control y prevención de enfermedades de los distintos países, que son supervisados por la OMS. Una vez que pasa por este conducto, el candidato vacunal se convierte en vacuna y se realiza el papeleo y los procesos para su autorización. Superada la fase clínica, la vacuna pasa a la revisión regulatoria, manufactura y control de calidad, que permiten valorar la eficacia y seguridad del candidato vacunal, como ha sido el caso de todas las vacunas autorizadas hasta ahora. Es así que ninguna de las vacunas que se están aplicando en la actualidad son experimentales; lo único cierto es que gracias a la experimentación y al proceso científico que permitió su desarrollo, es que ahora se las puede utilizar para disminuir la mortalidad de las personas a causa de la COVID-19. Ya que destruimos el argumento que las vacunas son experimentales, tocará analizar, otro argumento de los grupos antivacunas, en la que señalan que existe un plan maquiavélico de insertar en el organismo un nano chip de control, vigilancia y supervisión. Si las personas en este momento estuvieran conducidas por un nanochip de control, que permitiera que sus acciones fueran manipuladas, estaríamos hablando de una tecnología a gran escala, con un alto nivel científico y un costo demasiado elevado; además sostienen que estos dispositivos estuvieran siendo introducidos con las vacunas, lo cual parece que raya toda lógica de razonabilidad; hay que aclarar que la única manipulación, parte de quienes dirigen los grupos antivacunas, puesto que desean llevar a miles de personas, con argumentos falsos e inventos de ciencia ficción, sin ninguna prueba científica que contrarreste la no vacunación, a la irresponsabilidad colectiva. Por último, la vacunación masiva no es la única política pública que debería ser resaltada por el Ministerio de Salud y Deportes; siendo necesario analizar todas las políticas integrales de salud, las cuales tienen que ser reformuladas y replanteadas, el nivel central del Estado tiene que asumir de manera urgente el cambio, para esto es necesario que exista una verdadera transformación y se fortalezca el Sistema Único de Salud y la gratuidad en todos los servicios y prestaciones, rompiendo con todas las roscas y las élites salubristas, si no se actúa a tiempo, nos encontraremos en un escenario parecido al de justicia, que a pesar de las distintas ofertas propagandísticas del Ministro de Justicia y Transparencia Institucional, de llevar adelante una verdadera transformación en la justicia, solo generó falsas expectativas, demostrándonos mayores errores que aciertos, esto sucede cuando se tiene a la cabeza de la transformación de la justicia, –a diferencia del Ministro de Salud, que se nota que tiene bastante solidaridad y sensibilidad con la problemática– a una persona ligada a intereses clérigos, con un pensamiento fundamentalista y un vendaje sobre sus ojos. NO VACUNARSE ES COLOCAR EN RIESGO A NUESTRA FAMILIAS Y NUESTRAS COMUNIDADES, NO VACUNARSE ES UN ACTO DE IRRESPONSABILIDAD. El autor es es analista

Bolivia: Las vacunas no son experimentales Leer más »

Mis deseos de año nuevo

Amalia Canedo Sabemos que el arte tiene la capacidad de provocar una reflexión, de plantear ideas completamente nuevas, o de mirar las mismas cosas de siempre con otros ojos; y si queremos un mundo mejor, esta es una capacidad que no podemos desaprovechar. En el mundo entero otro año más que se va y en Bolivia sin buenas noticias que permita tener un horizonte de seguridad en nuestro oficio, como todos los años la cultura va siendo más relegada en la cola de las necesidades primarias de nuestro entretejido social, seguimos siendo el ruido sin sintonía para nuestras autoridades y por supuesto para la sociedad en su conjunto. Cada año nos despertamos con la seguridad que tenemos de seguir creando a pesar de que no hay condiciones dignas , ni si quiera mínimas pero aún así seguimos en este camino , si les preguntaran a cada uno de los que sostienen este universo llamado sector cultural qué los mueve para seguir creando, sin dudarlo todos seguiríamos diciendo – creemos en la transformación social, creemos en las utopías, creemos que al crear entregamos nuestro espíritu en ofrende a la colectividad que nos acoge y que muchas veces también nos da la espalda, creamos porque tenemos la necesidad de cuestionarnos, de entregarnos en el abismo de la esperanza… Cada año suma un pedazo de sueños que estamos empeñados en ejercer, la cultura a través del arte constituye la esencia de nuestra vida cotidiana y la que nos permite seguir avanzando. Este año que se nos va es un año que nos ha permitido recuperar la institucionalidad con la vuelta del Ministerio de Cultura, Descolonización y Despatriarcalización que se nos arrebato el año 2020 (antes llamado Ministerio de Culturas y Turismo) pero aún así seguimos con la resaca del nunca poder alcanzar la representatividad necesaria. Precisamente el arte, es un territorio que no tiene cabida en la construcción de políticas de estado que comprometan a la educación acoger las expresiones artísticas como parte de los programas educativos y la malla curricular estudiantil cada vez más alejada de la creatividad y la creación generando siempre personas repetidoras de información y no seres independientes que puedan generar empatía ….señores el ARTE dignifica al ser humano , comencemos a dar el espacio necesario y urgente, desarrollemos espacios de interacción de nuestros niños y adolescentes con las diferentes manifestaciones artísticas, démosles la oportunidad de ¡soñar! La Unesco ha señalado que el dominio de la cultura y las artes es fundamental para el desarrollo de las personas. Por este mismo motivo, incentiva a diseñar programas educativos que incorporen estas ramas del conocimiento. Los beneficios son diversos: la educación en arte propicia el pensamiento alternativo y la búsqueda de soluciones creativas a los problemas, favorece cualidades como la tolerancia y la sensibilidad, ayuda a que se aprecie la diversidad y se abra un diálogo intercultural, además de desarrollar otras habilidades intelectuales y creativas del individuo. Para finalizar este día, mi espacio de encuentro con ustedes, mi deseo de fin de año es que nos reencontremos en el arte, nos miremos a través de los ojos del pintor, de las palabras del escritor, nos iremos y volveremos en las melodías de la música, nuestro país necesita de sus artistas, necesita del arte para avanzar en unidad, en esa unidad que construye con las diferencias y que acepta nuestra pluralidad. La autora es gestora cultural (de alasitas).

Mis deseos de año nuevo Leer más »

Los trabajos de cuidado ¿quiénes deben realizarlos?

R. Martha Arébalo Bustamante En la ciudad de La Paz, la segunda semana de diciembre, se desarrolló un encuentro de la Plataforma Nacional de Corresponsabilidad Social y Pública del Cuidado, para elaborar lineamientos de política y estrategias de incidencia relacionados con los trabajos de cuidado. Dada su presencia en el debate público, veamos, ¿a qué se llama trabajos de cuidado y por qué son importantes para las sociedades? Aún cuando actualmente la situación de las mujeres ha cambiado mucho, todavía la maternidad, el cuidado de los hijos, el esposo y el entorno de vida, son actividades entendidas de responsabilidad de las mujeres. Pese a ser un conjunto de labores arduas, cansadoras e inacabables, no son reconocidas como trabajo por las sociedades y particularmente por la ciencia económica. Esta ciencia, habiendo sido pensada y desarrollada por los hombres, bajo visiones altamente patriarcales, pretende mantener el dominio masculino sobre las sociedades, considera “no trabajo” y llama “improductivas” a personas, preponderantemente mujeres, que siendo parte o no del proceso de producción de bienes, trabajan en el cuidado de sí mismas, de los otros y de la madre tierra. Como todo ser humano, las mujeres estamos obligadas a cuidarnos y tenemos necesidades de ocio, recreación y tiempo de reflexión introspectiva. Pero, con diferencias de intensidad que dependen de los diversos grupos sociales a los que pertenecemos, hacemos esto supeditadas al tiempo que nos queda después de cuidar a los otros, las otras y al entorno. ¿A qué se debe ese abandono de nosotras mismas? Pues precisamente a que la sociedad nos ha asignado ese rol desde hace milenios, y a que para nosotras este trabajo es símbolo de nuestro amor por la familia, parte histórica de la interpretación del “ser mujer”. Así, cuidamos al esposo, a los hijos y las hijas (niños, adolescentes y jóvenes), a personas de la tercera edad que necesitan atenciones y a enfermos/as de la familia. Cuidamos también a nuestro entorno natural y transformado inmediato, a las plantas, los animales domésticos, la casa, las calles, botamos la basura, aseguramos la provisión de alimentos, agua, vestido, medicinas y otros necesarios para la reposición de la vida familiar y de los componentes de la madre tierra. Surge entonces una nueva pregunta, ¿por qué este complejo conjunto de trabajos es considerado “no trabajo”? Prácticamente porque vivimos dentro de formas históricas de explotación de la mitad de los seres humanos, que garantiza la reproducción de modelos sociales que basan su subsistencia en la existencia de actividades no remuneradas, en tanto no tienen como resultado mercaderías que puedan venderse. Si de responsabilidades y roles se trata, interesa entonces determinar ¿de quién es esa obligación? Todos los seres humanos tenemos como cometido cuidarnos a nosotros mismos, a nuestros hijos e hijas, a nuestros padres si así lo necesiten y al entorno en que vivimos. Debemos buscar garantizar nuestra vida y la vida de los elementos de la madre tierra, para asegurar nuestra sobrevivencia como especie. Esta no es una responsabilidad exclusiva de las mujeres, es un asunto de corresponsabilidad familiar y social, por tanto, de todas las formas de organización social existentes. Familiar en tanto los hombres, los y las niñas, adolescentes y jóvenes deben dejar de pensar en “ayudar” a las madres y, más bien, tienen que entender el asunto como “hacer su parte” para garantizar la vida en equidad dentro la familia. Social, en la medida en que, por una parte, las instituciones del estado, tienen que asumir estos trabajos como parte de la agenda pública necesaria de responder con políticas sociales de carácter integral; y, por otra, las distintas organizaciones sociales deben internalizar que el cumplimiento de estas tareas, es una responsabilidad de carácter colectivo. Desde la perspectiva de la planificación territorial, la pregunta clave se relaciona con qué tipo de ciudades o asentamientos humanos debemos construir para apoyar la corresponsabilidad social sobre los trabajos de cuidado. Se trata pues de territorios cuidadores que dispongan de espacios físicos, equipamientos, servicios de diverso tipo que liberen a las mujeres de parte de los trabajos de cuidado (servicios de atención a personas dependientes de diversas edades, de elaboración de alimentos, de lavado y planchado, de consecución de agua, entre otros); para hacer que ellas, nosotras, podamos aminorar nuestra pobreza de tiempo y disponer algunas horas con centro en nuestro crecimiento individual ligado a una modificación de las relaciones de poder. Dentro de una urgente confluencia de medidas transformadoras, no se trata de políticas que garanticen territorios que acojan servicios propios del estado benefactor, se trata más bien, de cambios en la comprensión misma de la vida ligada al territorio a partir de un único proceso de producción – reproducción, que reconozca la doble dimensión material e inmaterial de vidas que valgan la pena vivir. La autora es urbanista feminista, miembro de la Comunidad de Estudios Pacha.

Los trabajos de cuidado ¿quiénes deben realizarlos? Leer más »

Abriendo las grandes alamedas

Atilio A. Borón Buenos Aires / Página12. – Pasó casi medio siglo. En el medio una atroz dictadura que torturó, mató, desapareció y exilió a cientos de miles de chilenas y chilenos. Aparte saqueó el país y enriqueció a los jerarcas del régimen, comenzando por el propio Augusto Pinochet y familia. Luego, con el retorno de la “democracia” -en realidad, un muy bien montado simulacro, con todas las formas, pompas y circunstancias de aquella, pero huérfano de sustancia real- transcurrirían largos treinta años en donde germinó con fuerza la semilla maldita sembrada por el dictador y sus compinches. Sus frutos fueron una sociedad tremendamente desigual, que además rompió sus tradicionales lazos solidarios y se entregó al espejismo resumido en la fórmula acuñada por el régimen: la ciudadanía es el consumo. En otras palabras, el triunfo de la “antipolítica” y, por extensión, la obsolescencia de toda forma de acción colectiva.  A lo anterior se le agregó el saqueo de las riquezas del país y su transferencia a poderosas oligarquías empresariales, el incondicional alineamiento de Chile a Washington, escandalosamente representado por ese fotografía de Sebastián Piñera en la Casa Blanca donde hacía coincidir la estrella de la bandera chilena con las cincuenta del pabellón imperial, graficando la aspiración de la elite de su país de convertirse en una colonia de Estados Unidos. Treinta años en donde lo que hubo fue continuidad y no ruptura entre el pinochetismo y el régimen sucesor, lo que daba al traste cualquier pretensión de hablar seriamente de una “transición democrática.” “Fueron treinta años, no treinta pesos” decían los protagonistas de las grandes luchas sociales desencadenadas el 18 de octubre del 2019. En ese momento las masas populares vislumbraron la cercanía de aquellas grandes alamedas que Salvador Allende había invocado en su último discurso y comenzaron a caminar en esa dirección. Fue una larga marcha, cuesta arriba y erizada de trampas y obstáculos de todo tipo. Pero pese a todo se avanzaba: pinochetista»>el repudio a la Constitución pinochetista, el llamado a una Convención Constitucional y su concreción, con la significativa gravitación que en la misma adquirieron las fuerzas contestatarias y la presidencia ejercida por una lideresa mapuche, Elisa Loncón Antileo fueron otros tantos hitos de ese irresistible avance. Pero había todavía un desafío mayor: constituir una coalición que pudiera librar batalla contra una derecha que estaba muy lejos de darse por vencida y que bajaba a la liza electoral con la cancha inclinada a su favor. Lo vimos este domingo: los medios en una rabiosa campaña anticomunista, denunciando al “extremista” Boric; la Televisión Nacional desalentando la concurrencia del electorado con apocalípticos pronósticos de una ola de calor; y, peor aún, la grosera y antidemocrática maniobra gubernamental de ordenar que los medios de transporte público de superficie (“las micros” en la jerga chilena) no se salieran a la calle y permanecieran en sus garajes. Pero todo fue inútil, y la coalición de Apruebo Dignidad, conformada por el Frente Amplio y el Partido Comunista, con el apoyo de otras fuerzas, se alzó con una aplastante victoria que ningún a encuesta supo predecir: Boric obtuvo el 55,87% de los votos contra 44.13% de Kast. No es un dato menor que con aquel guarismo Boric prácticamente iguala la marca máxima en una elección presidencial: el 56.09% que había consagrado a Eduardo Frei Montalva como presidente de Chile en 1964. Hay tantísimas cosas por decir en relación a esta conmovedora y esperanzadora apertura de las grandes alamedas. Primero, la importancia la decisión de salir a buscar a quienes habían protagonizado las grandes protestas populares pero no habían votado en la primera vuelta. La concurrencia electoral fue del 55.65%, y esa fue la clave del triunfo de Boric. No salió a buscar los votos del cuasi inexistente “centro político” arriando las grandes banderas de las jornadas de Octubre sino convocando a las barriadas populares. Segundo: le espera una tarea durísima: deuda social, crisis económica, pandemia, y todo bajo el inclemente ataque de la derecha. Es de esperar que al entrar a La Moneda (¡ojalá antes!) el espíritu de Salvador Allende se pose sobre el joven presidente y le transmita toda su sabiduría y sus valores. Por ejemplo, su confianza ilimitada en el pueblo y su imprescindible organización, único reaseguro con que contará ante la implacable guerra de la que será objeto.  La certeza que Allende tenía de que la clase dominante chilena jamás aceptará un gobierno de izquierda y que, tal como le ocurrió (y ya le está ocurriendo a Boric: ver la reacción de la Bolsa el lunes, caída del 6% y disparada del dólar) apelará a cualquier recurso con tal de frustrar su obra de gobierno. Y, por último, la absoluta convicción que también tenía el Presidente Mártir de que se deberá resistir las maniobras del imperialismo y la derecha, la casta política y sus voceros y articuladores en los medios, ONGs y otros poderes fácticos, que combinarán con calculada astucia sus típicas presiones y extorsiones con ciertos gestos “amistosos” tratando de ablandar a Boric, todo lo cual tiene como único e innegociable objetivo debilitar y, de ser posible, acabar con su gobierno y convertir a Chile en la estrella 51 de Estados Unidos. Esa brújula allendista será fundamental para concretar con éxito lo que sin duda será una durísima y prolongada disputa social, en donde la concientización y organización del campo popular jugarán un papel absolutamente crucial. El autor es sociólogo y analista político. atilioboron.com.ar

Abriendo las grandes alamedas Leer más »

Chile: Se abrió el sendero

Andrés Huanca Rodrigues La victoria de Gabriel Boric en las elecciones presidenciales de Chile llegan con una gran carga de esperanza y alivio para la mayoría de los votantes chilenos, como de otros países latinoamericanos. No en vano en su primer discurso tras las elecciones, Boric selló su victoria con la frase “la esperanza le ganó al miedo”, en referencia a la campaña de terror desplegada por el candidato de extrema derecha, José Antonio Kast, que en base al temor al comunismo, terrorismo, migración, feminismo, disidencia sexual, pretendía imponerse en los votos. “Esperanza” pues, en las promesas de transformación social en uno de los países más desiguales del mundo. Pero por otro lado, seguro no habrán pocos que recuerden que también la “indignación el ganó al miedo”, en relación a que la victoria de Boric es también hija de la verdadera madre de este periodo en Chile, la gran sublevación antineoliberal de octubre del 2019. De allí que uno de los signos más celebrables de esta posesión es que, hasta donde sabemos, acompañará a sus otras hermanas, la Convención Constitucional -escenario en donde se tienen posibilidades concretas de cambios estructurales-, y las importantes victorias de una izquierda renovada, como de Irací Hassler del Partido Comunista (PC), en las elecciones de alcaldes, concejales y gobernadores en mayo, ocasión en la que se le da oportunidad a la nueva izquierda de demostrar que también puede hacer gestión eficiente con justicia social en grandes ciudades como Santiago. En síntesis, los comicios de este domingo muestran que la energía transformadora de la sublevación de octubre sigue su curso, frente a las dudas que levantaba la victoria en primera vuelta de Kast y que de haber ganando la segunda de seguro habría puesto una furibunda resistencia a esta, limitando necesariamente sus alcances. No obstante, es importante resaltar que ser parte o resultado de la sublevación popular, no es lo mismo que ser toda la sublevación popular. Así como el movimiento popular chileno que se levantó por la alza de precios del metro el 2019 supone una heterogeneidad de criterios de transformación, agendas y formas de protesta, así también es la izquierda dispuesta y es capaz de llevar a cabo su lucha por la vía electoral. Boric llega como candidato de una coalición de izquierda heterogénea, el pacto “Apruebo Dignidad”, que a su vez tiene entre sus principales fuerzas otras coaliciones como el “Frente Amplio”, que dispone a Boric como candidato, y por otro lado, “Chile Digno”, que tiene entre sus protagonistas al PC. Y llega a la candidatura de esta coalición de diversas izquierdas, por ejemplo, con duras críticas a procesos revolucionarios como el cubano, e incluso solidarizándose con las movilizaciones de este año en contra del presidente Miguel Díaz-Canel. Al contrario de su rival en ese momento, el candidato del PC, Daniel Jadue. No obstante, así y con diferencias relevantes, ambas y otras fuerzas, entre las cuales es destacable el feminismo, conformarán el nuevo gobierno chileno. De allí que se tiene que ser minucioso en el balance. La heterogeneidad programática entre izquierdas que componen el gobierno auguran disputas y diferencias en su seno, rasgo común en las estrategias “frente-amplistas”. Por otro lado, vistas las posturas vertidas en otras ocasiones por Boric sobre la región latinoamericana, no debería sorprender a otras izquierdas el desentono ocasional del nuevo presidente chileno con la linea de algunos gobiernos como el venezolano, cubano e incluso boliviano. Sin quitar que el nuevo gobierno chileno supone un alivio y esperanza para Bolivia, ahora que pasaron las amenazas supremasistas de Kast de construir una zanja que evite que bolivianos migremos al país vecino, y que Boric condenó sin tapujos el golpe de Estado en contra de Evo Morales, pensar que Boric se alineará sin pensarlo con los herederos directos de la primera oleada progresista parece por el momento ingenuo. Con todo, el conflicto y disputa en la izquierda chilena no es un pájaro de mal augurio. Lo contrario. Continuando con el impulso transformador de la sublevación popular chilena del 2019, el polo de discusión de qué Chile quieren los chilenos se ha pasado a la izquierda del debate social y político. La elección de Boric al frente de la izquierda en esta coyuntura era inevitable, y la izquierda chilena supo discernir eso cuando le dio una victoria nada apretada frente a Jadue. El candidato del PC, fácilmente hubiera sido derrotado en el Chile de hoy por la derecha moderada. La capacidad de Boric de ser aceptado en el centro político que quiere cambios pero que todavía teme al comunismo fue clave en la segunda vuelta. Sin embargo, no debería ser despreciada para la demás izquierdas el efecto de “mover el tablero” del ascenso de este centro izquierda; porque no es lo mismo que la avanzada estatal esté marchando hacia el fascismo y la izquierda en la resistencia que clama por un mínimo de derechos, que la disputa política e ideológica tome como centro de gravedad la izquierda y centro izquierda. Allí un segundo aspecto celebrable de esta elección, más allá de que se posesione a un nuevo presidente, las diferentes vertientes de izquierda y resistencia también crecen en “la hija predilecta del neoliberalismo”, tanto en puestos políticos y de gestión, como a nivel cultural en un nación que se muestra más receptiva a sus argumentos, debates y propuestas. Por eso, como suele suceder con el “frente-amplismo”, se abre una nueva arena política en el mismo frente con vistas a determinar qué tendencias encabezarán las próximas coyunturas. Claro, siempre con la amenaza de que los errores y resultados insuficientes provoquen el temible movimiento pendular hacia la derecha, todavía armada mediática, política y económicamente. Por eso no estamos aún frente a las alamedas de las que habló Salvador Allende, o peor ante el “temible comunismo” del que habla la derecha internacional. Lo que sí, pienso que se abrió un nuevo terreno de lucha, en medio un proceso innegable de avanzada de la heterogénea izquierda latinoamericana: Definitivamente, se abrió el sendero. El autor es

Chile: Se abrió el sendero Leer más »

Por qué nadie quiere hablar de Julian Assange

María Constanza Costa La semana pasada se conoció que el tribunal de Londres daría luz verde para la extradición de Julian Assange, quien enfrenta cargos por supuesto espionaje que pueden costarle hasta 175 años de cárcel. Esta decisión del tribunal es un triunfo legal para Estados Unidos y allana el camino para que Assange pueda ser extraditado. El programador y ciberactivista australiano, de 50 años, que en el año 2006 fundó la plataforma WikiLeaks dedicada a publicar documentos de interés público de manera anónima, se encuentra detenido en una cárcel de máxima seguridad, -a pesar de no haber matado a nadie-, desde que el gobierno ecuatoriano del entonces presidente Lenin Moreno le puso fin al asilo diplomático y Assange fuera desalojado por la fuerza de la embajada ecuatoriana en Londres. Los argumentos utilizados por Moreno fueron débiles y esa decisión política fue tomada con el objetivo de contentarse con el gobierno de Donald Trump, en medio de negociaciones con el FMI. La información dada a conocer por la opinión pública desde WikiLeaks comprometió al gobierno de Estados Unidos, sacando a la luz cuestiones como: el asesinato de civiles en Irak, el entrenamiento de grupos paramilitares, los abusos y las torturas cometidos por las fuerzas de seguridad, y los crímenes de guerra en Afganistán. También las filtraciones de WikiLeaks permitieron conocer los entretelones sobre algunos de los hechos contemporáneos más importantes de nuestra región, como el golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002 y el apoyo de EE.UU a Pedro Carmona. Además, los cables señalan de qué manera durante el gobierno de George W. Bush y parte del mandato de Barack Obama, Estados Unidos financió y brindó apoyo a grupos opositores en Nicaragua y Venezuela. En el caso de Bolivia según documentos de WikiLeaks, por medio de la USAID, EE.UU financió a grupos de la Media Luna, para llevar a cabo un golpe de Estado en 2008. Los gobiernos de Estados Unidos jamás respondieron por estas acusaciones, quizás por eso la posible extradición de Assange no estuvo entre las noticias relevantes de los principales informativos de la región. Hablar del caso Assange implica hablar sobre las condiciones de su detención, que en muchos casos violan su dignidad humana ya que deterioran su salud física y mental, buscan disciplinar a quienes se atreven a desnudar las verdades del poder. Esto nos pone frente a la necesidad de reflexionar sobre las herramientas que protegen a aquellos que buscan ejercer el periodismo como un bien público necesario en las sociedades democráticas, y no sólo los periodistas que están en riesgo sino también todos aquellos ciudadanos que busquen ejercer su derecho a la libertad de expresión. Las asociaciones de derechos humanos alrededor del mundo, e incluso Naciones Unidas, se han pronunciado contra esta decisión. Existe en esta defensa el reconocimiento de que Assange jamás aportó a las campañas de desinformación, ni publicó noticias falsas. Tampoco puede argumentarse que la divulgación de información llevada adelante por WikiLeaks haya sido llevada a cabo con el objetivo de socavar la seguridad de Estados Unidos, ya que se ha difundido información de muchos países alrededor del mundo. Si bien la puerta de la extradición ha quedado abierta, hay quienes sostienen que jamás se llevará a cabo, o por lo menos no durante el gobierno demócrata de Joe Biden, ya que al igual que durante el mandato de Barack Obama, los demócratas prefieren que Assange se pudra en la cárcel, pero lejos de EE.UU. Es que llevar adelante un juicio que ponga en cuestionamiento la libertad de expresión consagrada en la Primera Enmienda constitucional, puede tener un costo político. Además, no habría forma de llevarlo a juicio sin poner en cuestionamiento a los grandes diarios que ayudaron a publicar los cables de WikiLeaks. El caso Assange es, para muchos, la muestra del retroceso que están sufriendo las democracias en los países desarrollados, un retroceso similar en términos de libertades del que agitan las ultraderechas alrededor del mundo, y que deja bien en claro que quien se mete con el poder real y sus lados oscuros lo termina pagando caro. Nadie quiere hablar de Assange, porque en definitiva hablar del caso Assange es hablar del derecho a la información en nuestras democracias, algo que a los dueños del poder no les gusta mucho. La autora es argentina, politóloga y magister en periodismo.

Por qué nadie quiere hablar de Julian Assange Leer más »